Poema 24

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Duermo arrullado en mí

sapo inflamado de voces

y todavía no te busco.

Será cuando rompa el cerco

donde estoy ahogándome

donde estoy muriéndome

en un mar de palabras

brillantes como piedras

de la montaña celeste

que se desmorona mientras

el desfile de los muertos

pasa y es antiguo y viene de muy lejos.

Respiro entre las ruinas

y en mi propio silencio

me sostengo y soy libre.

 

(adelanto del libro «Rosas del desierto»)

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