Textos de la charla del 8 de febrero en Pipach.
Poema 70
El árbol toma en sus ramas la guitarra
que perdió el aroma de las flores
pero no la música secreta de su hojas.
Crédulo el hombre se deja llevar por la madera
que es lluvia de manos en la brisa
y libre danza sobre las cuerdas húmedas.
Un ser sinfónico gotea
vaciándose de savias viejas
en el último otoño de su alma.
*
78
Estos versos podrían ser rimas
me digo, y te abrazo, árbol
para sentir tus latidos, y podrá
la música de las palabras
ocupar un espacio en el tiempo
y te miro, árbol, para ver tus ramas
desiguales alzarse al cielo estrellado.
Arrimo mi oído a tu piel antigua
y busco adentro la fuerza que me falta
y le pido a tu savia que me empuje
silenciosamente a continuar desplegándome
cuando ya no sepa qué decir
y quede a partir de ahora
solo y aterrado a la intemperie.
De mi libro: La belleza del mundo (2021)
*
Trilce
(4 poemas)
I
Quién hace tanta bulla, y ni deja
testar las islas que van quedando.
Un poco más de consideración
en cuanto será tarde, temprano
y se aquilatará mejor
el guano, la simple calabrina tesórea
que brinda sin querer,
en el insular corazón,
salobre alcatraz, a cada hialóidea
grupada.
Un poco más de consideración,
y el mantillo líquido, seis de la tarde
DE LOS MÁS SOBERBIOS BEMOLES
Y la península párase
por la espalda, abozalada, impertérrita
en la línea mortal del equilibrio.
II
Tiempo Tiempo.
Mediodía estancado entre relentes.
Bomba aburrida del cuartel achica
tiempo tiempo tiempo tiempo.
Era Era.
Gallos cancionan escarbando en vano.
Boca del claro día que conjuga
era era era era.
Mañana Mañana.
El reposo caliente aún de ser.
Piensa el presente guárdame para
mañana mañana mañana mañana
Nombre Nombre.
¿Qué se llama cuanto heriza nos?
Se llama Lomismo que padece
nombre nombre nombre nombrE.
*
III
Las personas mayores
¿a qué hora volverán?
Da las seis el ciego Santiago,
y ya está muy oscuro.
Madre dijo que no demoraría.
Aguedita, Nativa, Miguel,
cuidado con ir por ahí, por donde
acaban de pasar gangueando sus memorias
dobladoras penas,
hacia el silencioso corral, y por donde
las gallinas que se están acostando todavía,
se han espantado tanto.
Mejor estemos aquí no más.
Madre dijo que no demoraría.
Ya no tengamos pena. Vamos viendo
los barcos ¡el mío es más bonito de todos!
con los cuales jugamos todo el santo día,
sin pelearnos, como debe de ser:
han quedado en el pozo de agua, listos,
fletados de dulces para mañana.
Aguardemos así, obedientes y sin más
remedio, la vuelta, el desagravio
de los mayores siempre delanteros
dejándonos en casa a los pequeños,
como si también nosotros no pudiésemos partir.
Aguedita, Nativa, Miguel?
Llamo, busco al tanteo en la oscuridad.
No me vayan a haber dejado solo,
y el único recluso sea yo.
**
24
Al borde de un sepulcro florecido
transcurren dos marías llorando,
llorando a mares.
El ñandú desplumado del recuerdo
alarga su postrera pluma,
y con ella la mano negativa de Pedro
graba en un domingo de ramos
resonancias de exequias y de piedras.
Del borde de un sepulcro removido
se alejan dos marías cantando.
Lunes.
César Vallejo. Publicado en 1922.
**
TANTAN YO
Con mi yo
y mil un yo y un yo
con mi yo en mí
yo mínimo
larva llama lacra ávida
alga de algo
mi yo antropoco solo
y mi yo tumbo a tumbo canto rodado en sangre
yo abismillo
yo dédalo
posyo del mico ancestro semirefluido en vilo ya lívido de líbido
yo tantan yo
panyo
yo ralo
yo voz mito
pulpo yo en mudo nudo de saca y pon gozón en don más don tras don
yo vamp
yo maramante
apenas yo ya otro
poetudo yo tan buzo
tras voces niñas cálidas de tersos tensos hímenes
yo gong
gong yo sin son
un tanto yo San caries con sombra can viandante
vidente no vidente de semiausentes yoes y coyoes
no médium
nada yogui
con que me iré gas graso
sin mí ni yo al después
sin bis
y sin después
Oliverio Girondo
De: “En la masmédula” (1954)
*
Mitos y poesía:
a) Las musas. Ver: Hesíodo, Teogonía, versos I-105;
b) Aedón (ruiseñor): diccionario de mitología de Pierre Grimal y otros.
