La poesía y el mar, textos completos del viernes 27 de marzo en el Centro Cultural Pipach.
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El reloj caído en el mar
Hay tanta luz tan sombría en el espacio
y tantas dimensiones de súbito amarillas,
porque no cae el viento
ni respiran las hojas.
Es un día domingo detenido en el mar,
un día como un bosque sumergido,
una gota del tiempo que asaltan las escamas
ferozmente vestidas de humedad transparente.
Hay meses seriamente acumulados en una vestidura
que queremos oler llorando con los pies cerrados,
y hay años en un solo ciego signo de agua
depositada y verde,
hay la edad que los dedos ni la luz apresaron,
mucho más estimable que un abanico roto,
mucho más silenciosa que un pie desenterrado,
hay la nupcial edad de los días disueltos
en una triste tumba que los peces recorren.
Los pétalos del tiempo caen inmensamente
como vagos paraguas parecidos al cielo,
creciendo en torno, es apenas
una campana nunca vista,
una rosa inundada, una medusa, un largo
latido quebrantado:
pero no es eso, es algo que toca y gasta apenas,
una confusa huella sin sonido ni pájaros,
un desvanecimiento de perfumes y razas.
El reloj que en el campo se tendió sobre el musgo
y golpeó una cadera con su eléctrica forma
corre desvencijado y herido bajo el agua temible
que ondula palpitando de corrientes centrales.
Pablo Neruda
(De: Residencia en la tierra)
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Dialéctica de los viajes
Para recordar
tuve que partir.
Para que la memoria rebosara
como un cántaro lleno
–el cántaro de una diosa inaccesible–
tuve que partir.
Para pensar en ti
tuve que partir.
El mar se abrió como un telón
como el útero materno
como la placenta hinchada
lentas esferas nocturnas brillaban en el cielo
como signos de una escritura antigua
perdida entre papiros
y la memoria empezó a destilar
la memoria escanció su licor
su droga melancólica
su fuego
sus conchas nacaradas
su espanto
su temblor.
Para recordar
tuve que partir
y soñar con el regreso
–como Ulises–
sin regresar jamás.
Ítaca existe
a condición de no recuperarla.
Cristina Peri Rossi
(De: Arqueología del amor)
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Entrabas al mar
Como a la profundidad de un mito
Impenetrable
Cuyo misterio
-río Eleusis-
Se había llevado el agua
Entrabas el mar
Como a la profundidad de un mito
Y viejas leyendas
Plegarias tristes
Colgaban de tu cuerpo como algas.
Cristina Peri Rossi
(Arqueología del amor)
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Bitácora
No conoce el arte de la navegación.
quien no ha bogado en el vientre
de una mujer, remado en ella,
naufragado,
y sobrevivido en una de sus playas.
Cristina Peri Rossi
(Arqueología del amor)
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Para que yo pudiera amarte
los españoles tuvieron que conquistar América
y mis abuelos
huir de Génova en un barco de carga.
Para que yo pudiera amarte
Marx tuvo que escribir El Capital
y Neruda, la Oda a Leningrado.
Para que yo pudiera amarte
en España hubo una guerra civil
y Lorca murió asesinado
después de haber viajado a Nueva York.
Para que yo pudiera amarte
Catulo se enamoró de Lesbia
y Romeo, de Julieta
Ingrid Bergman filmó Stromboli
y Pasolini, los Cien Días de Saló.
Para que yo pudiera amarte,
Lluís Llach tuvo que cantar Els Segadors
y Milva, los poemas de Bertolt Brecht.
Para que yo pudiera amarte
alguien tuvo que plantar un cerezo
en la tapia de tu casa
y Garibaldi pelear en Montevideo.
Para que yo pudiera amarte
las crisálidas se hicieron mariposas
y los generales tomaron el poder.
Para que yo pudiera amarte
tuve que huir en barco de la ciudad donde nací
y tú resistir a Franco.
Para que nos amáramos, al fin,
ocurrieron todas las cosas de este mundo
y desde que no nos amamos
sólo existe un gran desorden.
