La poesía y el mar 24/10

La poesía y el mar 24/10

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«El aúrea de tu sexo»

Un verso de Spinetta: «Tomaba frases e ideas y las incorporaba directamente a sus textos sin la necesidad de un andamiaje académico que las contuviera: se dejaba fascinar. Lo mismo puede decirse de su léxico inesperado y de su sintaxis: están en un punto indeterminado entre la ruptura y el error. Cuando en «Todas las hojas son del viento» canta «dale el aúrea misma de tu sexo» crea una palabra imposible en ese contexto que incluye «aura» y «aúreo», y que probablemente haya surgido de una equivocación, ya que aura es la opción lógica, aunque mucho más previsible. La poesía tiende a desoír la fórmula tradicional que dice que hay que cuidar el sentido porque el sonido se cuida solo. Para Spinetta también es al revés. Esta liberación de las reglas, que le permite usar sustantivos como adjetivos, adjetivos como verbos, está en el centro de su poética. «El hombre de genio se equivoca voluntariamente y sus errores son los portales del descubrimiento», escribió James Joyce en Ulises, y Spinetta le da la razón. (Hernán Ferreiros, Un noble kamikaze. Nota en la revista Rolling Stone, edición de colección).

***

.Octubre (Luce)

Escarabajos remontan el médano

hasta el codo

juncos en la llanura

se mecen haciendo olas.

Brazadas sobre la piel

avanzando en este río poroso

escarabajos trepan sumergidos

en la constelación del brazo.

También mi padre tenía el suyo

y mi madre blando blanco y

estas fisonomías nos igualan aquí

y en las tímidas galaxias.

*

Un poderoso giro, una gran expresión

de fuerza entre dos árboles floridos

y siento la preocupación por la frescura

del río malbec en las orillas. El gozo

que tememos, aunque fructifica en el ser

de aquí en la tierra, los estremecimientos

de la piel en las caricias, de los órganos

sedientos, hambrientos, al contacto.

Luces que van al codo disponible

al recodo, a la coda, al acodado

devenir que es aventura y orden

palanca para dominar el mundo.

*

Piedra pulida por las aguas nupciales

abrumado sol, oda del salerito antiguo,

paralelas columnas de energía

puente entre huesos y alas.

Aquí me afirmo en plumas

maestros ascendidos

manifestación de la esencia

frutos en rama eterna.

Y lentamente deslizo mis escamas

hasta perderme en la musgosa

axila hermafrodita

dulcísimo candor, hondura.

*

La gaviota en mi garganta

flota en el rugiente pecho

abismo entre rompiente y orilla

corrida por la perra, estremecida, mira.

Ella huele la belleza de la altura

quiere a saltos alcanzar esa voz

 diosa blanca que juega desde arriba

a salvarme viene, a lanzarme al mar.

Me despojo de las ropas

nado hasta ganar las aguas del naufragio

mar adentro hasta gastar las alas

semillas de fuego, nuevo nacimiento.

(mis nuevos poemas)

***

Huellas

En el sueño soy otro que se parece a mí.

En la arena del sueño cruza un tren.

La silueta de un viejo va borrando las huellas

con un plumero negro.

Tras la locomotora, el ruido de tus pasos y los míos

anudados a un tango,

a una canción revuelta,

a un roquerío lejano donde van a morir todas las

camas.

Y la luz en la luz.

Y el anciano en lo suyo.

En el sueño soy otro que se parece a mí.

Este que ves ahora, no se parece a nadie.

Jorge Boccanera

***

Dobleces

La lluvia caprichosa

y sus persianas.

La arena está plisada.

Sus vértices ondulan

el cauce

de la enagua

y una niñita anciana

se pierde

en la gramática.

Mareada anda la sábana

entre el insomnio

y la nostalgia.

Dobleces.

La eternidad

que se bifurca,

se resbala…

… y de repente el Mar

y la torsión

de la Distancia.

Diagonales y esquinas

en el agua.

La sombra y la saliva 

de los peces.

Dobleces

y la niñita anciana

que envejece,

se pierde

en la gramática.

GraCiela Vergel

***

Al Che no in memoriam

Tu piel ligada al hueso se perdió en la tierra.

La lágrima, el poema y el recuerdo

están labrando sobre el fuego

el canto de la muerte

con ametralladoras doradas desde ti.

Y aquí a cada noche se busca en tus libros

el propósito justo de toda acción.

Y se abre tu memoria a todo aquel que renace,

pero nunca falta alguien que te alce en un altar

Y haga leyenda tu imagen formadora

y haga imposible el sueño de alcanzarte

y aprenda alguna de tus frases de memoria

para decir: «seré como él», sin conocerte

Y lo pregone sin pudor,

sin sueño, sin amor, sin fe

Y pierdan tus palabras sentido de respeto

hacia el hombre que nace cubierto de tu flor

Algún poeta dijo, y sería lo más justo,

desde hoy nuestro deber es defenderte

de ser Dios.

Vicente Feliú (Cuba)

***

De todo quedaron tres cosas…

De todo quedaron tres cosas:

la certeza de que estaba siempre comenzando,

la certeza de que había que seguir

y la certeza de que sería interrumpido antes de terminar.

