Presentación en Villa Gesell

Presentación en Villa Gesell

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El 29 de noviembre de 2013 se presentó el libro “El mar en todo”, obra poética 1981-2009, de Anibal Zaldivar, en la Biblioteca Pública Rafael Obligado de Villa Gesell. Participaron Mónica García, Patricia Zaldivar, Gustavo Zaldívar, Mariel Galarza e integrantes del grupo de fútbol Pura Garra.

Mónica García

Yo quisiera comenzar por hablar sobre este objeto libro que me ha gustado muchísimo, y yo creo que siempre agradecemos la publicación de un libro en papel, el papel es casi tan enorme como el mar, lo podemos tocar, lo podemos llevar con nosotros, podemos sentir el olor del papel, y entonces siempre parece un modelo de celebración el hecho de que alguien publique sus obras en papel y este formato en particular en primer lugar me parece un gran acierto el título tomado de este gran poeta de la lengua portuguesa que es Fernando Pessoa, esto de El Mar en Todo me parece realmente el primer acierto; y en cuanto a lo visual, tu trabajo Mariel, también es un acierto muy grande esta especie de síntesis que los artistas plásticos sabrán apreciar mejor que yo, pero esta mancha de la tapa es como un mar, un pez, una gota, una ola que tiene un poco de todo y es una hermosa síntesis. Otra particularidad que tiene el libro es esta solapa troquelada que se puede cortar y usar como señalador.

Este libro reúne poemarios de casi treinta años de la producción de Aníbal desde 1981 hasta 2009, y se nota el paso del tiempo, el paso del oficio, el paso de las experiencias, personalmente los últimos poemas son los que más me gustaron, Archipiélago, y Vía láctea. Y esto de El Mar en Todo habla, no de otro mar, porque todos los mares son diferentes; si bien podríamos llegar a comparar a Aníbal con un pez que navega en las aguas nutritivas de muchos poetas, que son sus poetas posiblemente más admirados o queridos, creo que Aníbal se encuentra solamente a sus anchas en el mar de Villa Gesell, esto de El Mar en Todo es Villa Gesell en Todo, porque aparecen absolutamente todos los personajes marinos, todos los pájaros, todos los animalitos, todas las aves, los árboles, hay álamos, pinos, gorriones, gaviotas, escarabajos, lagartijas, brótolas, pescadillas, tiburones, está El Faro, el Muelle, el fogón en la playa, están los mates, está toda la infancia, y la adolescencia, y la madurez atravesando estos poemas, y sólo el mar de Villa Gesell es el único mar indispensable para la poesía de Aníbal.

Otro tópico interesante, me parece es el último poema, encontré muchos pequeños poemas que me hicieron acordar mucho a Ernesto Cardenal con sus epigramas, con sus poemas muy breves, por ejemplo este:

Por todas partes encuentro

A Helena de Troya

Yo también la raptaría

Yo también iría a la guerra.

Este tipo de poemas así, muy breves, muy sintéticos me hicieron acordar al estilo de Cardenal y otros, pero sobretodo vuelvo a estas arenas, a esta paz, a estos mares. Hay algo que cuenta Guillermo Saccomanno en el postfacio de este libro. Dice:

“Todos los veranos, acá en Villa Gesell, Aníbal Zaldívar propone una serie de encuentros nocturnos bautizados “La poesía y el mar”. En estas reuniones lee un sinfín de poetas: desde Homero a Viel Temperley, la más variada profusión de de firmas que puedan imaginarse. Todos los poemas que lee tienen un mismo motivo: el mar. El mar de Ulises, según Borges, el joven mar, y también el incesante. A estas reuniones, ya míticas, Zaldívar suele sumar amistades: desde un director de cine que está de paso, a un vecino. Y por qué no, un guardavidas. Podrían pensarse estas reuniones como una cofradía, un culto. Sin embargo, en la medida que aumentan sus fieles, que el ritual se expande, se prueba que el alcance de lo trascendente puede experimentarse ahí nomás, en una casa del pinar donde varias voces ensamblan tanto las visión de Whitman como las de Kavafis”.

Estos encuentros de “la poesía y el mar” que se han hecho más o menos unas veinte veces en varias temporadas consecutivas en el verano, en el Centro Cultural Chalet de Don Carlos. A estas presentaciones he tenido el gusto y gran placer de asistir a todas ellas, y yo creo que ese es el motivo por el que estamos acá, porque era encuentros que compartimos, por amor al arte, por el placer de leer, escuchar y reflexionar sobre la poesía. Y eso se nota en toda la obra de Aníbal y lo hace con un gozo extraordinario, escribir y vivir esta poesía de la naturaleza también, como dice Saccomanno también, muy acertadamente.

