Aventura poética en el Náutico (II)

Aventura poética en el Náutico (II)

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Los textos que faltaban del 23 de noviembre…

*

Mi querido Odiseo:
Ya no es posible más
esposo mío
que el tiempo pase y vuele
y no te cuente yo
de mi vida en Itaca.
Hace ya muchos años
que te fuiste
tu ausencia nos pesó
a tu hijo
y a mí.
Empezaron a cercarme
pretendientes
eran tantos
tan tenaces sus requiebros
que apiadándose un dios
de mi congoja
me aconsejó tejer
una tela sutil
interminable
que te sirviera a ti
como sudario.
Si llegaba a concluirla
tendría yo sin mora
que elegir un esposo.
Me cautivó la idea
que al levantarse el sol
me ponía a tejer
y destejía por la noche.
Así pasé tres años
pero ahora, Odiseo,
mi corazón suspira por un joven
tan bello como tú cuando eras mozo
tan hábil con el arco
y con la lanza.
Nuestra casa está en ruinas
y necesito un hombre
que la sepa regir
Telémaco es un niño todavía
y tu padre un anciano
preferible, Odiseo
que no vuelvas
los hombres son más débiles
no soportan la afrenta.
De mi amor hacia ti
no queda ni un rescoldo
Telémaco está bien
ni siquiera pregunta por su padre
es mejor para ti
que te demos por muerto.
Sé por los forasteros
de Calipso
y de Circe
aprovecha Odiseo
si eliges a Calipso
recuperarás la juventud
si es Circe la elegida
serás entre sus chanchos
el supremo.
Espero que esta carta
no te ofenda
no invoques a los dioses
será en vano
recuerda a Menelao
con Helena
por esa guerra loca
han perdido la vida
nuestros mejores hombres
y estás tú donde estas.
No vuelvas, Odiseo
te suplico.

Tu discreta Penélope

Claribel Alegría

**

Odisea, libro XXIII

Ya la espada de hierro ha ejecutado
la debida labor de la venganza;
ya los ásperos dardos y la lanza
la sangre del perverso han prodigado.

A despecho de un dios y de sus mares
a su reino y su reina ha vuelto Ulises,
a despecho de un dios y de los grises
vientos y del estrépito de Ares.

Ya en el amor del compartido lecho
duerme la clara reina sobre el pecho
de su rey pero ¿dónde está aquel hombre

que en los días y noches del destierro
erraba por el mundo como un perro
y decía que Nadie era su nombre?

J.L.Borges

*

Ítaca

Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca

debes rogar que el viaje sea largo,

lleno de peripecias, lleno de experiencias.

No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes,

ni la cólera del airado Posidón.

Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta

si tu pensamiento es elevado, si una exquisita

emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo.

Los lestrigones y los cíclopes

y el feroz Posidón no podrán encontrarte

si tú no los llevas ya dentro, en tu alma,

si tu alma no los conjura ante ti.

Debes rogar que el viaje sea largo,

que sean muchos los días de verano;

que te vean arribar con gozo, alegremente,

a puertos que tú antes ignorabas.

Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia,

y comprar unas bellas mercancías:

madreperlas, coral, ébano, y ámbar,

y perfumes placenteros de mil clases.

Acude a muchas ciudades del Egipto

para aprender, y aprender de quienes saben.

Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca:

llegar allí, he aquí tu destino.

Mas no hagas con prisas tu camino;

mejor será que dure muchos años,

y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla,

rico de cuanto habrás ganado en el camino.

No has de esperar que Ítaca te enriquezca:

Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje.

Sin ellas, jamás habrías partido;

mas no tiene otra cosa que ofrecerte.

Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado.

Y siendo ya tan viejo, con tanta experiencia,

sin duda sabrás ya qué significan las Ítacas.

Konstantino Cavafis

**

Atlántico

Océano que te abres lo mismo que una mano
A todos los viajeros y a todos los marinos:
Tan sólo para mí eres puño cerrado,
Para mí solamente tú no tienes caminos.

Jamás balanceará tu lomo milenario
La nave que me lleve desde esta tierra mía,
Ondulada y menuda, a las tierras que sueña
Mi juventud inmóvil y mi melancolía.

¡Ah! océano Atlántico multicolor y ancho
Cual un cielo caído entre el hueco de un mar:
Te miro como un fruto que no he de morder nunca
O como un campo rico que nunca he de espigar.

¡Ah! océano Atlántico, fiel leopardo que lames
Mis dos pies que encadenan el amor y la vida:
Haz que un día se sacien sobre tu flanco elástico
Esta ansiedad constante y este afán de partida.

