En la charla del sábado 27 de setiembre en Mar de Ajó, recorrimos los tópicos fundamentales de la Poesía y el mar, ofreciendo en cada caso poemas significativos. Van los textos…
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Experiencia poética
“Dos deberes tendría todo verso: comunicar un hecho preciso y tocarnos físicamente, como la cercanía del mar”…
Jorge Luis Borges
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Nuestra cultura: mar y campo
Santos Vega
(Frag…)
Pues tan quemante era el viento
Que del naciente soplaba,
Que al pasto verde tostaba;
Y en aquel mesmo momento
La higuera se deshojaba.
Y una ilusión singular
De los vapores nacía;
Pues, talmente, parecía
La inmensa llanura un mar
Que haciendo olas se mecía.
Y en aquella inundación
Ilusioria, se miraban
Los árboles que boyaban,
Allá medio en confusión
Con las lomas que asomaban.
Hilario Ascasubi
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Don Segundo Sombra
(frag. cap. 16)
“De pronto, una franja azul entre las pendientes de dos médanos. Y repechamos la última cuesta. De abajo para arriba, surgía algo así como un doble cielo, más oscuro, que vino a asentarse en espuma blanca a poca distancia de donde estábamos. Llegaba tan alto aquella pampa azul y lisa que no podía convencerme de que fuera agua”.
Ricardo Güiraldes
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Este campo fue mar
De sal y espuma.
Hoy oleaje de ovejas,
Voz de avena.
Más que tierra eres cielo,
Campo nuestro.
Puro cielo sereno…
Puro cielo.
¿De tu origen marino no conservas
Más caracol que el nido del hornero?
No olvides que el azar hinchó tus velas
Y a través de otro mar dio en tus riberas.
Ante el sobrio semblante de tus llanos
Se arrancó la golilla el castellano.
Tienes, campo, los huesos que mereces:
Grandes vértebras simples e inocentes,
Tibias rudimentarias,
Informes maxilares que atestiguan
Tu vida milenaria;
Y sin embargo, campo, no se advierte
Ni una arruga en tu frente.
Ya sólo es un silencio emocionado
Tu herbosa voz de mar desagotado.
Oliverio Girondo
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El mar y la aventura
El mar
El mar. El joven mar. El mar de Ulises
Y el de aquel otro Ulises que la gente
Del Islam apodó famosamente
Es-Sindibad del Mar. El mar de grises
Olas de Erico el Rojo, alto en su proa.
Y el de aquel caballero que escribía
A la vez la epopeya y la elegía
De su patria, en la ciénaga de Goa.
El mar de Trafalgar. El que Inglaterra
Cantó a lo largo de su larga historia,
El arduo mar que ensangrentó de gloria
En el diario ejercicio de la guerra.
El incesante mar que en la serena
Mañana surca la infinita arena.
Jorge Luis Borges
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Navegante solitario
Desde ahora, cada milla que navegue hacia el oeste
me alejará de todo. Han desaparecido las señales
de vida: ni peces, ni pájaros, ni sirenas,
ni una cucaracha zigzagueando en la cubierta.
Sólo agua y cielo, el horizonte destruido,
el mar, que canta como yo siempre la misma canción.
Ni peces, ni pájaros, ni sirenas,
ni esa extraña conversación en la sentina
que el oído percibe en las horas de calma.
Sólo agua y cielo, el rolido del tiempo.
A la noche, la estrella Achernar aparece en la proa;
entre los obenques, Aldebarán; a estribor,
un poco más arriba del horizonte,
Aries. Entonces arrío, duermo. Y la nada,
mansamente, viene a comer de mi mano.
Horacio Castillo – Alaska (1993)
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Parece que un navío…
Parece que un navío diferente
pasará por el mar, a cierta hora.
No es de hierro ni son anaranjadas
sus banderas:
nadie sabe de dónde
ni la hora:
todo está preparado
y no hay mejor salón, todo dispuesto
al acontecimiento pasajero.