En la poesía de Homero, La Odisea, Aedos Femio y Demódoco. Canto I, 320-350; Canto XXII, 330-360; Canto VIII, 40-70.
*
Al ruiseñor
¿En qué noche secreta de Inglaterra
o del constante Rhin incalculable,
perdida entre las noches de mis noches,
a mi ignorante oído habrá llegado
tu voz cargada de mitologías,
ruiseñor de Virgilio y de los persas?
Quizá nunca te oí, pero a mi vida
se une tu vida, inseparablemente.
Un espíritu errante fue tu símbolo
en un libro de enigmas. El Marino
te apodaba sirena de los bosques
y cantas en la noche de Julieta
y en la intrincada página latina
y desde los pinares de aquel otro
ruiseñor de Judea y Alemania,
Heine del burlón, el encendido, el triste.
Keats te oyó para todos, para siempre.
No habrá uno solo entre los claros nombres
que los pueblos te dan sobre la tierra
que no quiera ser digno de tu música,
ruiseñor de la sombra. El agareno
te soñó arrebatado por el éxtasis
el pecho traspasado por la espina
de la cantada rosa que enrojeces
con tu sangre final. Asiduamente
urdo en la hueca tarde este ejercicio,
Ruiseñor de la arena y de los mares,
que en la memoria, exaltación y fábula,
ardes de amor y mueres melodioso.
Jorge Luis Borges
En La rosa profunda (1975)
*
La música
La musique souvent me prend comme une mer !
Vers ma pâle étoile,
Sous un plafond de brume ou dans un vaste éther,
J’mets à la voile ;
La poitrine en avant et les poumons gonflés
Comme de la toile,
J’escalade le dos des flots amoncelés
Que la nuit me voile ;
Je sens vibrer en moi toutes les passions
D’un vaisseau qui souffre ;
Le bon vent, la tempête et ses convulsions
Sur l’immense gouffre
Me bercent. D’autres fois, calme plat, grand miroir
De mon désespoir !
*
La música, a menudo ¡me invade como un mar!
hacia mi pálida estrella,
bajo un techo de bruma o dentro de un extenso firmamento,
me pongo a navergar;
el pecho por delante y los pulmones hinchados
como lienzo,
trepo por la espalda de las olas amontonadas
porque la noche me protege;
siento vibrar en mí todas las pasiones
de un navío que sufre;
el buen viento, la tempestad y sus convulsiones
sobre el inmenso abismo
me mecen. Otras veces, quietud, gran espejo
¡de mi desesperación!
Charles Baudelaire
Las flores del mal
(1857)
*
Poema original en inglés:
«The Swan»
Did you too see it, drifting, all night, on the black river?
Did you see it in the morning, rising into the silvery air –
An armful of white blossoms,
A perfect commotion of silk and linen as it leaned
into the bondage of its wings; a snowbank, a bank of lilies,
Biting the air with its black beak?
Did you hear it, fluting and whistling
A shrill dark music – like the rain pelting the trees – like a waterfall
Knifing down the black ledges?
And did you see it, finally, just under the clouds –
A white cross Streaming across the sky, its feet
Like black leaves, its wings Like the stretching light of the river?
And did you feel it, in your heart, how it pertained to everything?
And have you too finally figured out what beauty is for?
And have you changed your life?
Mary Oliver
*
«El cisne»
¿Lo has visto tú también, flotando, toda la noche en el río oscuro?
¿Lo has visto por la mañana, elevándose en el aire plateado ─
una brazada de blancos capullos,
una perfecta conmoción de seda y ropa blanca al apoyarse
en la esclavitud de sus alas, un banco de nieve, un banco de lirios,
mordiendo el aire con su pico negro?
¿Lo has escuchado, con sonido de flautas silbando
una estridente música oscura ─como lluvia que apedrea los árboles─ como una catarata
que apuñala los negros alféizares?
Y, por último, ¿lo viste justo debajo de las nubes ─
una cruz blanca fluyendo a través del cielo, sus patas
como hojas negras, sus alas como la extendida luz de un río?
