La poesía y el mar 22°

La poesía y el mar 22°

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Textos y poemas del encuentro del 12 de setiembre

Resumen de mi introducción:

1: La poesía y el mar: para los que recién ingresan, les comento que el título de las charlas es ahora más bien simbólico, porque a partir de la cuarentena y la extensión de las charlas, pasamos del mar, que era la excusa para la poesía, a la Poesía, centralmente, con o sin mar.

2: Cualquier poema de los que leemos, cualquier poeta de los que citamos, da para dedicarle una charla entera. El Titono de Tennyson, por ejemplo. Nos lleva de un relato mítico a una meditación sobre la humanidad, la condición humana. O el Ulises de Umberto Saba: el mar como invitación a la aventura, el hombre empujado por su espíritu indomable y el doloroso amor.

El puerto les enciende a otros sus luces;

a mí me empuja aún hacia alta mar

el todavía no domado espíritu,

y de la vida el doloroso amor.

*

Il porto

accende ad altri i suoi lumi; me al largo

sospinge ancora il non domato spirito,

e della vita il doloroso amore.

*

La gran poesía de Dylan Thomas y su reflexión sobre la experiencia poética: “Creo que la poesía debe trabajar desde las palabras -desde la sustancia de las palabras y desde el ritmo de las palabras sustanciales puestas unas junto a otras- y no hacia las palabras. La poesía es un médium, no un estigma en el papel.”

3: El artista como médium, tema reafirmado en la experiencia y el testimonio de los grandes artistas: Horacio Salgán dice en una entrevista: “La música es un hecho que es parte de mi vida psicológica y hasta de mi cuerpo también. Tengo un respeto religioso y una devoción incontenible por este privilegio que nos ha dado Dios que es la música, y creo que es un lenguaje cósmico que va más alá de nuestro planeta”.

***

Mis últimos poemas de La belleza del mundo

85

En este confín teje su telaraña

el mar, y la higuera empuja

desde abajo su retoño

con entusiasmo, cada uno

en  su centro: una mata de espuma

en la orilla

rápidamente la deshace la ola

y allá, donde estás vos,

con tu fruto y tu savia

empujando tu raíz

esa flor de telas en la cual estás

cazando y sosteniéndote

hasta el venga, rápidamente, la ola.

*

86

La vi y palpitó en mi corazón

un ojo hacia mí

otro hacia el limonero

sobre la rama de una acacia

de Constantinopla, sin hojas ni flores.

Luego me dio la espalda

irisada de plumas la torcaza

me dedicó una danza extática

pata levantada, ala abierta al aire,

picotazos suaves y mimosos…

Sin pliegues ni repliegues

en un frío de invierno

estuvimos entre dos ojos

entre el limonero de cuatro estaciones

y la ausencia de unas flores lilas,

suficiente para comunicarnos

y abrazarnos esta mañana al sol.

***

Un Nuevo poema de Safo

(ponencia de Marcos Ruvituso, con apoyo de Inés. A continuación la versión en castellano sobre la inglesa, obra de la profesora de Arqueología de la Universidad Autónoma de Madrid Alicia María Canto (en el foro “Hallan en una momia un poema de Safo inédito”, www.celtiberia.net)

Muchachas, entusiasmaos vosotras con amables regalos, fragantes
/como flores,
para las Musas, y [tañed] la limpia y melodiosa lira:

La vejez, en cambio, se ha apoderado de mi cuerpo, en otro tiempo tierno,
y mis cabellos, antes oscuros, se han vuelto blancos;

mi corazón se ha hecho torpe, y mis rodillas, que otrora eran ligeras
para bailar como los cervatillos, no podrán ya soportarme.

Sufro por mi presente estado, pero ¿qué se puede hacer?
Ningún ser humano puede impedir convertirse en viejo.

Se cuenta que la rosada Aurora, transida de amor por Tithón,
se lo llevó con ella al fin del mundo.

Él era entonces guapo y joven, y el marido de una esposa inmortal;
pero a pesar de todo, cuando llegó su hora, la edad gris también se
/apoderó de él.

*

El original griego:

῎Υμμες πεδὰ Μοίσαν ἰ]ο̣κ[ό]λ̣πων κάλα δῶρα, παῖδες,
σπουδάσδετε καὶ τὰ]ν̣ φιλἀοιδον λιγύραν χελύνναν·

ἔμοι δ᾽ἄπαλον πρίν] π̣οτ᾽ [ἔ]ο̣ντα χρόα γῆρας ἤδη
ἐπέλλαβε, λεῦκαι δ’ ἐγ]ένοντο τρίχες ἐκ μελαίναν·

βάρυς δέ μ’ ὀ [θ]ῦμο̣ς̣ πεπόηται, γόνα δ’ [ο]ὐ φέροισι,
τὰ δή ποτα λαίψηρ’ ἔον ὄρχησθ’ ἴσα νεβρίοισι.

τὰ <μὲν> στεναχίσδω θαμέως· ἀλλὰ τί κεν ποείην;
ἀγήραον ἄνθρωπον ἔοντ᾽ οὐ δύνατον γένεσθαι

καὶ γἀρ π̣[ο]τ̣α̣ Τίθωνον ἔφαντο βροδόπαχυν Αὔων
ἔρωι φ̣ . . α̣θ̣ε̣ισαν βάμεν’ εἰς ἔσχατα γᾶς φέροισα[ν,

ἔοντα̣ [κ]ά̣λ̣ο̣ν καὶ νέον, ἀλλ’ αὖτον ὔμως ἔμαρψε
χρόνωι π̣ό̣λ̣ι̣ο̣ν̣ γῆρας, ἔχ[ο] ν̣τ’ ἀθανάταν ἄκοιτιν.

