Mar, poesía, tiempo, memoria

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La poesía y el mar, textos completos del viernes 27 de marzo en el Centro Cultural Pipach.

*

El reloj caído en el mar

Hay tanta luz tan sombría en el espacio
y tantas dimensiones de súbito amarillas,
porque no cae el viento
ni respiran las hojas.

Es un día domingo detenido en el mar,
un día como un bosque sumergido,
una gota del tiempo que asaltan las escamas
ferozmente vestidas de humedad transparente.

Hay meses seriamente acumulados en una vestidura
que queremos oler llorando con los pies cerrados,
y hay años en un solo ciego signo de agua
depositada y verde,
hay la edad que los dedos ni la luz apresaron,
mucho más estimable que un abanico roto,
mucho más silenciosa que un pie desenterrado,
hay la nupcial edad de los días disueltos
en una triste tumba que los peces recorren.

Los pétalos del tiempo caen inmensamente
como vagos paraguas parecidos al cielo,
creciendo en torno, es apenas
una campana nunca vista,
una rosa inundada, una medusa, un largo
latido quebrantado:
pero no es eso, es algo que toca y gasta apenas,
una confusa huella sin sonido ni pájaros,
un desvanecimiento de perfumes y razas.

El reloj que en el campo se tendió sobre el musgo
y golpeó una cadera con su eléctrica forma
corre desvencijado y herido bajo el agua temible
que ondula palpitando de corrientes centrales.

Pablo Neruda

(De: Residencia en la tierra)

**

Dialéctica de los viajes

Para recordar

tuve que partir.

Para que la memoria rebosara

como un cántaro lleno

–el cántaro de una diosa inaccesible–

tuve que partir.

Para pensar en ti

tuve que partir.

El mar se abrió como un telón

como el útero materno

como la placenta hinchada

lentas esferas nocturnas brillaban en el cielo

como signos de una escritura antigua

perdida entre papiros

y la memoria empezó a destilar

la memoria escanció su licor

su droga melancólica

su fuego

sus conchas nacaradas

su espanto

su temblor.

Para recordar

tuve que partir

y soñar con el regreso

–como Ulises–

sin regresar jamás.

Ítaca existe

a condición de no recuperarla.

Cristina Peri Rossi

(De: Arqueología del amor)

*

Entrabas al mar

Como a la profundidad de un mito

Impenetrable

Cuyo misterio

-río Eleusis-

Se había llevado el agua

Entrabas el mar

Como a la profundidad de un mito

Y viejas leyendas

Plegarias tristes

Colgaban de tu cuerpo como algas.

Cristina Peri Rossi

(Arqueología del amor)

*

Bitácora

No conoce el arte de la navegación.

quien no ha bogado en el vientre

de una mujer, remado en ella,

naufragado,

y sobrevivido en una de sus playas.

Cristina Peri Rossi

(Arqueología del amor)

*

Para que yo pudiera amarte

los españoles tuvieron que conquistar América

y mis abuelos

huir de Génova en un barco de carga.

Para que yo pudiera amarte

Marx tuvo que escribir El Capital

y Neruda, la Oda a Leningrado.

Para que yo pudiera amarte

en España hubo una guerra civil

y Lorca murió asesinado

después de haber viajado a Nueva York.

Para que yo pudiera amarte

Catulo se enamoró de Lesbia

y Romeo, de Julieta

Ingrid Bergman filmó Stromboli

y Pasolini, los Cien Días de Saló.

Para que yo pudiera amarte,

Lluís Llach tuvo que cantar Els Segadors

y Milva, los poemas de Bertolt Brecht.

Para que yo pudiera amarte

alguien tuvo que plantar un cerezo

en la tapia de tu casa

y Garibaldi pelear en Montevideo.

Para que yo pudiera amarte

las crisálidas se hicieron mariposas

y los generales tomaron el poder.

Para que yo pudiera amarte

tuve que huir en barco de la ciudad donde nací

y tú resistir a Franco.

Para que nos amáramos, al fin,

ocurrieron todas las cosas de este mundo

y desde que no nos amamos

sólo existe un gran desorden.