¿Y sentiste en tu corazón cómo pertenecía a todo?
¿Y has también adivinado finalmente para qué sirve la belleza?
¿Y has cambiado tu vida?
Mary Oliver
*
La esperanza es la cosa con plumas
La esperanza es la cosa con plumas.
Que se posa en el alma,
Y canta la melodía sin las palabras,
Y nunca se detiene en absoluto,
Y lo más dulce en el viento se oye;
Y dolorosa debe ser la tormenta
Eso podría avergonzar al pajarito
Esto mantuvo a muchos calientes.
Lo he oído en la tierra más fría,
Y en el mar más extraño;
Sin embargo, nunca, en situaciones extremas,
Me pidió una migaja.
Emily Dickinson
*
LA GUITARRA – POEMA DE LA SEGUIRIYA GITANA (Cante Jondo)
Empieza el llanto
de la guitarra.
Se rompen las copas
de la madrugada.
Empieza el llanto
de la guitarra.
Es inútil callarla.
Es imposible
callarla.
Llora monótona
como llora el agua,
como llora el viento
sobre la nevada
Es imposible
callarla,
Llora por cosas
lejanas.
Arena del Sur caliente
que pide camelias blancas.
Llora flecha sin blanco,
la tarde sin mañana,
y el primer pájaro muerto
sobre la rama
¡Oh guitarra!
Corazón malherido
por cinco espadas
Federico García Lorca
*
Comentarios sobre la música
(Natalia Spiner)
Creo que la música es un elemento muy potente en una película, de alguna forma le indica a la gente qué sentir. Si tomás una misma escena y le cambiás la música, una película de acción puede volverse un drama, una comedia o una película de terror. La imagen permanece, pero el sentido cambia por completo.
Con Weser me pasó algo particular. La película gira en torno a la muerte, una temática tan enorme que no quise subrayarla desde la música. Mi premisa fue buscar un equilibrio entre lo emotivo y lo neutral. La muerte es una realidad absoluta e innegable, y quise que la música se sintiera así: presente pero sin exceso de dramatización.
Mi relación con la música es muy fluida. Me considero una persona más sinestésica que intelectual. Siento el mar y lo que me inspira desde lo que me genera en el cuerpo. Creo que hay una conexión fuerte entre esa manera de experimentar la vida y la música, porque es como si ese movimiento interno se transformara directamente en sonido, sin pasar por la racionalidad ni por las palabras.
No me resultó difícil componer la música de La Boya ni de Weser. Ambas películas hablan de realidades que me atraviesan tanto en lo familiar como en lo cotidiano. El amor por Gesell, por la poesía, por el mar y por nuestro paisaje es algo que me nace de manera natural.
La música que me pidió componer mi papá es, en esencia, la misma música que yo hubiera hecho incluso sin ninguna indicación externa.
*
Homenaje a Spinetta:
Será que la canción llegó hasta el sol…
Si el camino surge de la nada
¿Será que mi canción llegó hasta el sol?
Si algo te sacude sin sentido
¿Será que la canción llegó hasta el sol?
La tristeza se va
Como una luz
Todo es armonía
A mi alrededor
Y está bien
Alguien va subiendo la colina
¿Será que la canción llegó hasta el sol?
Y otro va muy loco
Hundido en su mente
¿Será que la canción llegó hasta el sol?
Y una brisa volará
En el amanecer
Y un extraño tiempo
Nos envolverá por fin
La-la-la
Oh-woah-oh
Esta noche se oirá
Dentro de tu piel
No hay ningún momento
Que se pueda comparar al amor
Si se escucha el eco
Si el viento dice adiós
¿Será que la canción llegó hasta el sol?
Luis Alberto Spinetta
(Cantada por Nati Spiner)
*
«…»La belleza es verdad y la verdad belleza». Nada más
Se sabe en esta tierra y no más hace falta.·
JK
«Oda a un ruiseñor»
Me duele el corazón y un pesado letargo
Aflige a mis sentidos, como si hubiera bebido
Cicuta o apurado un opiáceo hace sólo
Un instante y me hubiera sumido en el Leteo:
Y esto no es porque tenga envidia de tu suerte,
Sino porque feliz me siento con tu dicha
Cuando, ligera dríade alada de los árboles,
En algún melodioso lugar de verdes hayas
E innumerables sombras
Brota en el estío tu canto enajenado.
