La poesía y el mar: voces latinoamericanas

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Textos de la charla del 24 de abril en el C.C.Pipach, con el tema: “El mar en la poesía latinoamericana: miradas de ayer y de hoy. Poetas mujeres que cantan al mar”. Parte de estos poemas fueron tomados de la antología “La persistencia de las olas”, publicada por Albura Ediciones en febrero de 2026. Incluí el poema de Felipe Zaldívar, quien me hizo conocer la antología que inspiró el tema de la charla. 

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Vengo al mar y fijo

los ojos en las olas

en el vaivén en el sonido

buscando ese verso que descifre

lo que pasa

pero las letra se escapan

de mis manos

como arena…

que es como decir

pierdo el cuerpo

que es como decir

busco un poema.

Felipe Zaldívar

(Bs. As. 1991)

*

Dolor

Quisiera esta tarde divina de octubre
pasear por la orilla lejana del mar;
que la arena de oro, y las aguas verdes,
y los cielos puros me vieran pasar.

Ser alta, soberbia, perfecta, quisiera,
como una romana, para concordar
con las grandes olas, y las rocas muertas
y las anchas playas que ciñen el mar.

Con el paso lento, y los ojos fríos
y la boca muda, dejarme llevar;
ver cómo se rompen las olas azules
contra los granitos y no parpadear;
ver cómo las aves rapaces se comen
los peces pequeños y no despertar;
pensar que pudieran las frágiles barcas
hundirse en las aguas y no suspirar;
ver que se adelanta, la garganta al aire,
el hombre más bello, no desear amar…

Perder la mirada, distraídamente,
perderla y que nunca la vuelva a encontrar:
y, figura erguida, entre cielo y playa,
sentirme el olvido perenne del mar.

Alfonsina Storni

(1892, Suiza-1938, Mar del Plata)

*

Berceuse

(canción de cuna)

Me estoy durmiendo poco a poco,
me estoy durmiendo sobre el mar.
Un hierro sólo me separa
de su viscosa inmensidad
y yo me duermo poco a poco
con blando y dulce cabecear.
¿vendrá el naufragio si me duermo?.
¿Me tragará dormida el mar?
¿Morderé perlas, algas, conchas
en un futuro despertar?
¿Conversaré con las sirenas?
¿Algún tritón me abrazará?
¿Iré a las fiestas de Neptuno
en un carruaje de coral?

En la litera pequeñita
mi corazón dormido está.
No más que un hierro me separa
de su viscosa inmensidad.

María Monvel

(Chile, 1899-1936)

*

Al mar

Inmenso mar, tus olas espumosas,

Vaivén alterno, perennal ruido,

Que ora imita dulcísimo gemido,

Ora de la pasión iras celosas,

Me asombra, i de Dios las portentosas

Fuerzas con que tu orgullo ha confundido

Límite señalando reducido

Al cauce de tus aguas poderosas.

Cuando el azul reflejas de los cielos,

Convertido en espejo cristalino,

Hallo en tí de la paz, almos consuelos:

La majestad de Dios ver imagino

Y que absorto mi espíritu en sus vuelos

Se pierde en mar de gozo peregrino.

Mercedes Marín del Solar

(Chile, 1804-1866)

*

Desde Lejos


En el silencio siento pasar hora tras hora,

como un cortejo lento, acompañado y frío…
¡Ah! Cuando tú estás lejos, mi vida toda llora,
y al rumor de tus pasos hasta en sueños sonrío.

Yo sé que volverás, que brillará otra aurora
en mi horizonte, grave como un ceño sombrío;
revivirá en mis bosques tu gran risa sonora
que los cruzaba alegre como el cristal de un río.

Un día, al encontrarnos tristes en el camino,
yo puse entre tus manos pálidas mi destino
¡y nada de más grande jamás han de ofrecerte!