*

El artículo de West:

A new Sappho poem

Martin West

Times Literary Supplement 21 de junio de 2005

Traducido por Inés Ruvituso

Desde la época clásica, Safo ha sido una fuente de fascinación e imaginación romántica. Los antiguos, que tenían nueve libros de sus poemas a su disposición, la admiraban sin restricciones. Algunos la llamaban la décima Musa. Estrabón, que escribía en tiempos de Augusto, la llama una maravilla, “porque en todo este lapso de tiempo registrado no conocemos ninguna mujer que pueda desafiarla como poeta ni en el grado más ínfimo”. En la época moderna, contando sólo con fragmentos de su poesía, continúa siendo uno de los nombres más famosos y evocativos de la antigüedad; un enigma socio-histórico, una Lorelei de los literatos, un ícono feminista, un tótem de los eruditos.

Es difícil para nosotros juzgarla cuando queda tan poco de su obra. Lo que tenemos consiste, por una parte, en citas y referencias más generales en autores antiguos, y, por otra, en pedazos rotos de copias de antiguos papiros o pergaminos, mayormente del período romano y, casi siempre, tan arruinados que ofrecen sólo unas pocas palabras o letras de cada verso del poema. En las ediciones modernas los fragmentos están numerados hasta 264. Pero muchos de éstos no contienen una sola palabra íntegra. Sólo sesenta y tres contienen algún verso completo; sólo veintiuno contienen algunas estrofas completas; y sólo tres- hasta ahora- ofrecían poemas casi completos como para apreciarlos como estructuras literarias.

Un descubrimiento reciente nos permite elevar este número a cuatro. En el año 2004 se anunció la identificación de un papiro en la universidad de Colonia como parte de un rollo que contenía poemas de Safo. Este texto, recobrado del cartonnage de una momia egipcia, es el manuscrito más antiguo de sus poemas que se conoce hasta ahora. Fue copiado a principios del siglo tercero a. C., no mucho más de trescientos años después de ser escrito.

Partes de tres de sus poemas están aquí representadas. Como es usual, todas están en estado fragmentario. Pero el segundo se conocía parcialmente desde 1922 a partir de un papiro de Oxyrhyncho, del siglo tercero de la era cristiana, y al combinar los dos textos se obtiene ahora un poema completo. Cuando teníamos sólo la parte proveniente de Oxyrhynco, teníamos sólo finales de versos, precedidos y seguidos por finales de versos de otros poemas, y no quedaba claro dónde terminaba un poema y empezaba el próximo; el margen izquierdo, donde esto hubiera estado señalado, faltaba. Ese problema está ahora resuelto. Tenemos un poema de doce versos, compuesto por seis estrofas de dos versos cada una. Los últimos ocho versos están prácticamente completos. A los primeros cuatro les faltan dos o tres palabras a cada uno al principio. Pero podemos inferir la estructura de la oración y restaurar el sentido de lo que falta, aunque no sean las palabras exactas.

A continuación presento el poema en mi propia restauración y traducción. Las palabras entre corchetes han sido completadas con conjeturas.

«[You for] the fragrant-blossomed Muses’ lovely gifts

[be zealous,] girls, [and the] clear melodious lyre:

[but my once tender] body old age now

[has seized;] my hair’s turned [white] instead of dark;

my heart’s grown heavy, my knees will not support me,

that ! once on a time were fleet for the dance as fawns.

This state I oft bemoan; but what’s to do?

Not to grow old, being human, there’s no way.

Tithonus once, the tale was, rose-armed Dawn,

love-smitten, carried off to the world’s end,

handsome and young then, yet in time grey age o’ertook him,

husband of immortal wife.»

Conocemos varios poemas en los que Safo habla de sí misma como alguien que se acerca a la vejez. Aquí se dirige a un grupo de mujeres más jóvenes o muchachas, a quienes llama (traduciendo literalmente) “niñas”, contrastando sus cantos y danzas alegres con su propia pesadez física y anímica. Queda claro a partir de otras evidencias que ella componía poesía, o por lo menos la mayor parte de ella, dentro de un círculo íntimo de mujeres a quienes llama sus “compañeras”. Su casa es una casa de “servidoras de las Musas”. Escritores más tardíos la ven como una jefa de coro o profesora, a quien la gente de clase alta de muchas ciudades mandaba sus hijas para recibir educación musical. No podemos decir cuán acertada es esta deducción, pero debe haber estado basada en la impresión que dan los poemas y es consistente con lo que sabemos.  El nuevo poema, de todos modos, se enfoca sobre Safo misma. Ella enumera los síntomas de su envejecimiento, como en otro poema enumera los síntomas físicos del amor celoso. Luego llega la reflexión filosófica. En el poema de amor se dice a sí misma que todo es soportable, porque la suerte puede ser cambiada según le plazca a Dios. En el nuevo poema se dice a sí misma que envejecer es parte de la condición humana y que nada podemos hacer al respecto. Esta verdad es ilustrada, como es típico de la lírica griega, con un ejemplo mítico. Es una historia que era popular en esa época, la historia de Titono, a quien la diosa de la aurora tomó por esposo. A pedido suyo Zeus le concedió la inmortalidad, pero ella omitió pedirle también la juventud eterna, así que él se volvió cada vez más anciano y más débil. Finalmente lo encerró en su habitación, donde parlotea sin fin pero apenas tiene fuerzas para moverse.

Safo es muy económica con este mito, al darle sólo cuatro versos que concluyen el poema. A primera vista parece un final poco efectivo. Pero la última frase le da un matiz punzante al total. Titono siguió viviendo, volviéndose cada vez más gris y más frágil, mientras su consorte permanecía joven y hermosa- así como Safo envejece frente a una cohorte de protegidas que, como estudiantes, son siempre jóvenes. El poema es una pequeña obra de arte: simple, conciso, perfectamente armado, una expresión de sentimiento humano honesta y sin pretensiones, dignificado por su mesura. Nos conmueve por lo que dice y por lo que no dice. No hay en él nada que nos lleve a pensar que la reputación poética de Safo haya sido inmerecida.