2
¡Oh, si un trago de vino largo tiempo enfriado
En las profundas cuevas de la tierra
Que supiera a Flora y a la verde campiña,
Canciones provenzales, sol, danza y regocijo;
Oh, si una copa de caliente sur,
Llena de la mismísima, ruborosa Hipocrene,
Ensartadas burbujas titilando en los bordes,
Purpúrea la boca: si pudiera beber
Y abandonar el mundo inadvertido
Y junto a ti perderme por el oscuro bosque!
3
Perderme a lo lejos, deshacerme, olvidar
Que entre las hojas tú nunca has conocido
La inquietud, el cansancio y la fiebre
Aquí, donde los hombres tan sólo se lamentan
Y tiemblan de parálisis postreras, tristes canas,
Donde crecen los jóvenes como espectros y mueren,
Donde aún el pensamiento se llena de tristeza
Y de desesperanzas, donde ni la Belleza
Puede salvaguardar sus luminosos ojos
Por los que el nuevo amor perece sin mañana.
4
¡Lejos! ¡Muy lejos! He de volar hacia ti.
No me conducirán leopardos de Baco
Sino unas invisibles y poéticas alas;
Aunque torpe y confusa se retrase mi mente:
¡Ya estoy contigo! Suave es la noche
Y tal vez en su trono aparezca la luna
Circundada de mágicas estrellas.
Pero aquí no hay luz, salvo la que acompaña
Desde el cielo el soplo de la brisa cruzando
El oscuro verdor y veredas de musgo.
5
No puedo ver qué flores hay a mis pies
Ni el blando incienso suspendido en las ramas,
Pero en la embalsamada oscuridad presiento
Cada uno de los dones con los que la estación
Dota a la hierba, los árboles silvestres, la espesura:
Pastoril eglantina y blanco espino,
Violetas marcesibles recubiertas de hojas
Y el primer nuevo brote de mediados de mayo,
La rosa del almizcle rociada de vino,
Morada rumorosa de moscas en verano.
6
A oscuras escucho. Y en más de una ocasión
He amado el alivio que depara la muerte
Invocándola con ternura en versos meditados
Para que disipara en el aire mi aliento.
Ahora más que nunca morir parece dulce,
Dejar de existir sin pena a medianoche
¡Mientras se te derrama afuera el alma
En semejante éxtasis! Seguiría tu canto
Y te habría escuchado yo en vano:
A tu réquiem conviene un pedazo de tierra.
7
¡No conoces la muerte, Pájaro inmortal!
No te hollará caído generación hambrienta.
La voz que ahora escucho mientras pasa la noche
Fue oída en otros tiempos por reyes y bufones;
Tal vez fuera este mismo canto el que una senda
Encontró en el triste corazón de Ruth, cuando
Enferma de añoranza, se sumía en el llanto
Rodeada de trigos extranjeros,
La misma que otras veces ha encantado mágicas
Ventanas que se abren a peligrosos mares
En prodigiosas tierras ya olvidadas.
8
¡Olvidadas! El mismo tañer de esta palabra
Me devuelve, ya lejos de ti, a mi soledad.
¡Adiós! La Fantasía no consigue engañarnos
Tanto, duende falaz, como dice la fama.
¡Adiós! Tu lastimero himno se desvanece
Al pasar por los prados vecinos, el tranquilo
Arroyo y la colina; ahora es enterrado
En los calveros del cercano valle.
¿He soñado despierto o ha sido una visión?
Ha volado la música. ¿Estoy despierto o duermo?
John Keats
*
A Mi Me Dieron El Mar
Tengo ganas de dejar la vida quieta
y perderme todo el tiempo mirando tu cara,
tengo ganas de decirte que te quiero tanto
y esperar tu mirada como el agua clara…
A mi me dieron el mar
y sus orillas
y el golpe de la espuma, el viento y el agua
y el aire de los labios
que son las palabras, que son las palabras.
Tengo ganas de abrazar tu vida, vida.
y aprehenderme amante de tu cuerpo, viva
y porque el amor se armò de barro
y piedra
y yo a vos te quiero aqui en la tierra
A mi me dieron el mar
y sus orillas
y el golpe de la espuma, el viento y el agua
y el aire de los labios
que son las palabras, que son las palabras.
Y a vos te dieron la sed y el aroma
y la ternura tambien y el amor
Y esa palabra AMOR que tiene dolor, que tiene dolor.
Piero

Deja una respuesta