Está la espuma dispuesta
como una alfombra fina,
tejida con estrellas,
más lejos el azul,
el verde, el movimiento ultramarino,
todo espera.
Y abierto el roquerío,
lavado, limpio, eterno,
se dispuso en la arena
como un cordón de castillos,
como un cordón de torres.
Todo
está dispuesto,
está invitado el silencio,
y hasta los hombres, siempre distraídos,
esperan no perder esta presencia:
se vistieron como en día Domingo,
se lustraron las botas,
se peinaron.
Se están haciendo viejos
y no pasa el navío.
Pablo Neruda
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Atlántico
(frag)
Océano que te abres lo mismo que una mano
A todos los viajeros y a todos los marinos:
Tan sólo para mí eres puño cerrado,
Para mí solamente tú no tienes caminos.
Juana de Ibarborou
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El mar espejo del hombre
El mar
Antes que el sueño (o el terror) tejiera
mitologías y cosmogonías,
antes que el tiempo se acuñara en días,
el mar, el siempre mar, ya estaba y era.
¿Quién es el mar? ¿Quién es aquel violento
y antiguo ser que roe los pilares
de la tierra y es uno y muchos mares
y abismo y resplandor y azar y viento?
Quien lo mira lo ve por vez primera,
siempre. Con el asombro que las cosas
elementales dejan, las hermosas
tardes, la luna, el fuego de una hoguera.
¿Quién es el mar, quién soy? Lo sabré el día
ulterior que sucede a la agonía.
Jorge Luis Borges
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Tal vez, ¡oh mar!
Tal vez, oh mar, mi voz ya esté cansada
y le empiece a faltar aquella transparencia,
aquel arranque igual al tuyo, aquello
que era tan parecido a tu oleaje.
Han pasado los años por mí, sus duras olas
han mordido la piedra de mi vida,
y al viento de este ocaso playero ya la miro
doblándose en las húmedas arenas.
Tú, no; tú sigues joven, con esa voz de siempre
y esos ojos azules renovados
que ven hundirse, insomnes, las edades.
Rafael Alberti
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Se canta al mar
(frag)
Sólo debo agregar que en aquel día
Nació en mi mente la inquietud y el ansia
De hacer en verso lo que en ola y ola
Dios a mi vista sin cesar creaba.
Desde ese entonces data la ferviente
Y abrasadora sed que me arrebata:
Es que, en verdad, desde que existe el mundo,
La voz del mar en mi persona estaba.
Nicanor Parra
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El mar y el amor
Afrodita
Al principio, es nada. Tan sólo un soplo,
Un escalofrío de escamas, un recorrer de sombra
Como nube marina que se rasga
En los radiales tentáculos de una medusa.
No se dirá que el mar se conmovió
Y que de este temblor se ha de formar la ola.
Con el mecer del mar oscilan peces
Y los brazos de las algas, serpentinos,
A la corriente se doblan, como al viento
El trigo de la tierra, la crin de los caballos.
Entre dos infinitos de azul la ola avanza,
Toda de sol cubierta, resplandeciente,
Líquido cuerpo, inestable, de agua ciega.
De lejos acude el viento, transportando
El polen de las flores y los demás perfumes
De la tierra confrontada, oscura y verde.
Tronando, la ola se envuelve, y fecundada
Se lanza al viento aguardando
En el lecho de rocas negras que se erizan
De agudas uñas y vidas efervescentes.
Las aguas se suspenden en lo alto
En el instante final de la gestación sin par.
Y cuando, en un rapto de vida que comienza,
La ola se quiebra y rompe contra el alcantilado,
Lo envuelve, ciñe, aprieta y por él resbala
-De la espuma blanca, del sol, del viento que sopló,
De los peces, de las flores y de su polen,
De las algas trémulas, del trigo de los brazos de la medusa,
De la crin de los caballos, del mar, de la vida entera,
Afrodita nació, nace tu cuerpo
José Saramago
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Canto a mí mismo
22
¡Mar! También a ti me rindo… adivino tu sentido,
Observo desde la playa como me reclamas con tus dedos corvos,
Creo que te niegas a volver sin haberme tenido a tu lado,
Debemos pasar un rato juntos, me desvisto, llévame pronto lejos de la costa
Acurrúcame suavemente, adorméceme con tu ondulante vaivén,
Rocíame con amoroso líquido, puedo retribuirte.