Cristina Peri Rossi
(Arqueología del amor)
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Canto 18 Con música fuerte llego, con mis cornetas y mis tambores, No toco marchas solo para los vencedores reconocidos, toco marchas para los conquistados y los caídos. ¿Has oído que era bueno ganar el día? También digo que es bueno caer; las batallas se pierden con el mismo espíritu con el que se ganan. Golpeo y machaco por los muertos, Soplo a través de mi embocadura con toda mi fuerza y alegría para ellos. ¡Viva aquellos que han fracasado! ¡Y a aquellos cuyos buques de guerra se hundieron en el mar! ¡Y a aquellos que se hundieron en el mar! ¡Y a todos los generales que perdieron batallas, y a todos los héroes vencedores! ¡Y los innumerables héroes desconocidos son iguales a los más grandes héroes conocidos! Walt Whitman (De; Canto a mí mismo) * Versos Aparecidos
La Colección Versos Aparecidos es el resultado de una búsqueda detectivesca de poesía inédita, perdida, escondida o silenciada por efecto del terrorismo de Estado. El rescate y la difusión de literatura producida por la militancia perseguida, desaparecida o asesinada durante la última dictadura y el período previo, completa el trabajo reparatorio que ejercen las políticas de Memoria, Verdad y Justicia.
También permite revalorizar el lugar que cada compañero y compañera ocupaba en su vida cotidiana. Los poemarios que componen esta colección funcionan como portales hacia los deseos y sueños más íntimos de sus autores. Versos Aparecidos propone constituirse en legado para las generaciones nacidas tras el genocidio y contribuye a comprender desde una percepción ampliada, los procesos históricos actuales.
Siguiendo el rastro de textos inaccesibles o censurados, así como libretas y papeles que forman parte de archivos familiares, Versos Aparecidos realiza un trabajo de edición literaria y poética, no documental. La colección se propone recrear el vínculo de trabajo imposible entre autor y editor, mientras recupera a las y los poetas del silencio, no del olvido que nunca los ha alcanzado.
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Alicia Eguren
De “Versos Aparecidos”
Alicia Eguren nació el 11 de octubre de 1925 en la ciudad de Buenos Aires. Estudió Letras en la UBA, y se desempeñó como docente de Literatura argentina II en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) entre 1954 y 1955. Publicó cuatro poemarios: El canto de la tierra inicial (1949), Dios y el Mundo (1950), El talud descuajado (1951) y Aquí entre magras espigas (1952). Luego del golpe militar de 1955 fue recluida en el penal de Olmos durante 19 meses. Fue una activa organizadora de la resistencia peronista, colaboró y militó en diversas organizaciones durante dos décadas. Militaba en el Partido Revolucionario de los Trabajadores cuando fue secuestrada el 26 de enero de 1977 por un grupo de tareas de la ESMA.
Aquí, entre magras espigas (1949-1951) se publicó por primera vez el 24 de diciembre de 1952 bajo el sello Ediciones “Sexto Continente”.
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De “Poemas de Sanagasta”
A la eternidad del polvo,
a su eternidad sin dolor
dedico mis versos
para que sobre ella caigan
como los años
sobre un páramo absoluto.
A la eternidad de la tierra,
a su imperio de servidumbre,
el que descabeza
la cresta de la adormidera
cuando yergue al sol
su primavera cuajada.
A la eternidad de la nada
cuyo fruto nos sumirá
en su puro todo,
oh la radiante violencia,
cuando la música
por fin disuelva a las esferas.
A la pequeña eternidad
del hombre, hombre, del hombre,
sereno derrumbe
que no puede pensar dos veces
al número uno con su boca de perfección.
A la pequeña eternidad
de sus encantadoras fábulas
cabrilleando bajo el sol
para la urgencia
de la consumación perfecta.
A su recta bala del sí,
a su racimo en tolvanera
mordiendo a las cosas
con la alegría del día primero,
hincándoles su miserable señorío.
A su angustia,
a su angustia madre del linaje doloroso,
ramazón humana,
para que filtre su gran bolsa
bajo los cimientos
como hacen los ríos esclavos.
A la carcajada sin rostro
del amor,
a su huracanado oficio
amante de la muerte,
estos versos sin punto final.