Cristina Peri Rossi

(Arqueología del amor)

*

Canto 18

Con música fuerte llego, con mis cornetas y mis tambores,
No toco marchas solo para los vencedores reconocidos, toco marchas para los conquistados y los caídos.

¿Has oído que era bueno ganar el día?
También digo que es bueno caer; las batallas se pierden con el mismo espíritu con el que se ganan.

Golpeo y machaco por los muertos,
Soplo a través de mi embocadura con toda mi fuerza y ​​alegría para ellos.

¡Viva aquellos que han fracasado!
¡Y a aquellos cuyos buques de guerra se hundieron en el mar!
¡Y a aquellos que se hundieron en el mar!
¡Y a todos los generales que perdieron batallas, y a todos los héroes vencedores!
¡Y los innumerables héroes desconocidos son iguales a los más grandes héroes conocidos!

Walt Whitman
(De; Canto a mí mismo)

*

Versos Aparecidos

La Colección Versos Aparecidos es el resultado de una búsqueda detectivesca de poesía inédita, perdida, escondida o silenciada por efecto del terrorismo de Estado. El rescate y la difusión de literatura producida por la militancia perseguida, desaparecida o asesinada durante la última dictadura y el período previo, completa el trabajo reparatorio que ejercen las políticas de Memoria, Verdad y Justicia.

También permite revalorizar el lugar que cada compañero y compañera ocupaba en su vida cotidiana. Los poemarios que componen esta colección funcionan como portales hacia los deseos y sueños más íntimos de sus autores. Versos Aparecidos propone constituirse en legado para las generaciones nacidas tras el genocidio y contribuye a comprender desde una percepción ampliada, los procesos históricos actuales.

Siguiendo el rastro de textos inaccesibles o censurados, así como libretas y papeles que forman parte de archivos familiares, Versos Aparecidos realiza un trabajo de edición literaria y poética, no documental. La colección se propone recrear el vínculo de trabajo imposible entre autor y editor, mientras recupera a las y los poetas del silencio, no del olvido que nunca los ha alcanzado.

*

Alicia Eguren

De “Versos Aparecidos”  

Alicia Eguren nació el 11 de octubre de 1925 en la ciudad de Buenos Aires. Estudió Letras en la UBA, y se desempeñó como docente de Literatura argentina II en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) entre 1954 y 1955. Publicó cuatro poemarios: El canto de la tierra inicial (1949), Dios y el Mundo (1950), El talud descuajado (1951) y Aquí entre magras espigas (1952). Luego del golpe militar de 1955 fue recluida en el penal de Olmos durante 19 meses. Fue una activa organizadora de la resistencia peronista, colaboró y militó en diversas organizaciones durante dos décadas. Militaba en el Partido Revolucionario de los Trabajadores cuando fue secuestrada el 26 de enero de 1977 por un grupo de tareas de la ESMA.

Aquí, entre magras espigas (1949-1951) se publicó por primera vez el 24 de diciembre de 1952 bajo el sello Ediciones “Sexto Continente”.

*

De “Poemas de Sanagasta”

A la eternidad del polvo,

a su eternidad sin dolor

dedico mis versos

para que sobre ella caigan

como los años

sobre un páramo absoluto.

A la eternidad de la tierra,

a su imperio de servidumbre,

el que descabeza

la cresta de la adormidera

cuando yergue al sol

su primavera cuajada.

A la eternidad de la nada

cuyo fruto nos sumirá

en su puro todo,

oh la radiante violencia,

cuando la música

por fin disuelva a las esferas.

A la pequeña eternidad

del hombre, hombre, del hombre,

sereno derrumbe

que no puede pensar dos veces

al número uno con su boca de perfección.

A la pequeña eternidad

de sus encantadoras fábulas

cabrilleando bajo el sol

para la urgencia

de la consumación perfecta.

A su recta bala del sí,

a su racimo en tolvanera

mordiendo a las cosas

con la alegría del día primero,

hincándoles su miserable señorío.

A su angustia,

a su angustia madre del linaje doloroso,

 ramazón humana,

para que filtre su gran bolsa

bajo los cimientos

como hacen los ríos esclavos.

A la carcajada sin rostro

del amor,

a su huracanado oficio

amante de la muerte,

estos versos sin punto final.  