Hacer de la interrupción un camino nuevo,

hacer de la caída, un paso de danza,

del miedo, una escalera,

del sueño, un puente,

de la búsqueda,…un encuentro.

Fernando Pessoa

***

Noche Sin Fin y Mar

Desde la noche sin fin

Baja una estrella hasta el mar

Luz que se quiere dormir

En la fresca oscuridad

Quién pudiera conocer

Todo lo que ve la luz

Los universos de ayer

Los mañanas del azul

Noche sin fin

Sin fin, sin fin y mar

Para soñar, soñar la estrella

¿Quién estuviera allí viéndote reposar?

Saber tu sueño y cantarlo

Noche sin fin

Sin fin y mar

En el lomo de un delfín

Voy a invitar a jugar

A esa luz que va a dormir

En la frescura del mar

Porque yo quiero saber

Todo lo que sabes tú

Los universos de ayer

Los mañanas del azul

Noche sin fin

Sin fin, sin fin y mar

Para soñar, soñar la estrella

¿Quién estuviera allí viéndote reposar?

Saber tu sueño y cantarlo

Noche sin fin

Sin fin y mar

Silvio Rodriguez

***

Las Personas Mar (Poema adaptado de Las Personas Curvas, de Jesús Lizano)

Mi madre decía: a mí me gustan las personas asfalto

A mí me gustan las personas mar,

las ideas mar,

los caminos mar,

porque el mundo es mar

y la tierra es mar

y el movimiento es mar;

y me gusta el mar

y los pechos mar

y los culos mar,

los sentimientos mar

la ebriedad: es mar;

las palabras mar:

el amor es mar;

¡el vientre es mar!;

lo diverso es mar.

A mí me gustan los mundos mar;

la risa es mar,

la alegría es mar,

el dolor es mar;

los labios: mar;

y los sueños; mar;

los paraísos, mar

(no hay otros paraísos);

a mí me gusta la humanidad mar.

El día es mar

y la noche es mar;

¡la aventura es mar!

Y no me gustan las personas asfalto,

el mundo asfalto,

las ideas asfalto;

a mí me gustan las manos mar,

los poemas mar,

las horas mar:

¡contemplar es mar!;

(en las que puedes contemplar el mar

y conocer la tierra);

los instrumentos mar,

no los cuchillos

no me gustan los cuchillos porque son asfalto,

no me gustan las cosas asfalto;

los suspiros: mar;

los besos: mar;

las caricias: mar.

Y la paciencia es mar.

El pan es mar

y la metralla asfalto

No me gustan las cosas asfalto

ni la línea asfalto:

se pierden

no me gusta la muerte porque es asfalto,

ni los maestros asfalto

ni las maestras asfalto:

a mí me gustan los maestros mar,

las maestras mar.

No los dioses asfalto:

¡libérennos los dioses mar de los dioses asfalto!

El baño es mar,

la verdad es mar,

yo no resisto las verdades asfalto.

Vivir es mar,

la poesía es mar,

el corazón es mar.

A mí me gustan las personas mar

                                                  y huyo, es la peste, de las personas asfalto.

Leo Baldo

***

Leyendo un claro día

Leyendo un claro día
mis bien amados versos,
he visto en el profundo
espejo de mis sueños

que una verdad divina
temblando está de miedo,
y es una flor que quiere
echar su aroma al viento.

El alma del poeta
se orienta hacia el misterio.
Sólo el poeta puede
mirar lo que está lejos
dentro del alma, en turbio
y mago sol envuelto.

En esas galerías,
sin fondo, del recuerdo,
donde las pobres gentes
colgaron cual trofeo

el traje de una fiesta
apolillado y viejo,
allí el poeta sabe
el laborar eterno
mirar de las doradas
abejas de los sueños.

Poetas, con el alma
atenta al hondo cielo,
en la cruel batalla
o en el tranquilo huerto,

la nueva miel labramos
con los dolores viejos,
la veste blanca y pura
pacientemente hacemos,
y bajo el sol bruñimos
el fuerte arnés de hierro.

El alma que no sueña,
el enemigo espejo,
proyecta nuestra imagen
con un perfil grotesco.

Sentimos una ola
de sangre, en nuestro pecho,
que pasa… y sonreímos,
y a laborar volvemos.

Antonio Machado

***

Las dos Ana Gómez

Ana Gómez, poeta argentina, joven, militante, de quien no pude encontrar otro poema escrito.

 ( dedicado a Patricia Arce, alcaldesa de Vinto, Cochabamba , perteneciente al MAS,  ahora senadora electa por Cochabamba, que sufriera el escarnio público que puso en riesgo su vida durante el golpe cívico-militar que derrocó en Bolivia a Evo Morales.)  

Cuando caiga

la tarde

en Cochabamba

seremos todas

valientes

alcaldesas

serán bien rojos

los ríos

de nosotras

bajando

de montañas

muy secretas

un útero

gigante

será el nido

más colorado

de todas

las tibiezas

indias parteras

llegarán

desde el pasado

cargando en sí

ancestrales

fortalezas

y pariremos

gimiendo

entre volcanes

la lava negra

de una raza

maltratada

una belleza

profunda

inentendible

para los ojos

tan ciegos

de su saña

no jueguen

con la tierra

que se enoja

no avancen

sin pudor

irracionales

que dónde

quieren

dejarnos sin el agua

seremos fuentes

que a Bolivia

le den mares

y cuando caiga

la tarde

sobre Vinto

y el sol derrita

la nieve

de los cerros

ya no se olviden

que en un útero

gigante

crecen semillas

que aguardan

por su tiempo.