La última estrofa de todo este poemario, el último que está dedicado a Mini, la mamá de Aníbal, por cierto también pasó por aquí el hermano, la hermana, las primas, el papá, la mamá, la mujer, los hijos. Pero la última estrofa que le dedica a la mamá, “Vía láctea”, dice:

Canto yo por ella a voz en cuello

ranas que rozan ululan las palomas

pinos que anuncian nada ramas mudas

ronquido ronco del mar llega en la bruma.

 

En poca tierra toda, en un puñado.

Esto me parece que es el cierre perfecto del libro porque dice:

Es un largo volver(…)

Siempre volver al origen

Cierra perfectamente este círculo eternamente abierto de la vida.

Patricia Zaldivar

Él, mi hermano, Zaldívar me dice la higuera, porque cuando íbamos a la escuela en nuestras épocas nos enseñaban poesías y las teníamos que aprender de memoria. Y estaba yo en tercer o cuarto grado y la maestra nos dio “La higuera” de Juana Ibarbourou:

Porque es áspera y fea,
porque todas sus ramas son grises,
yo le tengo piedad a la higuera.

Y yo estaba tan compenetrada con esa higuera que me la había aprendido y la ensayaba en el espejo del cuarto de mi abuela, esos roperos con espejos grandes. Y él tenía siete años y se ve que le había impactado ese fervor, así me lo dijo después, me quedé impactada y ahí le nació parece ser… ese es nuestro primer contacto poético, después vinieron otro poemas, pero ese parece que fue…así que quedó para siempre. Y hasta en el libro, hay un Poema Infantil así se llama, donde recuerda que yo recitaba ese poema, he quedado inmortalizada…

Del libro de Aníbal yo leí muy interesante, trabajo de Liliana Suiderski, quiero leerle algunas cosas, esta chica es doctora en letras y fue profesora de Aníbal en Mar del Plata.

“Aníbal es un poeta en diálogo con el mundo circundante, los elementos son contemplados, admirados, respirados, se llevan en la sangre y en los huesos. Poesía profundamente sanadora, posee un efecto balsámico. Leer Aníbal es como respirar la bruma (…), una experiencia de expansión de la mente. Aníbal celebra rituales, él y con la naturaleza. Condensa en pocas palabras momentos de belleza infinita y el mundo natural que lo obsesiona se puebla de personas, de vínculos”. Cuando leí, releí Archipiélago, hay mucho contacto con la naturaleza me recordó, además de lo que Mónica contó de lo que a ella le había remitido a otros escritores, a mí me hizo acordar a Emily Dickinson, que tenía ese mundo particular en el jardín con las abejas y las flores, me hizo acordar a ella. En Archipiélago, el poema tres dice:

Un árbol de lluvia

ilumina la noche de las ramas

El campo se baila desnudo y suspira

y luego un mar de grillos

en la cama exquisita

Había notado el que leyó Mónica ella cultiva el jardín donde ella se lo riega..

Y acá le voy a leer un pedacito…

Un caracol fantasma

Encallado

Con huellas de naufragios

Abuelo, encanecido, legendario

con callos en la frente

Qué manera de olvidarnos, un caracol…

Entre la omnipresencia del mar, la playa y todos los tesoros que el entorno marino regala, también hay otras cuestiones que yo noté humildemente, porque no soy ninguna experta, simplemente como lectora, está la muerte también en muchas partes.

Veo en la espuma

La garganta del diablo

El rumor dulce de la muerte

La promesa de (…)

En el poema de por qué vuelve tu voz en la nube que veo, toman mate y comen conmigo los muertos, miran y sonríen.

La muerte cómo también Liliana Suiderski lo dice es en este caso una experiencia natural, a la que Aníbal se asoma sin desesperación, con resignada calma.

Otro poema dice:

Así debe ser la dicha de la muerte

Música imperfecta

En la cama (…)

Y después, otros detalles de sus poemas, el humor; un humor sutil, es inconfundible en él, es travieso, te divierte, el poema 45 de Archipiélago está lleno de preguntas y juegos de incógnitas sin solución aparente, todas preguntitas, contesta y por qué aquello.