*

De “La soledad y las hermosas fábulas”

Poema V

Las bellas alas cóncavas,

perfectamente cerradas

sobre un mar apenas sesgado

han muerto.

Han muerto, pero, sin embargo,

su misteriosa sustancia

penetra cada aventura

de nuestros ojos.

Por esta triste razón, ¿sabes?

Por esta triste razón pido,

es necesario,

profundizar nuestro amor

hasta aquel punto

en que los elementos del mundo,

girando,

con su magia cumplida al final del tiempo,

muestran la aguja luz

todopoderosa

movida desde nuestros corazones.

Estoy frente al mar, esta tarde,

al abrigo de este mar sin otra leyenda

que la de ser cuenca del fosforecer humano.

Y aquí,

desde una hoya de arena fina,

en soledad,

siento

siento en un íntimo rumor confuso

la exacta y feliz medida de nuestras posibilidades.

¿Sabes?

De nuestras posibilidades.

Aquí,

en medio de osamentas marinas.

*

Nélida Mabel Carranza

De “Versos aparecidos”

Nélida Mabel Carranza nació el 5 de abril de 1955 en José León Suárez. Estaba cursando segundo año de psicología en la Universidad de Belgrano y militaba en el Partido Revolucionario de los Trabajadores cuando fue secuestrada de su hogar el 30 de marzo de 1977. Testimonios afirman haberla visto en el Centro Clandestino Campo de Mayo. Aún continúa desaparecida.

Decir siempre tuvo una primera edición en 2022, realizada por Ediciones Desde El Pie de Rodolfo Grinberg. Agradecemos especialmente a Alejandra Carranza y a Nélida René Mainetti por su predisposición para participar del proyecto de Versos aparecidos; a Rodolfo Grinberg, compañero de militancia de Mabel que hizo pública su voz, y a Natalia Bericat por ayudarnos a contactar a la familia.

Mis amigos

(A Pablo y Rita)

Peligros, aventuras idealistas, banderas

noches citas responsabilidades

nos presentaron y nos unieron para siempre.

Porque nosotros podemos decir siempre

es el principio de nuestros caminos

es el amor que sabemos sentir.

Uno es brillante y tibio como el sol

el otro extenso y sabio como la madre tierra

por eso siempre que el sol me cobije

y la tierra sea mi cama

 ¡estarán, estarán!

El tiempo, vos y yo

“No tuvieron tiempo para conocerse”

dirán quizás.

Sin embargo

nos deslumbramos

abrimos nuestros mundos para contarlos al viento

nos tocamos el alma con las yemas de los dedos

nos perdimos en una canción

y un ómnibus parecía la nave de la eternidad

que viaja a lo verdadero

a lo noble

a lo puro.

Señores ustedes que piensan

que el tiempo se divide en racionalidades convencionales.

Señores a ustedes les digo:

que existe otra dimensión

donde vivimos la intensidad del tiempo

sin relojes ni almanaques.

Vos y yo conocemos la medida de nuestro tiempo

es la de los que luchan

la de los que aman sin egoísmos

la de los que cada mañana al despertar

no saben si han de sobrevivir.

*

Músico del alba

I

Quiero regalarte

una Venus con consciencia

darte amaneceres amantes

entregarte la oportunidad

de ser y para siempre

fabricarte un hogar sin rutinas

construir una guitarra

una flauta dulce

y escribir en el pentagrama

de tu mente

“para toda la vida

se te conceden estos frutos”.

II

Haré que los enanos del valle

formen una orquesta

para que toquen tu música

bailaremos en la laguna

las ranas las estrellas y los grillos.

Llegará a oídos del mundo

y reirán.

¡Qué importa!

Ellos nunca entenderán.

*

María del Carmen Maggi

Nació el 30 de noviembre de 1944 en Mar del Plata. Estudió filosofía y letras y se recibió con medalla de oro. Trabajó como docente secundaria y universitaria en la Facultad de Ciencias Económicas. Fue Decana en la Universidad Católica de Mar del Plata hasta el momento de su secuestro en el año 1975. Fue parte de quienes lucharon por la derogación del arancelamiento universitario y la integración de la Universidad Católica (privada y arancelada) y la Universidad Provincial de Mar del Plata (actual Universidad Nacional), ésta era estatal y gratuita. Esta lucha tuvo sus consecuencias ya que en mayo de 1973 hasta su nacionalización (septiembre de 1975) fue la única Universidad privada que funcionó en forma gratuita. 