Buscando a Ana Gómez, descubrí a Ana Ilse Gómez, poeta nicaragüense.

Sorora, feminista. Nacida en la comunidad indígena de Monimbó , Masaya, a 27 km de Managua, el 28 de octubre de 1945. Comenzó a escribir poesía a los 10 años de edad, pero no fue hasta su llegada a Managua para cursar estudios superiores que el quehacer literario se perfiló como su estilo de vida. Sus primeros poemas fueron publicados en 1964 y durante años escribió poesía en revistas y suplementos como La prensa Literaria y Novedades Cultural, cuyo disfrute fue casi exclusividad de un reducido círculo de escritores y de lectores osados en busca de la palabra de aquellos que no ocupaban los escenarios más concurridos. Su primer poemario titulado Las ceremonias del silencio, vio la luz en 1975 cuando la escritora tenía 31 años de edad.

Obtuvo la licenciatura en periodismo en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, y más tarde un máster en gestión y organización de bibliotecas por la Universidad de Barcelona. Durante años se desempeñó como periodista en el ámbito publicitario y como relacionista pública en instituciones financieras y gubernamentales; entre los años 1992 y 1997 fungió como directora de la Biblioteca «Armando Joya Guillen» del Banco Central de Nicaragua.

 Con 25 años de diferencia, en 2004 publica su segundo libro Poemas de lo humano cotidiano, tras resultar ganadora del II Concurso Nacional de Poesía Escrita por Mujeres “Mariana Sansón Argüello” convocado por La Asociación Nicaragüense de Escritoras (ANIDE); y en 2006 fue incorporada a la Academia Nicaragüense de la Lengua en calidad de miembro de Número. Aunque sus publicaciones fueron pocas en términos cuantitativos, la riqueza de su obra la convirtió en una de las poetas latinoamericanas más importante, que como bien ha afirmado en un artículo la también poeta nicaragüense Daisy Zamora: «La obra de Ana Ilce Gómez es parca, pero deja un legado imperecedero, por la lucidez y la intensidad de su palabra y su  y su absoluto dominio del oficio poético».

Ana Ilse Gómez murió el 1 de noviembre de 2017 a los 72 años.

«Mujeres con guitarra»

Hay muchas mujeres lapidadas a lo largo

de la historia.

Su vida fue de jaurías y de toros rabiosos

de sangre alzada

de mordeduras largas.

Mujeres que le devolvieron al mundo

la embestida,

que se inmolaron o tuvieron que matar

para seguir viviendo,

esas que en la hora más oscura

roturaron el campo con sus uñas

para que vos y yo pasemos.

Hondas mujeres

que quizás una lenta madrugada

marcharon al fuego o a la horca

por cosas tales como desordenar

el orden público

por inventar una nueva manera de descifrar

la vida

por tener voz

o por infieles

o ateas.

Ellas ya no están.

Sus cabezas reposan

sobre un siglo o dos. Sus ojos

ya no existen.

Pero de ellas perdura una hebra sutil

un hilo ciego que sin saberlo

nos hace crecer y despertarnos en la noche

con unas ganas inmensas de vivir

de derribar todos los muros

de desafiar todas las hogueras

así como de amar y de pulsar

todas

toditas las guitarras de la tierra.

(lectura de Alicia Benitez)

***

El espejo en la acequia

Ella tenía un sueño de blusas para el sábado
y yo no lo sabía.

Me deben ese sueño. Yo también se lo debo.

Con la fatiga al hombro, cruzábamos la viña.

Ella tenía un sueño de pollera estampada,
pero yo no sabía.

Andábamos ganando uno que otro centavo:
cierto pan necesario que mi madre partía.

Etelvina Tejada, nos deben ese sueño,
ese trecho de insomnio clavado en nuestra vida.

La andaba atravesando toda la adolescencia
y yo no lo sabía.

Tenía un modo raro de mirarse en la acequia,
pero yo ¿qué sabía?

Armando Tejada Gómez

***

Femenina

Bodelaire: yo me acuerdo de tus Flores del mal

en que hablas de una horrible y perversa judía

acaso como el cuerpo de las serpientes fría.

En lágrimas indocta, y en el daño genial.

Pero a su lado no eres tan pobre, Bodelaire:

de sus formas vendidas, y de su cabellera

y de sus ondulantes caricias de pantera,

hombre al cabo, lograbas un poco de placer.

Pero yo, femenina, Bodelaire, qué me hago

de este hombre calmo y prieto como un gélido lago,

oscuro de ambiciones y ebrio de vanidad,

en cuyo enjuto pecho salino no han podido

no mi cálido aliento, ni mi beso rendido,

hacer brotar un poco de generosidad?

Alfonsina Storni

*

Mar pantalla

Se viene el mar y vence las paredes

y en la pantalla suelta sus oleajes

y avanza hasta tu asiento y el milagro

de acero y luna toca tus sentidos;

respiran sal tus fauces despertadas

y pelea tu cuerpo contra el viento,

y están casi tus plantas en el agua

y el goce de gritar ya ensaya voces.