También hay niños burlones hacia sí mismo, por ejemplo en el poema 26:

Por suerte no me doy cuenta de que este partido

Puede ser el último que juegue

Y pienso en los goles que hice

Y en los que haré mañana

Después en el poema 40, no se los voy a leer porque es larguito, pero habla de sus hermanos…

“Dos veces mis hermanos se burlaron de mi…”

A Gustavo le pedí el libro de los Premios Nobel

Buscó y buscó y al final me preguntó perturbado:

¿Es lo mismo el libro gordo de Petete?

Veinte años después Penaco

Me dijo solemne:

“Flaco, quiero hacerte un regalo

Pedime lo que quieras…”

Bien, las obras completas de Borges.

Buscó y buscó y se olvidó

Y volvió a buscar

Y había un tomo allá y otro acá

Y libros sueltos.

Meses más tarde me dijo:

“Te conseguí las obras completas

De Lucas Borges”

Comprendí que debía resolver solito

Mis curiosidades literarias…

También hay continuas referencias a los dioses, que son traviesos, implacables. Su presencia sobrevuela el libro, junto al puro cristianismo de la infancia, los rezos con la abuela (…)

La mujer amada por supuesto está presente de manera conmovedora, había ese olor a mujer nueva y limón y rosas, madreselva y (…) entre tantos versos únicos está este.

El padre, los hermanos, y la flecha de la madre que atraviesa el alma con su infinita fuerza.

Ahora para siempre en leche y flores

Jardín del cosmos

Pacto de mis manos

(…)

Respiración que cesa y suma el viento

Hice mi pequeño resumen, ahora que cada uno descubra estos tesoros y los incontables que este libro encierra.

Gustavo Zaldívar

Les voy a hablar básicamente de tres momentos. Crecí con Aníbal, es mi hermano mayor, yo crecí mirándolo como corresponde al hermano menor. Hemos compartido todo, vivido muy juntos porque teníamos una vida de andar por ahí, en Adrogué, en una infancia temprana, y… pasó en Gesell. Cuando vinimos a vivir acá yo tenía nueve y él once y yo creo que ya a los pocos días de estar viviendo acá, un día nos fuimos a la playa, y nos fuimos a caminar y creo, no sé…debemos haber llegado a Cariló, el tema era que eran las siete de la tarde y estábamos con unas arenas movedizas, metidos los dos, en una aventura increíble. Cuento esta anécdota y digo: yo conocí Villa Gesell con él, la conocí y la viví en esa dimensión infantil de conocer cada rincón, cada lugarcito, cada olor, cada elemento de toda esta cosa que él me hizo conocer después a través de sus poemas. Por eso uní esa doble cuestión, yo compartí ese conocimiento, esa experiencia concreta de lo que era la Villa y después él me la contó y yo me volví a enamorar de Villa Gesell cuando él me la contó; me enamoré de mi propio recuerdo y me enamoré de lo que este tipo dijo. Y él tiene un poema que es éste y que lo regalo, que me lo merezco, es mío (risas). Es el original, está todo marcado es un lío bárbaro. Y sobre este librito, uno de mis hijos hizo una canción que se llama “Fundador”, que anda por ahí, de hecho la ha tocado acá en Gesell, que es la historia, como él cuenta, cómo Don Carlos hizo este paraíso. Y siempre leemos lo mismo que es cómo vino, qué lo trajo, qué cosas lo motivaron, pero hay un segundo poema al que nunca llegamos, él lo desdeña un poquito y yo cada vez que puedo lo leo. Y ahora lo voy a leer. Es un poco largo pero no me importa. Siempre me impresionó este programa porque él cuenta lo que era la geografía antes de que llegue, dice al detalle, cuenta cada cosa de un modo que…este poema estaba hecho ya en ¿De qué año Aníbal?

Aníbal: “Ese poema es del ´81, y a propósito quiero recordar que hubo un concurso, porque eran los 50 años de Villa Gesell y hubo un concurso de la biblioteca y yo presenté este poemario que tuvo premio acá en la biblioteca, por tanto también es oportuno para recordarlo.

Gustavo: dice así:

El tiempo anterior

Antes casi nada

Ni un árbol ni un susurro en sus hojas

Ni pasaba el grito del hombre

Con sus alas de música.

Sólo existía el aire acompañándose

Ceñido a su medida, sin paredes:

viento invadiendo dunas indecisas,

rocas por tiempo y agua derrotadas.

Antes, el reino de la aridez extendido:

Caracoles pulidos, piedras rotas,

Insectos y moluscos calcinados

maderas negras, restos de naufragios,

huesos de hombres, de barcos, de pingüinos.