Bocapájaro contiene poemas que fueron seleccionados, corregidos y ordenados a partir de los escritos inéditos de María del Carmen Maggi. El material se dividió en dospartes. En la primera, se reunieron los poemas que habían sido numerados por la autora. En la segunda, se incluyeron poemas hallados entre sus papeles, cuadernos y agendas. Todo el material fue cedido generosamente por su sobrina, Guillermina Tonetti, a través de la intervención de Rosana Cassataro. El título del volumen, Bocapájaro fue tomado del último verso del poema 12. Además, durante el proceso de edición se modificó el sistema de puntuación y en muy pocas ocasiones la disposición de los versos.

*

De “Versos Aparecidos”

BOCAPAJARO

Se arrebatan las luces de la tarde

y el cielo se desploma convirtiendo

horizontes en olvido.

El mar busca mis pies sin rumbo

y al mirar hacia atrás

veo alargarse la perspectiva de mi sombra

buscando en vano los caminos del regreso

en la nostalgia blanda de la arena.

Un pájaro

dibuja vuelos sorpresivos de tristeza

y enfrenta tercamente

la fugitiva estructura del viento.

A lo lejos

un refugio ruidoso de ciudad.

Hembra dormida

despierta en el buscado artificio de las luces

y reclama.

Cuando responda

cuando acode mi soledad en el tumulto

cuando sonría

porque es indispensable sonreír en estos casos

cuando preste mi cara al infortunio

de saber que es mentira

cuando humo y alcohol sacudan

-en aparente condición de socios de la muerte-

mi rebelión de loca propietaria de tristeza

cuando eso suceda

si sucede

te invito a descubrir los pasos

que dejo aquí en la playa

te invito a recorrer la dimensión

de lo que estoy perdiendo.

Y a vos, a quien dirijo este lamento entrecortado

te pido con el resto de alegría que me queda

que ovilles la madeja de aire enrarecido que dejaron mis

dudas

y me busques hacia atrás,

donde está mi pasado sumergido

esperándote.

*

MADRYN

Hay piedras multicolores en Madryn. Yo alcanzaba a sentir el sonido de mis pasos sobre ellas y el olor de las algas secándose al sol boca arriba en la orilla. Estaba en cubierta, en medio del golfo, y el verde de la costa me llenaba los ojos.

Vi una figura de pie sobre las barrancas: era apenas una pequeña silueta negra. Me estaba viendo como yo lo veía. Y un hilo invisible aprisioné en mis dedos cuando la imagen levantó una mano, saludándome.

Dolor de alejarse, de alcanzar entre cielo y agua la medida de la ausencia, mientras las gaviotas vuelan en círculo sobre la estela del buque, y la costa se aleja, y las piedras se alejan.

** ***

*

MAR, SUEÑOS Y GRAMÁTICA

por Karin Haunold

(prólogo del libro “De médanos, mar y sueños. La vida de Santiago Villanueva” de Claudia Kolaja.)

Una niña rodando, duna abajo

bailando en sus patines

al aire,

al aire salado.

Un joven con ideas altas,

palabras con mayúscula, 

directas, sin atajos.

El viento sur la despeinaba,

Las noctilucas la inspiraban.

La gramática de un mundo mejor, quería

entre mates y tortitas negras,

chacareras y castañuelas.

Las gaviotas eran de la mañana,

los cormoranes de la tarde.

Decidieron bajar a la acción

(los uniformes se camuflaban,

ellos detestaban las revoluciones,

odiaban las canciones.) 

Los Guardavidas y las baladas

la inspiraban para estar enamorada.

La traición le golpeó la cara,

lo vinieron a buscar.

Dormitando escuchó el aire.

A ella el mar le trajo suerte.

A él, un vuelo de la muerte.