Las máquinas lunares en el lienzo

giran cristales de ilusión tan vivos

que el salto das ahora a zambullirte:

se escapa el mar que el celuloide arrolla

y en los dedos y te queda, fulgurante,

una mística flor, técnica y fría.

Alfonsina Storni

***

El lienzo vacío (fragmento)

Allí abajo

Hay un fuego constante

No temas

La extremidad del oleo persigue victimas…

Aunque el cuchillo se hunda en nuestras manos

Y lavemos con sangre nuestros huesos…

Aunque la tristeza se mezcle con el viento

y el viento en la mañana no llegue a tocar nuestros pensamientos…

La noche merece ser reconocida. 

El circuito de la obra se está quebrando, quedan pequeñas

Alucinaciones aferradas al lienzo vacio…

Los paisajes acumulan deidades que flotan en el rio…

Ante cada agradecimiento particular las velas vuelven a

Quebrar las hojas…pesadas como el buda arcaico de los

Presagios de muerte.

El lienzo procesa la posibilidad del demiurgo

¡La distancia es enorme, la realidad no!

Un pájaro duerme y se lamenta

Sus alas ya no hacen ruido…

…y no es que sobre los arrozales se desplieguen

Insectos protectores…no

Todos tuvimos nuestra profecía para las noticias

Que nos vendían…

Todos fuimos portadores del virus de la melancolía.

…se repiten las sedas humeantes…

La estructura del jardín gira en un oído y se lastima

Como los huesos que caducan en invierno…

En torno al cielo, el báculo se expresa en silencio…

“no es tiempo todavía”

El oráculo expuesto al crujir del lienzo muere de tristeza

Buscando toda la vida la sal en la boca de marfil…

Los panes no se habían multiplicado para la cremación de los ojos

La temeridad de los hombres no dejaba de comer el coral de las orillas

A la vista de todos los orfebres que gemían en tabernas

El lienzo perduraba a la reflexión de un filósofo sin nacimiento.

Jorge Castañeda

***

Trece maneras de mirar un mirlo

I

Entre veinte montañas de nieve,

La única cosa que se movía

Era el ojo del mirlo.

II

Yo era el de los tres sentires,

Como un árbol

Que contiene tres mirlos.

III

El mirlo giraba en los vientos de otoño.

Una parte pequeña de la comedia.

IV

Un hombre y una mujer

Son uno.

Un hombre y una mujer y un mirlo

Son uno.

V

No sé qué preferir,

La belleza de los acentos

O la belleza de las insinuaciones,

El mirlo silbando

O el instante después.

VI

El hielo ocupó la gran ventana

Con su vidrio bárbaro.

La sombra del mirlo

Lo atravesaba, una y otra vez.

El ánimo

Trazaba en la sombra

Una razón indescifrable.

VII

Oh, pobres hombres de Haddam,

¿Por qué imaginan pájaros dorados?

¿No ven cómo el mirlo

Vaga entre los pies

De sus mujeres?

VIII

Conozco tonos ilustres

Y ritmos lúcidos, ineludibles;

Pero conozco, también,

Que el mirlo pertenece

A lo que conozco.

IX

Cuando el mirlo se apartó de la vista,

Señaló el margen

De uno de los tantos círculos.

X

Ante la imagen de los mirlos

Volando en una luz verde,

Aún las madamas de la armonía

Gritarían agudamente.

XI

Él viajaba por Connecticut

En un coche de vidrio.

Una vez, el miedo lo atravesó,

Por confundir

La sombra de su equipaje

Con los mirlos.

XII

El río se estremece.

El mirlo estará volando.

XIII

Fue de noche toda la tarde.

Nevaba,

Iba a seguir nevando.

El mirlo se posó

En el cedro, en lo más alto.

Versión original:

Thirteen Ways of Looking at a Blackbird

I

Among twenty snowy mountains,

The only moving thing

Was the eye of the blackbird.

II

I was of three minds,

Like a tree

In which there are three blackbirds.

III

The blackbird whirled in the autumn winds.

It was a small part of the pantomime.

IV

A man and a woman

Are one.

A man and a woman and a blackbird

Are one.

V

I do not know which to prefer,

The beauty of inflections

Or the beauty of innuendoes,

The blackbird whistling

Or just after.

VI

Icicles filled the long window

With barbaric glass.

The shadow of the blackbird

Crossed it, to and fro.

The mood

Traced in the shadow

An indecipherable cause.

VII

O thin men of Haddam,

Why do you imagine golden birds?

Do you not see how the blackbird

Walks around the feet

Of the women about you?

VIII

I know noble accents

And lucid, inescapable rhythms;

But I know, too,

That the blackbird is involved

In what I know.

IX

When the blackbird flew out of sight,

It marked the edge

Of one of many circles.

X

At the sight of blackbirds

Flying in a green light,

Even the bawds of euphony

Would cry out sharply.

XI

He rode over Connecticut

In a glass coach.

Once, a fear pierced him,

In that he mistook

The shadow of his equipage

For blackbirds.

XII

The river is moving.

The blackbird must be flying.

XIII

It was evening all afternoon.

It was snowing

And it was going to snow.