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De “La soledad y las hermosas fábulas”
Poema V
Las bellas alas cóncavas,
perfectamente cerradas
sobre un mar apenas sesgado
han muerto.
Han muerto, pero, sin embargo,
su misteriosa sustancia
penetra cada aventura
de nuestros ojos.
Por esta triste razón, ¿sabes?
Por esta triste razón pido,
es necesario,
profundizar nuestro amor
hasta aquel punto
en que los elementos del mundo,
girando,
con su magia cumplida al final del tiempo,
muestran la aguja luz
todopoderosa
movida desde nuestros corazones.
Estoy frente al mar, esta tarde,
al abrigo de este mar sin otra leyenda
que la de ser cuenca del fosforecer humano.
Y aquí,
desde una hoya de arena fina,
en soledad,
siento
siento en un íntimo rumor confuso
la exacta y feliz medida de nuestras posibilidades.
¿Sabes?
De nuestras posibilidades.
Aquí,
en medio de osamentas marinas.
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Nélida Mabel Carranza
De “Versos aparecidos”
Nélida Mabel Carranza nació el 5 de abril de 1955 en José León Suárez. Estaba cursando segundo año de psicología en la Universidad de Belgrano y militaba en el Partido Revolucionario de los Trabajadores cuando fue secuestrada de su hogar el 30 de marzo de 1977. Testimonios afirman haberla visto en el Centro Clandestino Campo de Mayo. Aún continúa desaparecida.
Decir siempre tuvo una primera edición en 2022, realizada por Ediciones Desde El Pie de Rodolfo Grinberg. Agradecemos especialmente a Alejandra Carranza y a Nélida René Mainetti por su predisposición para participar del proyecto de Versos aparecidos; a Rodolfo Grinberg, compañero de militancia de Mabel que hizo pública su voz, y a Natalia Bericat por ayudarnos a contactar a la familia.
Mis amigos
(A Pablo y Rita)
Peligros, aventuras idealistas, banderas
noches citas responsabilidades
nos presentaron y nos unieron para siempre.
Porque nosotros podemos decir siempre
es el principio de nuestros caminos
es el amor que sabemos sentir.
Uno es brillante y tibio como el sol
el otro extenso y sabio como la madre tierra
por eso siempre que el sol me cobije
y la tierra sea mi cama
¡estarán, estarán!
El tiempo, vos y yo
“No tuvieron tiempo para conocerse”
dirán quizás.
Sin embargo
nos deslumbramos
abrimos nuestros mundos para contarlos al viento
nos tocamos el alma con las yemas de los dedos
nos perdimos en una canción
y un ómnibus parecía la nave de la eternidad
que viaja a lo verdadero
a lo noble
a lo puro.
Señores ustedes que piensan
que el tiempo se divide en racionalidades convencionales.
Señores a ustedes les digo:
que existe otra dimensión
donde vivimos la intensidad del tiempo
sin relojes ni almanaques.
Vos y yo conocemos la medida de nuestro tiempo
es la de los que luchan
la de los que aman sin egoísmos
la de los que cada mañana al despertar
no saben si han de sobrevivir.
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Músico del alba
I
Quiero regalarte
una Venus con consciencia
darte amaneceres amantes
entregarte la oportunidad
de ser y para siempre
fabricarte un hogar sin rutinas
construir una guitarra
una flauta dulce
y escribir en el pentagrama
de tu mente
“para toda la vida
se te conceden estos frutos”.
II
Haré que los enanos del valle
formen una orquesta
para que toquen tu música
bailaremos en la laguna
las ranas las estrellas y los grillos.
Llegará a oídos del mundo
y reirán.
¡Qué importa!
Ellos nunca entenderán.
*
María del Carmen Maggi
Nació el 30 de noviembre de 1944 en Mar del Plata. Estudió filosofía y letras y se recibió con medalla de oro. Trabajó como docente secundaria y universitaria en la Facultad de Ciencias Económicas. Fue Decana en la Universidad Católica de Mar del Plata hasta el momento de su secuestro en el año 1975. Fue parte de quienes lucharon por la derogación del arancelamiento universitario y la integración de la Universidad Católica (privada y arancelada) y la Universidad Provincial de Mar del Plata (actual Universidad Nacional), ésta era estatal y gratuita. Esta lucha tuvo sus consecuencias ya que en mayo de 1973 hasta su nacionalización (septiembre de 1975) fue la única Universidad privada que funcionó en forma gratuita.