***

Poema 31

Me parece que aquél es igual a los dioses,

el hombre que se sienta frente a ti

y cerca, mientras hablas dulcemente,

escucha,

y también mientras ríes deseable, lo cual

hizo saltar mi corazón dentro del pecho;

pues si hacia ti un instante miro, hablar

no me es posible,

mi lengua se hace trizas en silencio, y un fuego

sutil corre debajo de mi piel,

y con los ojos nada veo, zumban

mis oídos,

me baja un sudor frío, y un temblor

me agarra toda, y verde más que hierba

estoy, que necesito ya morir

me parece.

Mas todo es soportable puesto que…

(Traducción: Pablo Ingberg, argentino)

Safo de Mitilene (Lesbos). Siglo VII A.C.

***

En mi oficio o arte sombrío

En mi oficio o arte sombrío

ejercido en la noche silenciosa

cuando solo la luna se enfurece

y los amantes yacen en el lecho

con todas sus tristezas en los brazos,

junto a la luz que canta yo trabajo

no por ambición ni por el pan,

ni por ostentación ni por el tráfico de encantos

en escenarios de marfil,

sino por ese mínimo salario

de sus más escondidos corazones.

 

No para el hombre altivo

que se aparta de la luna colérica

escribo yo estas páginas de efímeras espumas,

ni para los muertos encumbrados

entre sus salmos y ruiseñores,

sino para los amantes, para sus brazos

que rodean las penas de los siglos,

que no pagan con salarios ni elogios

y no hacen caso alguno de mi oficio o arte.

Dylan Thomas

*

In my craft or sullen art

In my craft or sullen art

exercised in the still night

when only the moon rages

and the lovers lie abed

with all their griefs in their arms,

I labour by singing light

not for ambition or bread

or the strut and trade of charms

on the ivory stages

but for the common wages

of their most secret heart.

 

Not for the proud man apart

from the raging moon I write

on these spindrift pages

nor for the towering dead

with their nightingales and psalms

but for the lovers, their arms

round the griefs of the ages,

who pay no praise or wages

nor heed my craft or art.

*

Amor en el hospicio

Una extraña ha venido

a compartir mi cuarto en esta casa que anda mal de la cabeza,

una muchacha loca como los pájaros

 

traba la puerta de la noche con sus brazos, sus plumas.

Ceñida en la revuelta cama

alucina con nubes penetrantes esta casa a prueba de cielos

 

hasta alucina con sus pasos este cuarto de pesadilla,

libre como los muertos,

o cabalga los océanos imaginarios del pabellón de hombres.

 

Ha llegado posesa

y deja entrar la alucinante luz a través del muro saltarín,

posesa por los cielos

 

ella duerme en el rincón estrecho, hasta camina el polvo,

hasta desvaría a gusto sobre las mesas

del manicomio adelgazadas por mis lágrimas errantes.

 

Y tomado por la luz en sus brazos, al fin, mi dios, al fin

puedo yo de verdad

soportar la primera visión que incendia las estrellas.

Dylan Thomas

(Versiones en español: Daniel Martinez Rubio)

*

Love in the asylum

A stranger has come

To share my room in the house not right in the head,

A girl mad as birds

 

Bolting the night of the door with her arm her plume.

Strait in the maze bed

She deludes the heaven-proof house with entering clouds

 

Yet she deludes with walking the nightmarish room,

At large as the dead,

Or rides the imagined oceans of the male wards.

 

She has come possessed

Who admits the delusive light through the bouncing wall,

Possessed by the skies

 

She sleeps in the narrow trough yet she walks the dust

Yet raves at her will

On the madhouse boards worn thin by my walking tears.

 

And taken by light in her arms at long and dear last

I may without fail

Suffer the first vision that set fire to the stars.

***

Poema

Alguna vez

cuando ya estemos fuera de toda

leyenda

tendremos el gusto de encontrarnos

en medio de una sonrisa

tierna

y de una mirada

plena de paz

quizás la última.

 

Quizás dejen de funcionar los relojes

y calme el viento

y la humanidad mire horrorizada

lo que no pudo hacer

lo que dejó de hacer cuando pudo.

Para todas las cosas vanas

será tarde.

 

Pero será la señal para despertar

a todo lo que sentimos bueno

y es ahí donde no faltaremos

ni vos

ni yo

ni nuestra pequeña historia

gigante deformado

niño muerto y querido

que por fin salvaremos

si nos dejamos salvar por él.

Graciela García

***

Epigrama

Me contaron que estabas enamorada de otro

y entonces mi fui a mi cuarto

y escribí este artículo contra el Gobierno

por el que estoy preso.

Ernesto Cardenal

***

Peras

Había una rosca cubierta

de azúcar, una mesa con el hule

verde y una frutera de vidrio

(por la loneta de las cortinas, el sol

sacaba tornasolados color de ajenjo),

y había peras. Recuerdo los cabos rotos

y el punto negro que, en una de ellas,

hace el gusano. Sé que las dos teníamos

el pelo corto y unos vestidos

Después algo (quizás el viento)

sonó allá afuera y mi madre dijo

que acababan de pasar

Los Reyes.

*

Hamaca

Estoy en cama

(la enfermera

se llama Erminda)

Por la ventana que da al patio,

mi hermana pasa a bordo de una hamaca.

Pasan también las moras, el verano,

las chicharras. Ha de ser octubre,

como esta tarde, o tal vez noviembre,

y el calor agobia, porque mi padre

que llega del trabajo, se ha soltado,

cosa extraña, la corbata. Yo estoy

en cama. Y Ana que pasa alegre,

viva, a bordo de la hamaca.

Habrá sido de vidrio el aire,

como esta tarde.

Maria Teresa Andruetto

***

1984: Población Violeta Parra: el nombre robado

La dictadura del General Pinochet cambió los nombres de veinte poblaciones del pobrerío, casas de lata y cartón, en las afueras de Santiago de Chile.

En el rebautizo, la población Violeta Parra recibió el nombre de algún militar heroico. Pero sus habitantes se niegan a llevar ese nombre no elegido. Ellos se llaman Violeta Parra, o nada.