The blackbird sat

In the cedar-limbs

Wallace Stevens

***

Reflexión cósmica

Cuando un ángel destila en mis oídos,

esas gotas de mítico misterio,

me desprendo de lazos materiales

y despliego las alas de mis sueños.

Yo no sé si provengo del espacio,

de esa luna  que inspira cada verso,

o tal vez, de la nítida sospecha

de que existe,  mas allá de este cielo,

en el cosmos etéreo e infinito,

esa verdad, que busco y no comprendo.

Me recuesto, mirando las estrellas

y el alma, suspendida en  el silencio.

Imagino esos mundos invisibles,

 nuevas vidas que nacen en secreto

y tal vez, se plantean mis preguntas,

de otros seres, otras razas, otros tiempos

y el amor, instaurando las señales,

que gobiernan el fluir del universo..

      Susana A, Orden

*

Oda a la tolerancia

En la calma profunda de la noche,

la antigua voz susurra en mis oídos,

rumores que despiertos desdeñamos

y que en sueños, acaso  presentimos.

Y nos hablan de viajes tempestuosos,

de culturas y pueblos sometidos,

de razas reclamando, entre las sombras,

su derecho de ser reconocidos.

Esa voz es un grito de esperanza

para aquéllos que jamás fueron oídos.

Su tristeza despierta la conciencia

que algun día abrirá nuevos caminos.

¡Oigamos el clamor de la justicia

que se aloja en la piel del oprimido;

pues cada ser es parte indispensable

en la marcha del cosmos infinito!

                                         Susana A. Orden

***

Sophokles 

Viele versuchten umsonst                                         

das Freudigste freudig zu sagen,                             

Hier spricht endlich es mir,                                         

hier in der Trauer sich aus 

Sofocles

muchos intentaron en vano

decir con alegría la mayor felicidad.

Al final, para mí,  se dijo aquí,

aquí se expresó en el sufrir.

Friedrich Hölderlin

***

Sin final

He perdido mi sangre en el camino

casi toda

perdí mi garganta entre los gritos

casi todos

me quedaron las manos en silencio

tan vacías

no me quedó ni un nombre ni un recuerdo

tan inútiles

y me deshice toda preguntándome

y no encontré respuestas ni caminos

encontré la soledad

tan fiel y tan callada

tan siniestra tan mágica

tan nada

tan parecida a mi misma

tan gastada

tan aprendida de memoria

tan vencida

y me quedé sentada al borde de la cama

pronunciando palabras

tan pensadas

acercándome otros tiempos y lugares

y me cansé de todo como siempre

y me quedé callada como siempre

y me puse a llorar

y reventé la almohada con mis golpes

pensé cien veces en llamarte por teléfono

pero no quise molestarte

ni molestarme

Mandé al carajo casi todo lo que estaba cerca

abrí de golpe la ventana

puse un disco de Sui Generis

y me sentí a escribirte

y me limpié las lágrimas

y no pensé en mas nada

después de pensar todo

y me quedé dormida

no sé cómo

Graciela García

***

Elegía por cincuenta toneladas de patatas

De mástil con bandera (libro inédito)

Fue en Baldwin el delito, miserables,

fue el crimen, corazón, en Yanquilandia,

donde el dólar predica- «¡Democracia, señores, democracia!»

(Whitman se cubre el rostro, pero impreca.

Whitman, callado, canta.

Lincoln se cubre el rostro, pero ruge.

Lincoln callado, habla.)

«¡Democracia, señores»»

Donde se linchan negros, «¡Democracia!»,

donde la libertad – ¿la tuya, Washington? –

tiene una enorme estatua.

Lo dicen con patético cinismo

las dos líneas nomás de un cablegrama:

«En Baldwin (Alabama) se quemaron

cincuenta toneladas de patatas»…

¡Cincuenta toneladas, hambrientos,

cincuenta toneladas, niños parias,

madres sin leche, viejos mutilados,

cincuenta toneladas de patatas!

(Franklin se cubre el rostro, pero llora

Franklin callado, brama.)

Hambre, miseria, carestía; el Dólar

os grita: «¡Democracia!»

La libertad en el cubil del Ogro

tiene una enorme estatua.

¡Aún de allá traerías tus maestros?…

(y Sarmiento también, ceñudo, calla.)

¡Cincuenta toneladas, desdichados,

cincuenta toneladas de patatas!

Pueblos que mueren de hambre en todo el mundo,

quema el Dólar cincuenta toneladas,

cincuenta toneladas, infelices,

cincuenta toneladas de patatas.

Seguid bebiendo, pobres, el narcótico

que os suministra el Dólar: «¡Democracia!»

Postraos de rodillas ante el mito:

La libertad se congeló en estatua.

Y siempre esta obsesión de pesadilla:

¡Cincuenta toneladas de patatas!

Hay libertad para prenderles fuego

y el Dólar ululando:”democracia!»

Cincuenta toneladas en cenizas,

cincuenta toneladas,

cincuenta toneladas hechas humo,

cincuenta toneladas de patatas.

Álvaro Yunque

(De Antología Poética, 1924-1949)

***

Templo de la luna

Dos serpientes guían la entrada al templo de la luz,

allí, la piedra abre su cuerpo a la noche sagrada,

bella, lisa y antigua piel

surcando los bordes de un vientre lunar

Afuera es adentro.