(…)
Walt Whitman
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Cerveza
Las escolleras están en el mar
Y yo sentado en el bar pensándote
Te beso y ninguno lo sabe o ven
A un ciudadano pálido bebiendo su cerveza hace calor
Y en la espuma del vaso hay más historias
Sobre el oleaje que te acerca y aleja
Como esta mesa donde
Te recito por milésima vez.
Juan Gelman
*
El mar no es más que un pozo
El mar no es más que un pozo de agua oscura,
los astros sólo son barro que brilla,
el amor, sueño, glándulas, locura,
la noche no es azul, es amarilla.
Los astros sólo son barro que brilla,
el mar no es más que un pozo de agua amarga,
la noche no es azul, es amarilla,
la noche no es profunda, es fría y larga.
El mar no es más que un pozo de agua amarga,
a pesar de los versos de los hombres,
el mar no es más que un pozo de agua oscura.
La noche no es profunda, es fría y larga;
a pesar de los versos de los hombres,
el amor, sueño, glándulas, locura.
Idea Vilariño
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El mar y la muerte
No hay nada…
No hay nada comparable a este momento
Matinal, indeciso, solitario,
En que tu propia sábana es sudario,
Borda tu lecho al agua y firmamento.
Sólo falta la bala, solo el lento
Empujón hacia el mar único y vario,
E irse al fondo del eterno acuario
Por un sendero vertical de viento.
Y mientras vuela el barco tras su puerto
Entre espumas y nubes de colores,
Permanecer en los abismos, muerto.
No más correr tras ilusorias flores,
Sino aspirar las de un coral abierto,
Candelabro de rojos resplandores.
B. Fernández Moreno
*
Yo en el fondo del mar
En el fondo del mar
Hay una casa
De cristal.
A una avenida
De madréporas
Da.
Un gran pez de oro,
A las cinco,
Me viene a saludar.
Me trae
Un rojo ramo
De flores de coral.
Duermo en una cama
Un poco más azul
Que el mar.
Un pulpo
Me hace guiños
A través del cristal.
Alfonsina Storni
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El mar y el oleaje
El silencio
Y va a romper, porque ya se hizo labio.
Y va a romper la ola en este instante.
Todo a lo largo de este mar es una,
y en lo más alto de su labio estira,
todo a lo largo de este mar, un filo
que me corta el aliento.
En este instante,
todo a lo largo de su filo el viento
corre de sur a norte, y como flecha
va haciéndole saltar blancas astillas,
va a largos saltos con sus plumas blancas.
En un instante, sólo en un instante,
emplumado y silbante, libre y bello
pasa ante mí el silencio.
Héctor Viel Temperley
*
XI
Como el mar me disperso
y nada me contiene,
como el mar busco una orilla
donde sujetarme y reposar y palpar
una agitación llena de peces
con la curiosidad de un navegante.
Muchos poetas rebalsan y enloquecen
por la falta de un puerto
hambrientos, ahogados en su agua
pero yo tengo el mar
ese gran náufrago de pecho generoso
que me lleva y me trae, confidente.
(Poema de mi libro Las lenguas del mar)
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A continuación dos de las asistentes a la charla, integrantes del taller literario del Espacio Multicultural de Mar de Ajó, leyeron su poemas:
Mi amor x MONTE….
Por si alguna vez olvidas mi nombre, mis manos, mis labios
mi aroma de tamariscos al viento y de pinar en desvelo…
por si no recuerdaras donde vivo o como llegar a mi puerto
a buscar una sonrisa para calmar tus desconsuelos…
te dejare señales, pequeñas huellas, manojos de recuerdos,
imágenes infiltradas de sueños florecidos…
De días de sol y remansos intensos y de noches impetuosas,
te dejare un nombre, una direccion…un telefono…una
flor, en un libro…un poema sincero.