Hace tiempo, en unánime asamblea, habían decidido llamarse como aquella campesina cantora, de voz gastadita, que en sus peleonas canciones supo celebrar los misterios de Chile.

Violeta era pecante y picante, amiga del guitarreo y del converse y del enamore, y por bailar y payasear se le quemaban las empanadas. Gracias a la vida, que me ha dado tanto, cantó en su última canción; y un revolcón de amor la arrojó a la muerte.

Eduardo Galeano

***

III

Bésale las piernas a la poesía
aunque diga que no que aquí nos pueden ver.
Bésale las palabras hurga su lengua hasta
que abra los brazos y diga ¡santo dios!
o hasta que santodios abra los brazos de escándalo
bésale a la poesía a la loba
aunque diga que no que hay mucha gente que aquí
nos pueden ver. Bésale las piernas las palabras
hasta que no dé más hasta que pida más
hasta que cante.

Jorge Boccanera

(De «Polvo para morder», 1986)

***

Es infinita esta riqueza abandonada

esta mano no es la mano ni la piel de tu alegría
al fondo de las calles encuentras siempre otro cielo
tras el cielo hay siempre otra hierba playas distintas
nunca terminará es infinita esta riqueza abandonada
nunca supongas que la espuma del alba se ha extinguido
después del rostro hay otro rostro
tras la marcha de tu amante hay otra marcha
tras el canto un nuevo roce se prolonga
y las madrugadas esconden abecedarios inauditos islas remotas
siempre será así
algunas veces tu sueño cree haberlo dicho todo
pero otro sueño se levanta y no es lo mismo
entonces tú vuelves a las manos al corazón de todos de cualquiera
no eres el mismo no son los mismos
otros saben la palabra tú la ignoras
otros saben olvidar los hechos innecesarios
y levantan su pulgar han olvidado
tú has de volver no importa tu fracaso
nunca terminará es infinita esta riqueza abandonada
y cada gesto cada forma de amor o de reproche
entre las últimas risas el dolor y los comienzos
encontrará el agrio viento y las estrellas vencidas
una máscara de abedul presagia la visión
has querido ver
en el fondo del día lo has conseguido algunas veces
el río llega a los dioses
sube murmullos lejanos a la claridad del sol
amenazas
resplandor en frío

no esperas nada
sino la ruta del sol y de la pena
nunca terminará es infinita esta riqueza abandonada.

Edgar Bayley

***

Súplica a la vida

(A Elena de Obieta)

Luz de la vida

engañadora

voluble oleaje de la existencia

con brisa amarga

o embriagadora

henchiendo el seno de somnolencia

de un siglo nuevo

a la ribera

cruel o sonriente ¿quién lo supiera?

el alma frágil

nos has traído

sobre la cresta de una quimera.

Los otros vasos si quieres llévanos.

De la celeste pasión la copa

hasta los bordes

tan solo déjanos,

y en el engaño de los engaños

mecidas siempre

de un sueño único

juntas, doquiera

y hasta la playa del suspiro único

estas dos almas

llévanos. Sea.

(Enero 1 / 1901)

Macedonio Fernández

***

El hombre nuevo

Entonces vi que la sangre era verdaderamente la Sangre y que el hombre era verdaderamente el Hombre.

El hombre es el arado

el fuego

el carro

la rueda

el Hombre es el timón

la barca

la vela

el ancla.

El Hombre es la sed insaciada de cruzar nuevos horizontes.

El Hombre es el hambre de reencontrarse a sí mismo en las piedras sobre los montes entre las nubes

en la tempestad de los mares en el susurro de la flor que nace.

El Hombre es la voluntad de redimirse a sí mismo, de redimir a los astros a los vientos

a la sustancia de los misterios entre las cumbres los desiertos el hielo de los glaciares.

El Hombre es el beso que desea el calor del otro cuerpo para olvidarse perderse y resurgir.

El Hombre es el canto la fiebre el susurro del ofertorio.

El Hombre no es la prisión, el Hombre no es la tortura no es el desgarro de la guerra, no es

el bombardeo con napalm o con dardos.

El Hombre no es la banca no es el dólar no es el oro.

El Hombre no es el tormento de abismos de posesiones que lo abruman para renegar de sí mismo.

El Hombre no es la defensa de privilegios que corrompen que corroen, que transforman en infierno

aquello que es la maravilla del Ser, el bien del Ser, la alegría de nacer,

la sonrisa del niño, la verdad de un rostro.

El Hombre no es el espasmo de las tinieblas del odio, la ferocidad del capital, de los dogmas

que devoran que destruyen que encadenan.

El Hombre no es la muerte que nos damos a cada instante a toda hora todo el tiempo de nuestra jornada

de vida y que nos transforma en larvas en fósiles, tan obligados a usurparnos a violentarnos.

No podemos continuar deseando existir solo para servir a aquellos que pretenden

ser guías, y son también ellos esclavos.

No queremos continuar envilecidos en la traición que nos hacemos a nosotros mismos

al albergar este huracán de violencia.

La ciencia, que es la quemante realidad de hoy, debe ser patrimonio para la conquista del pensamiento

como valor de conocimiento y no organismo de degradación que genera las bombas de gas mortal,

las bombas para la guerra bacteriológica.

Exigimos ser el Hombre.

Levantamos de la tierra nuestros cadáveres, nuestros esqueletos, nuestra carne torturada,

porque no queremos más que nuestro pan cotidiano sea llevado a nuestros corazones heridos

de todos los gritos de terror, de invocación desesperada, de gemidos de hambre de miseria de tortura

que nos estrangulan.

Queremos vivir la voluntad jubilosa en las inmensidades humanas del Hombre solar,

capaz de ver, de entender, de amar.

Capaz de ser él mismo el Hombre.

EL HOMBRE.

Porque la vida es UNA, como el Hombre es UNO.

Queremos que todos los hombres de la tierra entiendan al fin que no somos extranjeros

ni estamos lejos los unos de los otros.