Arriba es abajo.

A punto de parir

penetrada de frescura,

al fondo de mi cuerpo

un rayo de luna y otro de sol

lo recuerdan todo!

En el imposible del olvido,

debajo de la piel,

                             de su lisura

lo vi renacer con mis propias piernas.

(Patallacta, Cusco, octubre de 2009)

María Montserrat Bertran

*

43

A Eros le han crecido alas

atravesará las grandes Aguas

¿detenerse en los labios,

acariciar sus pies?

Asiente

a mitad de camino pliega las velas

hará el amor

y  se abrirá la rosa de junio

al costado del Río Dulce

el loto de mil pétalos

se abrirá

sobre el agua de un río que va al mar…

Eros

respira a su aire sobre Tikal y sobre Ítaca

ciudades de las vertientes del cielo

despiertas del Soñar

al igual que Safo, digo:

“Él le pone alas a mi corazón”

abre  mis ojos y así veo

la inasible ausencia, una muda ciénaga

clarísima

en plena luz del bosque

Eros ha caído como un ángel sobre la tierra,

vino a demoler el tiempo,

la ausencia

el cuerpo dormido y helado

de mi sueño.

(Septiembre de 2019)

María Montserrat Bertran

***

Comentarios al Encuentro La poesía y el mar del 24-10-2020

-Aníbal: «me quedó un párrafo de la nota de Spinetta de la Rolling Stones (a propósito del texto de Rocío «Yo podría haber sido poeta») que nos mete en un debate interior, se trata de inventar contra toda lógica, juntar cosas opuestas, unir cosas rotas. Hernán Ferreirós dice de Spinetta «estar en un punto indeterminado entre la ruptura y el error». Ejemplo: no existe el sustantivo «aurea» (en Todas las hojas son del viento). Hay que cuidar el sentido porque el sonido se cuida solo, y al revés. En el texto de Rocío ella habla de la muerte de su abuelo en presente. Sigue Ferreirós: Spinetta contra las reglas de lo racional. Sobre Rocío: lo bueno de conjugar mal es que de ahí sale poesía»

Sigue Aníbal con su recorrido por el cuerpo: el brazo, de la muñeca para arriba, son tres estrofas de cuatro versos: «brazadas sobre la piel . . .» «en la constelación del brazo» «el gozo que tememos» «luces que van al codo disponible» «piedra pulida por las aguas nupciales» «puente entre huesos y alas» «insomne vigía que espera ver el fuego» «nube en movimiento» «durazno picoteado por los pájaros» «caracoles fríos del alba» «suban por el cuello, unánimes» «la fusión de lo grande y lo pequeño» «nado hasta gastar las alas» «un  nuevo nacimiento». En algún punto remite a Odiseo ( cuando Poseidón lo castiga) . Ino-Leucótea: «confía en mí, deja la ropa que te dio Calipso y nada hasta la isla» que le costó dos días de esfuerzo.

-Graciela nos lee su poema «Dobleces»: «la lluvia caprichosa y sus dobleces» «mareada anda la sábana entre el insomnio y la nostalgia» «diagonales y esquinas en el agua» «y la niñita anciana que envejece». Recomienda el libro de Boccanera «Tráfico/Estiba» del cual nos lee «Huellas»: «en el sueño soy otro que se parece a mí»

-Gustavo: «el sueño es una continuidad, uno sueña para seguir durmiendo. Una maravilla «La vida es sueño» que volví a leer. El sueño es tan bizarro y la pasión por interpretar los sueños! Somos los mismos construyendo nuevos sentidos. Doy la palabra al paciente para que ordene un poco el mundo. Aparecen cosas de lo más raras cuando se suspenden las defensas. Todos soñamos cosas arquetípicas, universales (Jung) De las paredes de la habitación de Felipe, mi hijo, un poema de Machado (para mi los poetas sueñan groso, no sueñan como cualquiera) de «Soledades, galerías y otros poemas»: «leyendo un claro día» «una verdad divina temblando está de miedo» «poetas, con el alma atenta al hondo cielo» «el alma que no sueña . . . perfil grotesco» Aníbal agradece a Gustavo que nos enriquece a todos, porque todos soñamos; «soñar: esa zona de vértigo»

-Hernán: «producción onírica y metas y objetivos me hace acordar a una encuesta en un diario italiano, Il Manifesto, «Qué soñamos los italianos en tiempos de pandemia» La gente está soñando de otra manera.