****

*

LLUVIAS DE MARZO

(Fragmento)

I

La noche sin piedad en la vereda

el llanto de algún viejo canillita.

El día postergado hasta que acaben

con el último vestigio de la risa.

La luna encerrada y con mordaza.

El silencio impostergable de la espera.

Las sirenas de un mundo

en acelerada descomposición.

Estrellas que se apagan cómo sueños.

…………………..

 II

La noche sin pudor en las ojeras

de un río borracho de violencia.

El día con su propio cinturón

colgado en la ribera del olvido.

Granizo y plomo en plena tempestad

se pierde toda referencia de la costa.

El insostenible alegato de inocencia.

El discurso inaugural  de la derrota.

…………………………..

IV

Aferrados a su tosco

idioma poblado de verdades

veteranos aprendices en el oficio pueblo

cantan su letanía de compases idénticos

dan sentido a la máquina, ofrecen

su cuerpo a la herramienta

repiten obstinados su acento solidario

repiten … que no se puede abandonar.

NÉSTOR VENTAJA

**

Allí

Nadie te enseña a ser vaca.

Nadie te enseña a volar en el espanto.

Mataron y mataron compañeros y

nadie te enseña a hacerlos de nuevo, ¿Hay

que romper la memoria para

que se vacíe? Miro

navegar rostros en mi sangre y me digo

que no murieron aún.

Pero mueren aún.

¿Qué hago mirando cada rostro?

¿Muero con ellos cada vez?

En alguna telita del futuro habrán escrito

sus nombres. Pero

la verdad es que están muertos.

Alzan sueños sin método contra

la vida chiquita.

JUAN GELMAN

*

 TANTA FALTA

Suelo escribir

con tinta enlutada

sobre nuestros Entrañables

sin vejez.

Mientras, veo pasar

opacados espejos

cansados de perder el tren,

el pelo, las iusiones

las llaves:

las llaves de la liberación.

A Ellos no los veo pasar

porque hace

unos cincuenta años

les arrancaron

décadas de sueños.

Los FUERON y sin embargo

nos iluminan con su Ausencia.

Van acrecentándose

y hoy nos hacen tanta

pero tanta falta…

Quisieron borrarlos

y los amalgamaron

en una inmensidad indestructible.

Los hicieron unánimes:

Una verdadera

muchedumbre de patriotas

de ésos – insisto –

que hoy  nos hacen

tanta pero tanta falta.

Cincuenta años

años huérfanos

de Ellos,

de interrupciones de la Patria.

Somos madres viudas de hijos,

hijos viudos de padres,

abuelas viudas de nietos.

Huérfanos somos

de los Treinta mil

y hemos transitado

infinitas redes de duelos

pero de duelos

de muertes Imposibles.

Porque ellos siguen aquí,

tan vivamente,

son el incesante pecho

del pueblo Despojado

Ellos: Teeinta mil

interrupciones de la Patria,

Nosotros:

Sujetos Superlativos

de la Memoria.

Ciela

*

PARA EXPLICAR LA DIGNIDAD

«Y si el mundo sobrevive,

los profesores de historia

explicarán el siglo XX a través de sus símbolos:

mostrarán a sus alumnos

la botella de Coca-Cola,

la pelota de fútbol,

el televisor,

la computadora,

la bomba de neutrones.

Y para explicar la dignidad,

mostrarán el pañuelo blanco

de las rondas de Plaza de Mayo.»

Eduardo Galeano

*

Algo pasó en la vida

algo que el tiempo no supo medir.

Hubo un naufragio que borró los nombres, un naufragio que dilató las sombras del océano.

Los cuerpos duermen en la orilla con extrema palidez. Se van secando como viejos ángeles. ¿Alguien se hace cargo? ¿Quién los salva del Paraíso Criminal? ¿Alguien hará renacer a esos pequeños Cristos, a esos líderes tiernos y salvajes, a esos animalitos del destierro?

Yacen en tumbas ausentes. Gimen bajo la tierra como gaviotas sin mar. Ningún monumento los restaura. Ninguno iguala su valor.

Ante un vacío de templos los labios se vacían. No hay lágrimas que colmen el misterio.

Es el milagro el que se ha ido.

Adriana Sheinin 

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