Pues como una es la luz del sol, uno el aire que respiramos, así cada uno de nosotros es el Hombre.

No queremos más que el horror de esta agonía que nos imponemos mantenga el absurdo

y el ultraje de la pretensión de los propietarios.

No queremos más que la mayor parte de los bienes de la tierra no beneficien al Hombre,

sino que sean desperdiciados en los instrumentos más horribles de suplicio de ruina y de muerte.

No queremos que la vida continúe siendo negada en nombre de la abyección

del engaño y del delirio, de la ciega brutalidad que hace estrago y que nos oscurece el Ser.

Esta maravilla esta divinidad que es el Ser, dentro de cada uno de nosotros.

Vivir debe ser para el Hombre la Luz, el Sol, las Obras.

La vida pertenece al Hombre, la vida es el deber la responsabilidad, la dignidad del Hombre.

Nosotros mismos somos el Hombre, en la eterna inmensidad de los Universos.

El Hombre que debe crear de sí mismo Su propia luz.

Vicenzo Blanchini

***

El libro del desasosiego

** Llueve mucho, más, cada vez más… Hay como una […] que va a desmoronarse en el exterior negro… Todo el amontonamiento irregular y montañoso de la ciudad me parece hoy una planicie, una planicie de lluvia. Por donde quiera que aleje los ojos, todo es color de lluvia, negro pálido. Tengo sensaciones extrañas, todas ellas frías. Ahora me parece que el paisaje esencial es bruma y que las casas (es lo que) son la bruma que lo vela. Una especie de anteneurosis de lo que seré cuando ya no sea me hiela cuerpo y alma. Una especie de recuerdo de mi muerte futura me escalofría desde dentro. En una niebla de intuición me siento materia muerta, copa bajo la lluvia, gemido por el viento. Y el frío de lo que no sentiré muerde al corazón actual.

** Toda la vida del alma humana es un movimiento en la penumbra. Vivimos, en un anochecer de la conciencia, nunca seguros de lo que somos y de lo que nos suponemos ser. En los mejores de nosotros vive la vanidad de algo, y hay un error cuyo ángulo no conocemos. Somos algo que sucede en el descanso de un espectáculo; a veces, por determinadas puertas, entrevemos lo que tal vez no sea más que escenario. Todo el mundo es confuso, como unas voces en la noche.

Estas páginas en las que anoto con una claridad que dura para ellas, ahora mismo las he releído y me interrogo. ¿Qué es esto, y para qué es esto? ¿Quién soy cuando siento? ¿Qué cosa muero cuando soy?

Como alguien que, desde muy alto, intentase distinguir las vidas del valle, yo así mismo me contemplo desde una cima, y soy, a pesar de todo, un paisaje vago y confuso. Es en estas horas de un abismo en el alma cuando el más pequeño pormenor me oprime como una carta de adiós. Me siento constantemente en una víspera de despertar, me sufro la envoltura de mí mismo, en una sofocación de conclusiones. De buen grado gritaría si mi voz llegase a algún sitio. Pero hay un gran sueño en mí, y se desplaza de unas sensaciones a otras como una sucesión de nubes, de las que dejan de distintos colores de sol y verde la hierba menos ensombrecida de los campos prolongados. Soy como alguien que busca al acaso, no sabiendo dónde fue escondido el objeto que no le han dicho lo que es. Jugamos al escondite con nadie. Hay, en algún sitio, un subterfugio trascendente, una divinidad fluida y sólo oída.

Releo, sí, estas páginas que representan horas pobres, pequeños sosiegos o ilusiones, grandes esperanzas desviadas hacia el paisaje, penas como cuartos en los que no se entra, ciertas voces, un gran cansancio, el evangelio por escribir. Cada uno tiene su vanidad, y la vanidad de cada uno es su olvido de que hay otros con un alma igual. Mi vanidad son algunas páginas, unos fragmentos, ciertas dudas…

¿Releo? ¡He mentido! No oso releer. No puedo releer. ¿De qué me sirve releer? El que está ahí es otro. Ya no comprendo nada…

Fernando Pessoa (Heterónimo: Bernardo Soares).

***

Me llevó…

Me llevó toda una

vida

aprender a respirar,

Y tan solo una noche

Entrar en apnea.

Todo fue

es

Y será

Azul

Kevin Tomás

***

Éxtasis

Lienzo embebido en tí

es ahora mi cuerpo,

del todo desasido

y sin otra envoltura que tu imagen.

En mí te llevo como si cargara

sobrecogida sangre.

Sales de tí

hacia el encuentro, génesis reciente,

y yo bebo y respiro

tu exhalación, la rama de tu gozo.

Allí donde se forma

el color de tus brazos enlazados

gira el anillo impar que me contiene.

Nadie me busque, nadie.

Soy tu vigilia,

me disuelvo, pequeña,

en la dulzura que tu pecho emana.

Soy tu sombra y la mía,

soy un desprendimiento de tí mismo.

Allí donde comienza

esa felicidad sufriente y bella,

voy a tu encuentro.

Me despojo de mí

con un sacudimiento

de aterrados manzanos.

Puedo en amor morir que seguiría

recorriendo la tierra con tus pasos,

en tus manos ahogada.

Maria Granata

(el 3 de setiembre, la prolífica escritora argentina María Granata, cumplió 99 años. Es autora de numerosos libros de poesía, novelas y cuentos).

***

Transición

Bajo las vides doradas del verano,

camino lentamente hacia la nada.

El  silencio se afirma en cada instante

y en el cielo se forman nubes blancas.

A lo lejos, se divisan los  trigales

y mis pies, sin destino, no descansan;

van llevando a cuestas, la condena

de saber que el ovillo se devana.

Y mis ojos recorren infinitos

laberintos del tiempo y la  distancia;

mas la brisa devela  las historias

que  fueron por los dioses, diseñadas.

Solo entonces, los pesos se aligeran

y el dolor  se  asimila a la nostalgia.