Otro capítulo de «Un verano con Homero». Occidente buscó qué hay del otro lado (Oriente) pero no pasó al revés. Era el tema de la curiosidad. Hoy me meto con otro capítulo «Sobrevivir a las tempestades» (el mar tempestuoso, siempre un enorme riesgo) : «el mar homérico siempre tempestuoso» «la cólera del mar se ejerce sin preámbulos» «el mar . . . es la patria» «un salto al vacío» «la Odisea es un relato de un naúfrago perpetuo» «su obsesión . . . volver al hogar» «solo el tesón . . .» «el mar no es un lugar amistoso para el hombre» «Burdeos, esa es la piel del mar» «la muerte en el mar es la pesadilla del hombre» «y si los monstruos odiseicos fueran la representación del . . . » Esta idea del mar tempestuoso, poco amigable está en un soneto de Diego Hurtado de Mendoza «El escudo de Aquiles»: «bañado en la sangre de Héctor» «¡Oh juez sin razón ni fundamento!» «el loco mar entienda tu sentencia». Aníbal comenta: «siempre fue un interrogante el adjetivo, «el mar color de vino» «el mar vinoso»

-Leonardo se quedó pensando en la lectura de Hernán «nadie se acuerda de los ahogados y todos recuerdan los que llegan a la costa». Dice Leo: «busqué de Vito Dumas, que es el viajero solitario, y nunca encontré nada escrito de él. Si encuentran, me lo mandan. «El hombre y sus símbolos» de Jung habla de los arquetipos. De Jesús Lizano, español, anarquista, traje un «choreo» de «Novios, mamíferos y caballitos», de «Las personas curvas» cambié algunas palabras por la palabra «mar». «Las personas mar»: «mi madre decía a mi me gustan las personas asfalto» «a mi me gustan las personas mar» «la humanidad es mar» «los poemas mar» «no me gustan las cosas asfalto» «me gustan los maestros mar» «las maestras mar» «vivir es mar». Asfalto y mar son las palabras que reemplacé por recta y curva»

-Fernando y Alba. Dice Fernando: «pensé toda la semana en un poema ( o una canción, no sé) de la infancia, «Al Che no in memorian»: «las lágrimas . . .» «a cada noche se busca en tus libros» «tu imagen formadora» «seré como él, sin conocerte» «desde hoy nuestro deber es defenderte de ser Dios» (Santiago Feliú)

-Alicia: «estuve muy llena de pueblo estos días, el 17 de octubre, las elecciones en Bolivia. Recibí un poema de Ana Gómez , una militante que homenajeó a Patricia Arce, luchadora en el golpe y hoy alcaldesa de Cochabamba. Y hay otra Gómez, Ana Ilce, de Managua, de 1945, que ganó varios premios, era bibliotecaria y feminista. Voy a ligar a las dos por la condición revolucionaria de las mujeres del pueblo. De Ana Gómez:  «cuando caiga la noche en Cochabamba seremos todas alcaldesas» «pariremos gimiendo entre volcanes» «no jueguen con la tierra que se enoja» «cuando caiga el sol . . . en un útero gigante». De Ana Ilce Gómez, «Mujeres con guitarra»: «hay muchas mujeres lapidadas a lo largo de la historia» «hondas mujeres que . . . marcharon al fuego o a la horca» «sus cabezas reposan sobre un siglo o dos»

-Cristina lee un poema de Fernando Pessoa, «De todo tres cosas»: «la certeza de que había que seguir» «hacer de la interrupción camino nuevo»

-María Bertrán lee un poema suyo del libro «Los jardines de la noche», que empezó a ser escrito en Cuzco en 2009, en el Templo de la Luna, un templo bajo tierra donde parían las mujeres incas, una cueva de mucha piedra, un sitio fresco, rústico, bello, sagrado en el Perú: «la piedra abre su cuerpo a la noche sagrada» «afuera es adentro» «arriba es abajo» «debajo de la piel . . . lo vi renacer con mis propias piernas». Y lee, de su próximo libro «Trayectos de regreso a Itaca»: «a Eros le han crecido alas» «a mitad de camino pliega las velas, hará el amor» «sobre el agua de un río que va al mar» «él le pone alas a mi corazón» «en plena luz del bosque» «Eros . . . vino a demoler el tiempo»

Zélica, la médica del grupo está mas tranquila porque «estamos en remisión» (con respecto al coronavirus)  «en sintonía con Cristina, leo mucho a Pessoa: «siento mas pena por los que sueñan lo legítimo» «quien sueña lo posible . . . la verdadera desilusión» «el sueño que nos promete lo imposible . . . independiente» «por eso amo los paisajes imposibles» «duermo cuando sueño lo que no hay» «duermo sobre los codos» «investigo con la imaginación» «cosas que pasan y no llegan a suceder» «tengo los ojos pesados de suponer»

-Patricia, desde Rumipal, Córdoba, nos trae «Las trece maneras de mirar un mirlo» para la próxima, para que alguien del grupo lo lea en inglés y ella en castellano. Lee a Tejada Gómez «El espejo en la asequia»: «ella tenía un sueño de blusas para el sábado y yo no lo sabía» «andábamos ganando . . . cierto pan necesario». Aníbal cuenta. «en el 79 fuimos a la fiesta de casamiento de Alba y estaba Tejada (yo tenía 22 años), me acerqué a él en el balcón, en Palermo, me dijo «escribí una novela, Dios era olvido» , habla de su vida en Mendoza, para presentar en un concurso. Y dijo «un poema es un milagro, escribir una novela es abrumador»

-Silvia: «mañana se conmemora la partida de Alfonsina Storni». Lee «Mar de pantalla»: «se viene el mar y vence las paredes» «respiran sal sus fauces despertadas» «giran cristales de ilusión» «una mística flor, técnica y fría». Otra «Femenina»: «Baudelaire: yo me acuerdo de tus Flores del mal» «pero a su lado no eras tan pobre Baudelaire» «pero yo, femenina, Baudelaire . . .» «no han podido . . . ni mi beso rendido hacer brotar un poco de generosidad». Nos dice Silvia «para celebrar al mar y a la mujer»

-Daniel Pérez dice «vuelvo al mar»  y lee de Silvio Rodriguez «Noche sin fin y mar»  «los universos de ayer» «noches sin fin y mar» «en el lomo de un delfín voy a invitar a jugar a esa luz» «para soñar, soñar la estrella». Nos dice «después subo el video».

