POEMAS DEL SÁBADO

POEMAS DEL SÁBADO

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El sábado 4 de febrero dedicamos la charla a los tópicos El mar y la Aventura, y El mar y el amor, con textos de Gelman, Loveckaft, Homero, Borges, Masefield, Stevenson, Ibarborou, Tamargo, Kavafis, Hesiodo, Zaid, Girri, Guillén, Agüero y Juanele. Leyeron poemas Flor, Caro, Lili, Andrea, Zelica y Andy. Una mención especial para Valeria, que leyó en inglés los poemas Navidad en el mar y A N.V. de G.S. de Stevenson y Sea Fever de Masefield, con una dicción clara y convincente. A continuación una selección de los poemas. Los esperamos el próximo sábado a las 18!!!!

 

Canción del potro del mar

Potro ciego del mar

Cómo te envidio

Ciego potro del mar

Esta mañana.

 

Potro ciego del mar

Por las muchachas

(ciego potro del mar)

Que te cabalgan.

 

Con los muslos desnudos

Te cabalgan

(potro ciego del mar)

Sobre la playa.

 

Un millón de muchachas

Te cabalgan,

Mojados los cabellos,

Y los pechos desnudos

Te cabalgan.

 

Solas de sol y yodo,

Fragantes por las algas,

Solas de piel y sol

(potro ciego del mar)

Esta mañana.

 

Y yo las miro solo

(potro ciego del mar)

Adán sin nada

(potro ciego del mar)

Sobre tus playas

Torturado de sed

Y sal amarga…

 

¡Potro ciego del mar!

 

Antonio Esteban Agüero

 

*****

 

A N. V. DE G. S.

“El insondable mar, y las lágrimas, y el tiempo,
las hazañas de los héroes y los crímenes de reyes
nos separan; y el río de los acontecimientos
durante eternidad de años hacia este y oeste
ha mecido nuestras cunas con más fuerza. Me resultas
extranjera, como cuando los marinos al amanecer
divisan una tierra a lo lejos sin saber cuál es.
Así me acerco vacilante; así navego
en torno a tu islote misterioso, y contemplo
rompientes y grandes montañas y bajíos fluviales
imponentes,
y oigo desde la orilla voces que llaman de tierra adentro.
Extraño es el corazón del marino; espera, teme;
se aproxima y se distancia de esa costa;
por fin repara su velamen desgarrado, y hacia el piélago
enfila su destrozada proa, retirándose inquieto.
Sin embargo, al irse, piensa sobre el timón
en aquella isla brillante; allí donde temió tocar,
vuelve su espíritu a aventurarse; y durante muchos años,
allí donde dormita junto a su mujer, a salvo en casa,
pensamientos de esa tierra le vuelven a visitar;
ve que las montañas eternas le hacen señas, y se despierta
con el anhelo de aquel lejano hogar que pudo ser.”

Robert Louis Stevenson

 

***

 

Sea Fever

I must down to the seas again, to the lonely sea and the sky,
And all I ask is a tall ship and a star to steer her by,
And the wheel’s kick and the wind’s song and the white sail’s shaking,
And a grey mist on the sea’s face, and a grey dawn breaking.
I must down to the seas again, for the call of the running tide
Is a wild call and a clear call that may not be denied;
And all I ask is a windy day with the white clouds flying,
And the flung spray and the blown spume, and the sea-gulls crying.
I must down to the seas again, to the vagrant gypsy life,
To the gull’s way and the whale’s way where the wind’s like a whetted knife;
And all I ask is a merry yarn from a laughing fellow-rover
And quiet sleep and a sweet dream when the long trick’s over.
John Masefield (1878-1967)
Versión en español:

Debo bajar a los mares de nuevo, al solitario mar y al cielo,

y sólo pido una alta nave, y una estrella que la haya de guiar,
y el golpe del timón, y la canción del viento, y las velas henchidas,
y el manto de una niebla gris, y el despuntar de un gris amanecer.

Debo bajar a los mares de nuevo, el canto de la marea furiosa
es una llamada clara y salvaje que no puede ser desoída;
y todo lo que pido es un día ventoso de blancas nubes voladoras,
y las gotas esparcidas, y la espuma arrojada por el viento, y gritos de gaviotas.

Debo bajar a los mares de nuevo, a la vida errante de los cíngaros,
al camino de gaviotas y ballenas, donde el viento es como un cuchillo afilado;
y todo lo que pido es la historia alegre de un risueño trotamundos,
y un dulce y tranquilo sueño al soltar el timón tras la tormenta.

 

***

 

El mar es un olvido

El mar es un olvido,

Una canción, un labio;
El mar es un amante,
Fiel respuesta al deseo.

Es como un ruiseñor,
Y sus aguas son plumas,
Impulsos que levantan
A las frías estrellas.

Sus caricias son sueño,
Entreabren la muerte,
Son lunas accesibles,
Son la vida más alta.

Sobre espaldas oscuras
Las olas van gozando.

 

Jorge Guillén

 

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En el muro de Florencia Swain pueden leer Itaca, el gran poema de Kafavis.

¡¡Abrazo!!

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