En el aire se forma esa noticia,

que hace que la duda se retraiga…

Por la mera sospecha de lo eterno,

voy sintiendo que nacen nuevas alas.

Susana A. Orden

*

Crisis existencial

En oscuras cavernas del averno,

un diablillo rosado ya medita,

en los crueles designios del destino

y también en humanas alegrías

que da la libertad apasionada

de amar a los otros, sin medida.

En cierto espejo oscuro del pasado,

estudia sus facciones aburridas

de tanto convivir con lo mediocre

y siente que lo invade una agonía,

que trasciende las reglas de su especie

y se eleva a potencias infinitas.

Se da cuenta que su vida es una farsa,

tan lejos de la luz que todo anima,

rodeado de opresores y malvados,

sin fuerza, sin poder y sin carisma

El vacío absoluto se proclama

vencedor en un cubo sin aristas.

Entonces, alarido poderoso

se eleva de la  Nada y sus enigmas.

La maldad reconoce el sin sentido

y concurre a sesión, con su analista.

Susana A.Orden

*

Con respecto a Crisis Existencial he usado el humor como forma de expresar mi reflexión,  basada en la teoría de San Agustín, que sostenía que el mal no existe, no tiene sustancia, es solo ausencia de Bien, de Dios. Entonces, nuestro diablillo se siente confundido porque su naturaleza de demonio lo conduce al mal, pero tiene que convivir con seres desagradables y además siente que va hacia la nada y se aleja de la Luz, Inclusive está descolorido Ya no es rojo, se volvió rosado. Y siente tanta confusión que grita desesperado y debe concurrir a terapia. Es una humilde reflexión humorística, en la que me pregunto cómo puede ser que muchos seres humanos se orienten hacia el mal, es decir hacia la oscuridad. Gracias Aníbal por el espacio y por toda la poesía que recibimos en el zoom.

Susana Orden

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CUANDO EL DESIERTO PRECEDE AL OASIS: (Poema recitado en el acto de los 100.000 ejemplares; testimonio de lector del ensayo: “Biografía del Silencio”, organizado por SIRUELA e Instituto Internacional de Madrid, 16/2/17).

CUANDO ME ABAJO,

me humillo

CUANDO ME HUMILLO, me elevo

CUANDO ESPERO, todo llega y pasa

CUANDO NO RECLAMO, me beneficio

CUANDO LEO, escucho al que escribe

CUANDO SONRÍO, todo fluye y converge

CUANDO ESCUCHO, leo al que se expresa

CUANDO SIENTO, no pienso y capto ondas

CUANDO ME ABRO, me amo y soy amado

CUANDO RESPIRO PAUSADO, vivo y revivo

CUANDO ME CALMO, observo y comprendo

CUANDO MEDITO, rezo, conecto, agradezco

CUANDO ME ATREVO, el coraje va a por el Ser

CUANDO VIAJO, el viaje me recorre y desnuda

CUANDO ME DESCUBRO, acepto al que puedo Ser

CUANDO ME ACEPTO, la vocación y misión se alían

CUANDO DUELE, supuro, curo, sano y me vuelvo inmune

CUANDO SUFRO, empatizo, aprendo y brindo vivo testimonio

CUANDO APRENDO, empiezo a Ser (¿quién soy y para qué estoy?)

CUANDO LLEGUE A SER, podré Ser y seguir siendo en el Otro.

Miguel Rivas

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1964

I

Ya no es mágico el mundo. Te han dejado.
Ya no compartirás la clara luna
ni los lentos jardines. Ya no hay una
luna que no sea espejo del pasado,

cristal de soledad, sol de agonías.
Adiós las mutuas manos y las sienes
que acercaba el amor. Hoy sólo tienes
la fiel memoria y los desiertos días.

Nadie pierde (repites vanamente)
sino lo que no tiene y no ha tenido
nunca, pero no basta ser valiente

para aprender el arte del olvido.
Un símbolo, una rosa, te desgarra
y te puede matar una guitarra.

II

Ya no seré feliz. Tal vez no importa.
Hay tantas otras cosas en el mundo;
un instante cualquiera es más profundo
y diverso que el mar. La vida es corta

y aunque las horas son tan largas, una
oscura maravilla nos acecha,
la muerte, ese otro mar, esa otra flecha
que nos libra del sol y de la luna

y del amor. La dicha que me diste
y me quitaste debe ser borrada;
lo que era todo tiene que ser nada.

Sólo que me queda el goce de estar triste,
esa vana costumbre que me inclina
al Sur, a cierta puerta, a cierta esquina.

Jorge Luis Borges

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Soneto

Es tan pura y gentil mi bien amada,
Que sólo al verla saludar cumplida,
Toda lengua enmudece estremecida,
Y no se atreve a alzarse la mirada.

Así pasa, sintiéndose alabada,
Benignamente de humildad vestida,
Y es cual luz milagrosa descendida
Para anunciar la celestial morada.

Muéstrase tan afable a quien la mira;
Y vierte tal dulzura en nuestro seno,
Que sólo quien la gusta la encarece.

Y entre sus labios palpitar parece
Un espíritu suave y de amor lleno,
Que va diciendo al ánima: suspira.

Dante Alighieri

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«Tanto gentile e tanto onesta pare…» (Vita Nuova XXVI.)

Tanto gentile e tanto onesta pare
la donna mia quand’ella altrui saluta,
ch’ogne lingua deven tremando muta,
e li occhi no l’ardiscon di guardare.

Ella si va, sentendosi laudare,
benignamente d’umiltà vestuta;
e par che sia una cosa venuta
da cielo in terra a miracol mostrare.

Mostrasi sì piacente a chi la mira,
che dà per li occhi una dolcezza al core,
che ‘ntender no la può chi no la prova:

e par che de la sua labbia si mova
un spirito soave pien d’amore,
che va dicendo a l’anima: Sospira.