Juana de Ibarbourou

*

Los argonautas

El barco, mi corazón no puede tomar
Una tormenta, alegría
Mi corazón no está satisfecho
El día, marco, mi corazón, el puerto no
Navegar es preciso, vivir no es necesario (2 x)
El barco, noche en el cielo tan hermosa
Sonrisa perdida suelto
Horizonte, amanecer
La risa, el arco, amanecer
El puerto, nada
Navegar es preciso, vivir no es necesario (2 x)
El barco, el coche brillante
El ruido de riel suelto,
Mis dientes en la vena
La sangre, el charco, el ruido lento
El puerto silencio
Navegar es preciso, vivir no es necesario

Caetano Veloso

*

Te siento …

Y así empieza el día..

Deslizándose..

Van las manos en la arena

Y un viento que te llena y lleva

Cuantas soledades que vemos pasar.

Y la mía..

Que sumergida está en el mar..

Embelesada , plácida y profunda

voy a estar.

Ni tu soledad podría quitar.

¿Dónde está el cielo?

Si está acá, en nosotros mismos.

Con el espantoso mundo voy a gritar.

Que el cielo está acá abajo en el mar.

Y seguiré cantando de soledad

Que es lo primero para saber amar

Y los médanos que absorben el mar..

Desde el fondo te iré a buscar.

Ya tapada y sin poder respirar

Voy hacer poesía para amar.

Mariposa Blues

*

De tanto mirar al mar

debo tener aires de ola,

mirada de salitre,

semblante de ventola;

de tanto mirar al mar

tengo la piel mareada,

la saliva salada.

Ando vertiginosa,

encrespada, espumosa.

Tengo la voz aguada,

las pestañas de sal,

un navío en la espalda

y el corazón de algas.

De tanto mirar al mar

debo tener gestos de peces,/

un párpado en la bruma

y el otro en la creciente.

Tengo el beso azulado,

limadas las retinas,

el alma en bajamar.

De tanto mirar al mar

soy esa orillera espía

-voyeur de marejadas –

que busca en la deriva

tras las fauces del agua,

las ciudades perdidas

y el pulso de Alfonsina.

Esa música azul

de océano ladero

la tengo adentro

como un hueso

y brota

su almanaque de agua

entre las sílabas del viento.

Esa música azul

es un elogio

al arroró infinito

de cenizas.

Graciela Vergel

*

Hasta Magoya (Homenaje a Juan Forn)

Cómo nadar de noche ahora

dejar sin nombre al viernes

romper esa pared y que aparezcas

fumándote voraz la madrugada

cómo surfear sin vos la página inconclusa

cómo no ver pasar al cielo y al infierno

torbellinos como vos/

y al mismo tiempo austeros de adjetivos.

Será hasta mar adentro

junto a las piedras lisas y con los perros viejos

nadar a toda hora como un niño sin miedo

desde la contratapa del océano

y Hasta Magoya, Juan,

Hasta Magoya.

*

Aquí estoy, contemplandote, escuchandote, admirandote.

Tu presencia, es todo lo que necesito, para vaciar mi mente, relentizar los latidos de mi corazón, y para que mi cuerpo se entregue al movimiento, de una manera, lenta y suave.

Siento mis pies, enraizarse en la arena, apenas húmeda, y mis manos, moviéndose armoniosa y elegantemente, cómo las alas de un pájaro.

Ya no veo, si hay gente pasar, éso, ya no importa, sólo estoy, conectada con mi interior.

Me dejó llevar por tu fuerza, tu calma, tu aroma, tu color y tú sonido, que es mi mantra preferido.

Me cautiva, lo que se despierta en mí; es un estado misterioso y a la vez, reconocible, para cada célula de mi cuerpo.

Es un sueño, estando despierta, que no quiero dejar de experimentar.

Sólo te disfruto al compás de mis cinco sentidos funcionando, en una mágica orquesta y le agradezco al Universo, por prestarme, sin egoísmo alguno, éste hermoso retrato, para meditar.

Alejandra Ferrante

*

«Quien no se lanza mar adentro nada sabe del azul profundo del agua,
ni del hervor de las aguas que bullen.
Nada sabe de las noches tranquilas,
cuando el navío avanza dejando una estela de silencio.
Nada sabe de la alegría de quedarse sin amarras,
apoyado sólo en Dios, más seguro que el mismo océano.
Desventurado aquel que se queda en la orilla y pone toda su esperanza en tierra firme,
la de los hombres razonables, calculadores, seguros de sí mismos,
que imaginan ser ricos y están desnudos, que creen construir para siempre,
y sólo amontonan ruinas que siempre les traicionan».

Anónimo

*

Quedan flotando en el mar los poemas de Bonnie, de Hayde´é y de Rocío, que no están en archivo de texto, la exposición de Gustavo sobre psicoanálisis y poesía, y las referencias a la figura de Orfeo y los Argonautas, tomadas del libro de Apolonio de Rodas, Argonáuticas.

Abrazo!!!!!

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