Mi alma es frente a tu alma como el mar frente al cielo:
pasarán entre ellas, tal la sombra de un vuelo,
¡la Tormenta y el Tiempo y la Vida y la Muerte!

Delmira Agustini

(Uruguay, 1886-1914)

*

Letanía del mar

Mar mío,
mar profundo que comienzas en mí.,
mar subterráneo y solo
de mi suelo de espadas apretadas.

Mar mío,
mar sin nombre,
desfiladero turbio de mi canción despedazada,
roto y desconcertado silencio transmarino,
azul desesperado,
mar lecho,
mar sepulcro…

Azul,
lívido azul,
para mis capullos ensangrentados,
para la ausencia de mi risa,
para la voz oculta de mi muerte con poemas…

Mar mío,
mar lecho,
mar sin nombre,
mar a deshoras,
mar en la espuma del sueño,
mar en la soledad desposando crepúsculos,
mar viento descalzando mis últimos revuelos,
mar tú,
mar universo…

Julia de Burgos

(Puerto Rico, 1914-1953)

*

Único poema

Mar sin nombre y sin orillas,
soñé con un mar inmenso,
que era infinito y arcano
como el espacio de los tiempos.

Daba máquina a sus olas,
vieja madre de la vida,
la muerte, y ellas cesaban
a la vez que renacían.

¡Cuánto hacer y morir
dentro la muerte inmortal!
Jugando a cunas y tumbas
estaba la Soledad…

De pronto un pájaro errante
cruzó la extensión marina;
“Chojé… Choj酔 repitiendo
su quejosa marcha iba.

Sepultóse en lontananza
goteando “Chojé… Choj酔;
desperté, y sobre las olas
me eché a volar otra vez.

María Eugenia Vaz Ferreira

(Uruguay, 1875-1924)

*

Lloro, miro el mar y lloro

lloro, miro el mar y lloro.
canto algo, muy poco.

hay un mar. hay la luz.
hay sombras. hay un rostro.

un rostro con rastros de paraíso perdido.

he buscado.

sino que he buscado,
sino que agonizo.

Alejandra Pizarnik

(Argentina, 1936-1972)

*

El mar
Como en un lecho me tendí en el mar. 
Hechizada por musgos y por linos 
tuve acoso de brazos peregrinos 
que me echaban las ondas al pasar.

Contra mi carne se batió el azar. 
El agua -furia, vértigos y vinos- 
se entretenía con los bordes finos 
de mis caderas, blancas de esperar.

Entonces: grave, pálido, insereno, 
llegaste como llega siempre el mar 
y tu mirada me rompió este seno.

Ni Dios mismo nos pudo separar: 
cuando una ola te volvía ajeno 
entrabas en mis piernas con el mar.

Carilda Oliver Labra

(Cuba, 192-2008)

*

En mi verso soy libre

En mi verso soy libre: él es mi mar. 
Mi mar ancho y desnudo de horizontes…

En mis versos yo ando sobre el mar, 
camino sobre olas desdobladas 
de otras olas y de otras olas… Ando 
en mi verso; respiro, vivo, crezco 
en mi verso, y en él tienen mis pies 
camino y mi camino rumbo y mis 
manos qué sujetar y mi esperanza 
qué esperar y mi vida su sentido.

Yo soy libre en mi verso y él es libre 
como yo. Nos amamos. Nos tenemos.

Fuera de él soy pequeña y me arrodillo 
ante la obra de mis manos, la 
tierna arcilla amasada entre mis dedos… 
Dentro de él, me levanto y soy yo misma.

Dulce María Loynaz

(Cuba, 1902-1997)

*

La ola

Recuerda el tiempo que en la playa sola,
al ver la ola
que alumbraba el sol,
tú me dijiste que la mar un día
se acabaría
antes que tu amor.

Hoy que te busco por la playa sola,
no está la ola
que alumbraba el sol;
las olas mueren y tu amor no existe;
¡qué mal supiste
comparar tu amor!