(Traducción de Leopoldo Lugones)

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Comentarios al Encuentro La poesía y el mar del 12-9-20

-Entré más tarde y escucho que Aníbal habla de la entrevista a un tanguero (Horacio Salgán) y de la coincidencia de varios artistas sobre la preferencia de trabajar de noche. «me gusta el aire libre, el sol, pero como músico trabajo de noche» «la música es un hecho que es parte de mi vida psicológica y hasta de mi cuerpo también»

Aníbal nos cuenta que decidió incluír el poema 84 en La belleza del mundo (bien!) y que «apareció el 85» (que compartirá con un video) que habla del confín («en cada uno hay un centro») «en este confín teje su telaraña el mar» «cada uno en su centro» y el 86! «la vi y palpitó en mi corazón» «en un frío de invierno estuvimos entre dos ojos» «suficiente para comunicarnos y abrazarnos esta mañana al sol»

Nos dice que haremos una entrada especial sobre Safo de Lesbos, poeta del siglo 7 a.C, de quien cada tanto aparece algún fragmento en papiros. Esta entrada la hará Marcos que nos hablará sobre cómo recibimos la poesía clásica por distintos caminos.

-Marcos saluda a los docentes por el Día del maestro (los y las docentes del grupo, agradecemos y lo saludamos a él, docente también) Nos cuenta que Safo concluye un poema con el mito de Titono. Inés lee un artículo de Martin West (en Times, 2005): «Safo ha sido una fuente de imaginación» «la décima musa» «ninguna mujer puede desafiarla como poeta» «sigue siendo un enigma sociohistórico» «hasta 264 son los fragmentos enumerados en las ediciones modernas . . . pero solo 3 son poemas completos»

Se muestra un papiro del siglo 3 a.C que contenía un poema de Safo (el más antiguo que tenemos de ella); lo completa otro papiro de 1922, una hoja cortada por la mitad con 12 medios versos. En 2005 aparecieron otros papiros que se solapaban con el de 1922 (con algunas zonas en gris que se completaron con conjeturas) pero así conocimos, miles de años después, un nuevo poema de Safo.

Sigue Inés leyendo el artículo: «ella componía sus poemas dentro de un círculo íntimo de mujeres a las que ella llama sus compañeras»

Marcos lee entonces el poema (12 líneas, 6 estrofas de dos versos cada una) donde se dirige a sus alumnas y cuenta que se vuelve vieja en comparación con las jóvenes que la rodean. Se resigna a la vejez. Habla de Titono «de él se apoderó la vejez aunque tenía una esposa inmortal»

El papiro fue a parar a un museo, aparecieron miles de fragmentos, en 1922 y 2004 se completó el poema de la más ilustre de las poetas de la Grecia antigua. Lo último: Solón le pidió a su nieto conocer un poema de Safo «para qué -preguntó su nieto- si sos tan viejo», «para aprenderlo y después morir» contestó Solón.

.-Aníbal lee uno de los famosos poemas de Safo «me parece el igual de Dios el hombre» «me sobresalta dentro del pecho el corazón» «un sutil fuego no tarda en recorrer mi piel» «siento que me falta poco para quedarme muerta» Acota Marcos: «nadie había hablado así del tema (muerte) antes», (de los síntomas físicos de la pasión amorosa).

– Yo leo mi poema «Quizás dejen de funcionar los relojes y calme el viento y la humanidad mire horrorizada lo que no pudo hacer, lo que dejó de hacer cuando pudo. Para todas las cosas vanas será tarde» y luego el epigrama de Ernesto Cardenal «Me dijeron que estabas enamorada de otro entonces me fui a mi cuarto y . . .» (sobre el amor apasionado y sus consecuencias)

-Daniel y Gabriela leen «Amor en el hospicio» de Dylan Thomas: «una muchacha loca como los pájaros traba la puerta» «este cuarto de pesadilla libre como los muertos» «tomado por la luz de sus brazos . . . puedo yo . . . soportar la primera visión que incendia las estrellas»

Y dedicado a todos los poetas en general, y del grupo en particular: «en mi oficio o arte sombrío» «cuando la luna se enfurece . . . cuando la luz . . .yo trabajo» «escribo yo estas páginas para los amantes que rodean las penas de los siglos» (la próxima leerá, para cerrar el ciclo de Dylan Thomas, un poema sobre la niñez)

-Patricia nos trae otro poema de María Teresa Andruetto, muy destacada escritora cordobesa que vivió en la Patagonia, en un exilio interno. Al volver de la Patagonia a buscar datos de sus padres, escribe «Hamaca»: «pasan también las moras, el verano, las chicharras» «Ana a bordo de la hamaca» «habrá sido de vidrio el aire, como esta tarde». Y otro, «Peras»: «había una rosca . . . y había peras» «las dos teníamos el pelo corto» «el viento sopló allá afuera y mi madre dijo que acaban de pasar los Reyes» (qué sensibilidad!)

-Amalia «semana muy movilizadora: maestros, Benedetti, Galeano, Allende»(aniversarios). Nos cuenta que en Humanidades, en 2002 grabó una entrevista a Juan Gelman: «el científico se encontró con la araña; le pidió que parara y le preguntó cómo hacía para caminar, y la araña no supo qué contestar y no caminó más». Luego nos lee «1984, población Violeta Parra»: «La dictadura cambió el nombre de veinte poblaciones . . . pero sus habitantes se niegan, ellos se llaman Violeta Parra, o nada» » Violeta era amiga» «una revolcón de amor la arrojó a la muerte». (La próxima leerá, de Chile, algo sobre los niños y de Uruguay, a Benedetti)

-Miguel, en Madrid, nos trae «Biografía del silencio» de Pablo D Órs (Editorial Siruela)»cuando el desierto (silencio) precede al oasis (plenitud)» «cuando sonrío todo fluye» «cuando me atrevo, el coraje va por el ser» «cuando duele me vuelvo inmune» «cuando llegue a ser podré ser y seguir siendo en el otro». Miguel nos sugiere comprar el libro, es barato y tiene unas 50 páginas.