Por si no encuentras la llave, la puerta estará abierta,
si no encuentras el camino de canciones y de proyectos siempre. Lo hallaras cubierto…
estará la tinta intacta del blanco papel esperando tu abrazo…tu alma cansada
de dudas y miedos, esperando a las alas mias, disparar… volando al cielo..
Por si no recuerdas donde me conociste, ni donde me encontraste…
por si el destino te lleva muy lejos de mi… pero, muy lejos
en las distancias y los tiempos…
te mandare miles de golondrinas, de alegres gaviotas, de
de fulgores de sol y tormentas bravías lamiendo desiertos..
Te mandare señales, te mandare aromas te mandare postales
de recónditos paisajes del mundo entero….
te enviare el sabor de la sal que quema mi cuerpo, te mandare un mar, el mas tibio….el mas…
Bravío de leyendas y furioso de caracoles revueltos ,
y de lunas brillantes, llenas, amorosas que invitan al beso…
y te mandare también un punto cardinal, muy caro a mis sentimientos,
te diré estoy aquí, ven a buscarme, este es mi lecho
esta es mi casa, este es mi puerto, es mi ancla, es mi velero
es mi sol y mi luna, mi alma y mi cuerpo, mi destino
y mi sabor a AMOR ETERNO… es mi Lugar en el MUNDO..
Por si no te acuerdas donde me encontraste… te diré que aquí me muero.
porque aquí nazco cada dia, y vivo en cada rincón secreto…
Porque llevo la esencia de su suelo, de su aire, de su mar, de su cielo
Soy una mujer que late y que espera… Por si te olvidas donde estaré..
Yo soy de MONTE HERMOSO y AQUÍ
TE ESPERO!!!!
autor: MARIA ESTHER CRESSATTI -14/12/2015 – 0.40 hrs ( en la agonia de una larga noche ….cuando el vacío y la pena no me dan tregua)…
*
CAMINO DE TU MANO
Cómo quisiera mirarme a través de tus ojos, cómo quisiera enviarte mi voz, repleta del mejor saludo por la mañana. Tu ausencia, esa que tiene la realidad de lo inaudito, con un entorno; pretendiendo inútilmente, impedir ingresar al impertinente olvido.
Un mar que sigue cantando y trayéndome; aunque le suplico los silencios, los poemas de amor que me leías entre las arenas de los días felices de nuestra historia, un cielo ocre que lleno de calor, se niega a absorber el pretérito y me sigue subyugando, invitándome a volar por las caricias y los besos de tantos ocasos íntimos y confidentes, trasgresores sin límites.
Estás aquí, te siento, tengo mis manos entrelazadas a tus manos espectrales de tu presencia etérea, pero te sigo teniendo. Con esas manos fluidas seguiré caminando, porque tenues, efímeras, están conmigo, no las puedo soltar, no aún.
Camino de tu mano y a aquella caracola; testigo, le pido que siga guardando la música entre los vericuetos de su anatomía, que sus instrumentos mágicos me canten cuando la apoye en mi oído y me recuerde los secretos.
A dónde fueron las huellas, las lamieron las olas, confiadas que pronto volveríamos a dibujarlas en nuestro camino. Cómo podrían adivinar que no regresaríamos.
Seguiré caminando de tu mano, pero tus pasos fantasmales no se marcarán en este nuevo y extraño fluir de vida.
Hay un paisaje, un desierto, un sol que desaparece o amanece, está nuestra caracola y estoy yo, y este libro con las huellas de tus manos cuando acariciabas las páginas mientras saciabas mis pedidos.
Lo dejo sobre el manto dorado y lo ofrezco, para que te lo lleven, no quiero pensar que te sientas solo. Sobre él te dejo una rosa, con el perfume de todas las primaveras compartidas. Ella no lleva espinas, sólo la belleza y el aroma de nuestra historia de amor, tan hermosamente gozada y vivida.
Camino de tu mano, no estaremos solos.
Alondra
*
Hasta la próxima!

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