Josefa Murillo Carlín

(Mexico, 1869-1898)

*

Quisiera ser el mar

La marea me traga
Y en segundos
Me libera
Desparramándome entre el oleaje
Mientras las algas se me impregnan en la piel
Trago agua salada
La arena me atraviesa la malla
Roza mis partes íntimas.
Las olas me dan una tregua
El sol calienta este cuerpo fatigado
Lleno de espuma y sal
Levanto la vista al cielo
El viento empuja con fuerza
Aquellas nubes etéreas
Con la intención de despejarlo
Imagino que desde arriba se ve
Mi pelo ondularse en el agua
Como si fueran
Medusas.
No nos detenemos
Soy como él
Encuentro la calma en su ímpetu
Ahora te comprendo, Alfonsina
Yo también
Quisiera ser
El mar.

Marie Peralta

(Bs. As. 1991)

*

Sobre el mar

Me gusta la forma en que revolvés.

Y no te importa.

Cuando golpeás con fuerza.

Y te desmoronás.

Saber que incluso los gigantes se rompen.

Que los finales existen.

Que hay que levantarse de vuelta.

Después de la efervescencia salada.

Ver la espuma deshecha en la orilla.

Y saber que seguís ahí.

Me gusta esa succión lenta de las cosas.

Ese ritmo suave en el horizonte.

Ver desaparecer embarcaciones enteras.

Como si fueran de papel glasé.

Como si nunca hubieran existido.

Me gusta la pequeña certeza.

Las olas que se repiten.

Saber que va a volver a pasar.

Que miras de frente, que no te escondes.

Que no tenés miedo.

La sucesión infinita.

Como el estribillo de una canción

Que se repite una y otra vez.

Me gusta quedarme ahí y esperar.

Como si estuvieras por decirme algo.

Y si él vuelve a llamar,

Ya sé qué decirle.

Que no insista

Que hemos salido.

Nancy Fleita

(Bs. As. 1986)

*

Muerte del mar

(a Doris Dana)

Se murió el Mar una noche,
de una orilla a la otra orilla;
se arrugó, se recogió,
como manto que retiran.

Igual que albatros beodo
y que alimaña huida,
hasta el último horizonte
con diez oleajes corría.

Y cuando el mundo robado
volvió a ver la luz del día,
él era un cuerno cascado
que al grito no respondía.

Los pescadores bajamos
a la costa envilecida,
arrugada y vuelta como
una almeja consumida.

El silencio era tan grande
que los pechos oprimía,
y la costa se sobraba
como la campana herida.

(…)

Pescadores de ojos fijos
le llamamos todavía,
y lloramos abrazados
a las barcas ofendidas.

Y meciéndolas, meciéndolas,
tal como él mismo las mecía,
mascamos algas quemadas
vueltos a la lejanía,
o mordemos nuestras manos
igual que esclavos escitas.

Y cogidos de las manos,
cuando la noche es venida,
aullamos viejos y niños
como unas almas perdidas:

«¡Talassa, viejo Talassa,
verdes espaldas huidas,
si fuimos abandonados
llámanos a donde existas,

y si estás muerto, que sople
el viento color de Erinia
y nos tome y nos arroje
sobre otra costa bendita,
para contarle los golfos
y morir sobre sus islas»

Gabriela Mistral

(Chile, 1889-1957)

*

2 comentarios

  1. Luisa Zapata.

    Buenas tardes.
    Me atraen, leo y me atrapan, Alfonsina Storni…
    Labra , de Cuba y Marie Peralta.

    Me transportan a un mar inconmensurable lleno de interrogantes e intriga pero, con vida que quisiera sentir y sentir palpitar.

    Felicitaciones por los encuentros a los que quisiera poder asistir.

    • Aníbal Zaldívar

      gracias Luisa, me alegra mucho, y esta charla abordó poetas mujeres de latinoamérica que no conocía mucho y me sorprendieron! abrazo!

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