-Graciela nos cuenta que Cintia (que no tiene micrófono) ganó el primer premio de Artes Visuales «Arte y covid» (Felicitaciones!) Luego nos lee el poema 3 de Jorge Boccanera, de 1986: «Polvo para morder»: «bésale las palabras a la poesía» «bésale a la poesía la loba, aunque diga que no, hasta que no dé más , aunque diga que no»; y de Edgar Bayley, muerto en Buenos Aires en 1990: «es infinita esta riqueza abandonada» «nunca supongas que la espuma del alba se ha extinguido» «siempre será así» «otros saben la palabra, tú la ignoras» «has querido ver en el fondo del día, lo has conseguido a veces» (del libro La vigilia y el viaje, 1971)

-Daniel Pérez lee a Macedonio Fernández «Súplica a la vida» dedicado a su esposa Elena de Obieta: «hasta la playa del suspiro único estas dos almas llévanos». Nos recomienda un documental de Piglia sobre la vida de Macedonio (pasará el link).

– Alicia cuenta que vio un documental sobre un escultor y pintor iraní Bahman Mohasses que murió en 2010, en Roma. El documental se llama «Fifí aúlla de felicidad» de la directora Mitra Farahani. Mohasses es un hombre complejo y extravagante, con gran talento para la pintura (le dicen el Picasso de Persia) y nombra a un pintor, poeta y médico italiano de Viterbo, que estuvo en Irán por una ong, Vincenzo Bianchini, antifascista, progresista y sensible. De él, lee el poema «El hombre nuevo»: «vi que la sangre era verdaderamente la sangre» «el hombre es el hambre de reeconcontrarse a si msimo . . . en los mares, en el susurro de la flor que nace» «es el beso que desea el calor del otro cuerpo» «no es el desgarro de la guerra . . . no es el dolor, no es la banca, no es el oro» «no es la muerte . . . que nos convierte en fósiles» «es la sonrisa del niño» «la ciencia debe ser patrimonio para la conquista del pensamiento» «nuestro pan cotidiano . . . el hombre solar capaz de entender» «no somos extranjeros ni estamos lejos los unos de los otros» «no queremos más que la vida continúe siendo negada» «vivir debe ser para el hombre la luz» «la vida es la dignidad del hombre». Hermoso!

-María: «gracias por compartir este poema que es como un manifiesto poético»

-Gustavo cuenta que participó del Encuentro de la Revista Lacaniana y nos traerá algo de ese encuentro. «El psicoanálisis toca y conmueve el cuerpo como la poesía». También se habló mucho del sueño, que toca el campo poético.

– Aníbal: el sueño, puede ser tema para la próxima. «Perder un verso es muy doloroso» (en respuesta a una pregunta de Graciela: «nunca te pasó soñar el poema y a la mañana perderlo o no encontrarlo?)

-Zélica: contenta esta semana, con menos trabajo pesado! «Sigo con Pessoa, poema nro. 69: «llueve mucho más, siempre más» «una planicie de lluvia» «el paisaje esencial es bruma» «me congela el cuerpo y el alma». Zélica dice «para mí este espacio es un deleite, leo en las guardias»

-Leo nos dice que «se pone bravo con los contagios en el pueblo», entre ellos o los trabajadores de la salud. «Ayer vi una gran película «Pienso en el final» de Charlie Kaufman» y recuerda que Kaufman escribió el guión de «Eterno resplandor de una mente sin recuerdos». Leo nos lee el poema de su amigo Kevin que empieza con un fragmento de Luc Besson «me llevó toda la vida aprender a respirar» «todo fue, es y será azul»

-Silvia, de la poeta argentina María Granata, que este 3 de septiembre cumplió 99 años, es «Los viernes de la eternidad» que fue llevada al cine en 1981 por Héctor Olivera, con HéctorAlterio. Tiene una obra muy prolífica, con editoriales en diarios y revistas. A pedido del diario El mundo, empieza a escribir cuentos infantiles. Nos lee «Éxtasis» «un lienzo embebido en té es ahora mi cuerpo» «vivo y respiro tu exhalación» «gira el anillo impar que me contiene» «soy tu sombra y la mía» «puedo en amor morir»

-Susana lee dos poemas suyos. «Transición»: «camino lentamente hacia la nada» «se divisan los trigales» «mis ojos recorren infinitos laberintos» «el dolor se asimila a la nostalgia» «voy sintiendo que crecen nuevas alas»; y otro, «Crisis existencial» (basada en la postura de San Agustín frente al mal) «amar a los otros sin medida» «siente que lo invade la agonía» «su vida es una farsa . . . sin fuerza, sin poder y sin carisma» «se eleva de la nada y sus enigmas»

-Gustavo recomienda El arrancacorazones, de Boris Vian una novela sobre piscoanalistas.

-Cristina lee «1964», de Borges: «ya no compartirás . . . los lentos jardines» «no basta ser valiente para aprender el arte del olvido» «un instante . . . es más profundo que el mar» «lo que era todo tiene que ser nada» «sólo me queda el goce de la melancolía» El doloroso amor, como decía Saba, acota Aníbal.

-Gustavo Srael: «no hay palabras al escuchar tanta poesía»

-Graciela nos muestra el mar al despedirnos. Ella y Hernán se consideran «amanecerólogos»

-Marcos nos recuerda que el 14 de septiembre se cumplen 699 de la muerte de Dante, en 1321. Lee un soneto con traducción de Lugones: «toda lengua enmudece estremecida» (ante la amada). –Patricia nos recuerda dos novelas de María Granata «Los tumultos» («conseguí un viernes y dos tumultos» dice con humor) y «La escapada» y nos cuenta que, con sus 99 años, María tiene en facebook una foto con medias de red, zapatos rojos y los labios pintados (una genia digo yo).

Graciela García

Una respuesta

  1. Es una experiencia de tan bella, inexplicable, participar en el zoom, cada sábado y en este tiempo, tan difícil de transitar, alivia el alma! ¡Muchas gracias!!

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