-Rocío:»es una forma de darme a conocer leer lo que escribí, un cuento que tiene poesía, «Mancharse con sangre». «aparente 55 . . . dice que se quiere acomodar los huesos» «se enamoró, tuvo un hijo» «le gusta salir a pasear al perro» «le gusta su jardín, ordenarlo salvajemente» «hablar por celular mientras maneja» «tomó una decisión . . . era difícil ser madre soltera» «mi corazón te espera, pedazo de mí» «él . . . quiere a su familia» «no le gusta el fútbol» «prefiere olvidar» «es egoísta» «no tiene malas intenciones» «él perdió su alma, la técnica no sé». «Gracias! compartir sana» nos dice Rocío [gracias a vos Rocío!]

-Yo comento que, al igual que Alicia, me emocionaron el 17 de octubre y las elecciones en Bolivia, que aunque no estuve el sábado pasado leí todo y me conmovió profundamente el texto poético de Rocío. Hoy me gustaron mucho los poemas que leyó Alicia. Leo un poema mío «Sin final»: «he perdido mi sangre en el camino, casi toda» «encontré la soledad tan fiel y tan callada» «tan parecida a mi misma» «y me cansé de todo, como siempre» «y me puse a llorar» «pensé cien veces en llamarte por teléfono» «mandé al carajo casi todo lo que estaba cerca, abri de golpe la ventana, puse un disco de Sui Generis y me senté a escribirte» «y no pensé mas nada, después de pensar todo, y me quedé dormida, no sé cómo». Y leo, de Álvaro Yunque «Elegía por cincuenta toneladas de patatas»: «Fue en Baldwin el delito, miserables, fue el crimen, corazón, en Yanquilandia donde el dólar predica- «¡Democracia, señores, democracia!» «Lincoln se cubre el rostro, pero ruge» «Donde se linchan negros» «donde la libertad . . . tiene una enorme estatua» «Lo dicen con patético cinismo las dos líneas nomás de un cablegrama: «En Baldwin (Alabama) se quemaron cincuenta toneladas de patatas» «¡Cincuenta toneladas, hambrientos, cincuenta toneladas, niños parias, madres sin leche, viejos mutilados, cincuenta toneladas de patatas!» «Pueblos que mueren de hambre en todo el mundo, quema el Dólar cincuenta toneladas» «Postraos de rodillas ante el mito: La libertad se congeló en estatua»

-Inés lee en inglés con Patricia, una estrofa en inglés y otra en castellano, el poema que Patricia había propuesto «Trece maneras de mirar un mirlo» de Wallace Stevens: «un hombre y una mujer son uno» «un hombre, una mujer y un mirlo son uno» «el hielo cubría el ventanal» «la fantasía trazaba en la sombra . . .» «no ves cómo el mirlo anda entre los pies» «señaló el límite de la mitad del círculo» «el río se mueve, estará volando el mirlo» «toda la tarde fue de noche» (traducción de Raúl Gustavo Aguirre). Comenta que hay una poesía de Auden que también se llama «El escudo de Aquiles» y sobre que nadie se acuerda de los ahogados recomienda de garcía Márquez «El ahogado más hermoso del mundo».

-Marcos retoma el poema de Hölderlin. Trató de hacer una sinopsis sobre lo leído, pero no pudo, le resultó muy difícil. «Es parecido a Píndaro, que crea momentos cuya relación se presiente pero no se ve claramente. A veces a Hölderlin le salían himnos como el que veníamos leyendo, pero leo un poema corto, de cuatro versos «Sófocles»: «muchos tratan en vano decir con alegría la mayor felicidad. Al final, para mí,  se dijo aquí, aquí se expresó en el sufrir» Logró dos hexámetros y uno lo lee y dice «lo entendió a Sófocles». Cuentan que cuando Hölderlin andaba perdido le  irritaba escuchar el nombre de Goethe y sus consejos (desde que lo conoció en casa de Schiller)

-Jorge:  «estuve al borde del llanto con tanto viaje (por los comentarios  sobre Bolivia y Perú, donde viví) «la extremidad del óleo persigue víctimas» «la noche merece ser reconocida» «deidades flotando sobre el río» «la distancia es enorme, la realidad no» «todos fuimos portadores del virus de la melancolía» «no es tiempo todavía» «aún los panes no se habían depositado» «a la vista de todos»

-Susana: «por el 12 de octubre, luego de muchos nombres, «Oda a la tolerancia»: «en la calma profunda de la noche» «nos hablan de viajes tempestuosos» «esa voz es un grito de esperanza» «que algún día abrirá nuevos caminos». Otro poema, «Reflexión cósmica»: «esas gotas de míticos misterios» «yo no sé si provengo del espacio» «esa verdad que busco y que no encuentro» «nuevas vidas que nacen en secreto» «el amor instalando las señales»

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