Bocapájaro contiene poemas que fueron seleccionados, corregidos y ordenados a partir de los escritos inéditos de María del Carmen Maggi. El material se dividió en dospartes. En la primera, se reunieron los poemas que habían sido numerados por la autora. En la segunda, se incluyeron poemas hallados entre sus papeles, cuadernos y agendas. Todo el material fue cedido generosamente por su sobrina, Guillermina Tonetti, a través de la intervención de Rosana Cassataro. El título del volumen, Bocapájaro fue tomado del último verso del poema 12. Además, durante el proceso de edición se modificó el sistema de puntuación y en muy pocas ocasiones la disposición de los versos.
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De “Versos Aparecidos”
BOCAPAJARO
Se arrebatan las luces de la tarde
y el cielo se desploma convirtiendo
horizontes en olvido.
El mar busca mis pies sin rumbo
y al mirar hacia atrás
veo alargarse la perspectiva de mi sombra
buscando en vano los caminos del regreso
en la nostalgia blanda de la arena.
Un pájaro
dibuja vuelos sorpresivos de tristeza
y enfrenta tercamente
la fugitiva estructura del viento.
A lo lejos
un refugio ruidoso de ciudad.
Hembra dormida
despierta en el buscado artificio de las luces
y reclama.
Cuando responda
cuando acode mi soledad en el tumulto
cuando sonría
porque es indispensable sonreír en estos casos
cuando preste mi cara al infortunio
de saber que es mentira
cuando humo y alcohol sacudan
-en aparente condición de socios de la muerte-
mi rebelión de loca propietaria de tristeza
cuando eso suceda
si sucede
te invito a descubrir los pasos
que dejo aquí en la playa
te invito a recorrer la dimensión
de lo que estoy perdiendo.
Y a vos, a quien dirijo este lamento entrecortado
te pido con el resto de alegría que me queda
que ovilles la madeja de aire enrarecido que dejaron mis
dudas
y me busques hacia atrás,
donde está mi pasado sumergido
esperándote.
*
MADRYN
Hay piedras multicolores en Madryn. Yo alcanzaba a sentir el sonido de mis pasos sobre ellas y el olor de las algas secándose al sol boca arriba en la orilla. Estaba en cubierta, en medio del golfo, y el verde de la costa me llenaba los ojos.
Vi una figura de pie sobre las barrancas: era apenas una pequeña silueta negra. Me estaba viendo como yo lo veía. Y un hilo invisible aprisioné en mis dedos cuando la imagen levantó una mano, saludándome.
Dolor de alejarse, de alcanzar entre cielo y agua la medida de la ausencia, mientras las gaviotas vuelan en círculo sobre la estela del buque, y la costa se aleja, y las piedras se alejan.
** ***
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MAR, SUEÑOS Y GRAMÁTICA
por Karin Haunold
(prólogo del libro “De médanos, mar y sueños. La vida de Santiago Villanueva” de Claudia Kolaja.)
Una niña rodando, duna abajo
bailando en sus patines
al aire,
al aire salado.
Un joven con ideas altas,
palabras con mayúscula,
directas, sin atajos.
El viento sur la despeinaba,
Las noctilucas la inspiraban.
La gramática de un mundo mejor, quería
entre mates y tortitas negras,
chacareras y castañuelas.
Las gaviotas eran de la mañana,
los cormoranes de la tarde.
Decidieron bajar a la acción
(los uniformes se camuflaban,
ellos detestaban las revoluciones,
odiaban las canciones.)
Los Guardavidas y las baladas
la inspiraban para estar enamorada.
La traición le golpeó la cara,
lo vinieron a buscar.
Dormitando escuchó el aire.
A ella el mar le trajo suerte.
A él, un vuelo de la muerte.
****
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LLUVIAS DE MARZO
(Fragmento)
I
La noche sin piedad en la vereda
el llanto de algún viejo canillita.
El día postergado hasta que acaben
con el último vestigio de la risa.
La luna encerrada y con mordaza.
El silencio impostergable de la espera.
Las sirenas de un mundo
en acelerada descomposición.
Estrellas que se apagan cómo sueños.
…………………..
II
La noche sin pudor en las ojeras
de un río borracho de violencia.
El día con su propio cinturón
colgado en la ribera del olvido.
Granizo y plomo en plena tempestad
se pierde toda referencia de la costa.
El insostenible alegato de inocencia.
El discurso inaugural de la derrota.
…………………………..
IV
Aferrados a su tosco
idioma poblado de verdades
veteranos aprendices en el oficio pueblo
cantan su letanía de compases idénticos
dan sentido a la máquina, ofrecen
su cuerpo a la herramienta
repiten obstinados su acento solidario
repiten … que no se puede abandonar.
NÉSTOR VENTAJA
**
Allí
Nadie te enseña a ser vaca.
Nadie te enseña a volar en el espanto.
Mataron y mataron compañeros y
nadie te enseña a hacerlos de nuevo, ¿Hay
que romper la memoria para
que se vacíe? Miro
navegar rostros en mi sangre y me digo
que no murieron aún.
Pero mueren aún.
¿Qué hago mirando cada rostro?
¿Muero con ellos cada vez?
En alguna telita del futuro habrán escrito
sus nombres. Pero
la verdad es que están muertos.
Alzan sueños sin método contra
la vida chiquita.
JUAN GELMAN
*
TANTA FALTA
Suelo escribir
con tinta enlutada
sobre nuestros Entrañables
sin vejez.
Mientras, veo pasar
opacados espejos
cansados de perder el tren,
el pelo, las iusiones
las llaves:
las llaves de la liberación.
A Ellos no los veo pasar
porque hace
unos cincuenta años
les arrancaron
décadas de sueños.
Los FUERON y sin embargo
nos iluminan con su Ausencia.
Van acrecentándose
y hoy nos hacen tanta
pero tanta falta…
Quisieron borrarlos
y los amalgamaron
en una inmensidad indestructible.
Los hicieron unánimes:
Una verdadera
muchedumbre de patriotas
de ésos – insisto –
que hoy nos hacen
tanta pero tanta falta.
Cincuenta años
años huérfanos
de Ellos,
de interrupciones de la Patria.
Somos madres viudas de hijos,
hijos viudos de padres,
abuelas viudas de nietos.
Huérfanos somos
de los Treinta mil
y hemos transitado
infinitas redes de duelos
pero de duelos
de muertes Imposibles.
Porque ellos siguen aquí,
tan vivamente,
son el incesante pecho
del pueblo Despojado
Ellos: Teeinta mil
interrupciones de la Patria,
Nosotros:
Sujetos Superlativos
de la Memoria.
Ciela
*
PARA EXPLICAR LA DIGNIDAD
«Y si el mundo sobrevive,
los profesores de historia
explicarán el siglo XX a través de sus símbolos:
mostrarán a sus alumnos
la botella de Coca-Cola,
la pelota de fútbol,
el televisor,
la computadora,
la bomba de neutrones.
Y para explicar la dignidad,
mostrarán el pañuelo blanco
de las rondas de Plaza de Mayo.»
Eduardo Galeano
*
Algo pasó en la vida…
algo que el tiempo no supo medir.
Hubo un naufragio que borró los nombres, un naufragio que dilató las sombras del océano.
Los cuerpos duermen en la orilla con extrema palidez. Se van secando como viejos ángeles. ¿Alguien se hace cargo? ¿Quién los salva del Paraíso Criminal? ¿Alguien hará renacer a esos pequeños Cristos, a esos líderes tiernos y salvajes, a esos animalitos del destierro?
Yacen en tumbas ausentes. Gimen bajo la tierra como gaviotas sin mar. Ningún monumento los restaura. Ninguno iguala su valor.
Ante un vacío de templos los labios se vacían. No hay lágrimas que colmen el misterio.
Es el milagro el que se ha ido.
Adriana Sheinin

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