Antes, ninguna memoria,

tiempo inasible

hundido en las raíces de la piedra,

soledad de iniciales elementos:

el fuego sobre el mar cada mañana

desplegaba sus manos amarillas

encendiendo los párpados en el cielo.

Antes, el silencio con sus ritos de ausencia:

latidos marinos, vidas subterráneas,

humedad de sal, mundos sin semillas,

osamentas de muerte, y la sed.

Es así ¿no? Sigue siendo así, cuando nos vamos para allá.

Bueno, esta es una parte, ese hombre tremendo, espiritual, profundo; y hace poquito yo volví de un viaje, de un lugar que está lleno de álamos y me preguntaba: ¿qué es lo que me encanta de los álamos? ¿Qué me transmite? ¿Qué quiere decir esto? Y justo apareció el libro, y en seguida aparece el poema “Álamos”, el tipo otra vez me dijo eso que yo sentía y que sabía decir, con una sutileza, una profundidad, un detalle. Y acá está el libro, extraordinario libro (risas).

Álamos

El alivio del álamo del cielo.

voz de la tierra inclinada hacia el mar,

fina cera de hojas conjurando llantos,

y un rumor de savia que circula en el viento.

Tibio algodón verde sobre madera luna…

Este es el flaco espiritual, profundo, un tipo con un camino recorrido, en su vida personal en búsquedas enormes. Esto es lo primero que hay que decir de Aníbal. Y esto está expresado en el libro…  Ahora hay algo que compartimos con Aníbal, con Patricia y con Penaco, y es el mundo de papá y mamá. Y ese mundo era un mundo lleno de poesía también. Si había algo que mamá valoraba era ese hombre con el cual crecimos, un hombre lleno de dificultades con su salud y un tipo con una profundidad, una sensibilidad, una mirada extraordinaria. Entonces era en casa permanente esta presencia de la poesía, y de los amigos, y de esas reuniones y se recitaba poesía en casa. Nosotros éramos muy chicos, pasaban cosas interesantes y nosotros las oíamos, escuchábamos. Voy a poner algo, a hacerlos  escuchar algo que vivíamos en casa y que tiene que ver con ese hábito con el que Aníbal creció, escuchó y capitalizó extraordinariamente estas cosas. Hay un poema, que hoy se leyó, que es un link a esto. (Se escucha el siguiente poema, en la voz de su autor, León Felipe).

Como tú

Así es mi vida,
piedra,
como tú. Como tú,
piedra pequeña;
como tú,
piedra ligera;
como tú,
canto que ruedas
por las calzadas
y por las veredas;
como tú,
guijarro humilde de las carreteras;
como tú,
que en días de tormenta
te hundes
en el cieno de la tierra
y luego
centelleas
bajo los cascos
y bajo las ruedas;
como tú, que no has servido
para ser ni piedra
de una lonja,
ni piedra de una audiencia,
ni piedra de un palacio,
ni piedra de una iglesia;
como tú,
piedra aventurera;
como tú,
que tal vez estás hecha
sólo para una honda,
piedra pequeña
y
ligera…

En este mismo marco, está Patricia, que ha escrito una novela, es una persona también muy atravesada por la palabra; a mí la palabra me atravesó de otro modo, para escuchar, analizar gente, trabajar de verdad (risas). De hecho ella tiene mucho que ver con la pareja que hicimos con Cecilia, somos psicólogos, educadores, y ese es nuestro lugar en el mundo. Patricia tiene un poema que se refiere a los hermanos que encontré buscando cosas, que habla un poco de la vivencia, del clima de nuestra casa. Va este poema de Patricia, dedicado “a mis hermanos”.

Lazos

Nos lanzó una misma mano abierta

fuerte, a la hora de lanzar

nos creó el mismo acto de amor

generosamente repetido

nos acunó una sola voz únicos matices

y un mismo abrazo irrevocable

nos enjugó las lágrimas.

Somos ramas con la raíz compartida

con la savia compartida.

El mismo pan, la misma levadura.

Si la memoria borra algunas cosas

si el tiempo enturbia las miradas francas

o la muerte amenaza con tumbarnos el árbol

hermano no te aflijas

reforzaremos nudos,

enredaremos hilos

seremos una trama de voces y latidos

llevarán en su sangre

tu cadencia, mis hijos

se volará tu espíritu

en la sombra de sus ojos.

Aníbal es un tipo de otros matices. Yo me acuerdo una vez, cuando yo tenía nueve años, todavía íbamos al colegio de Adrogué, un día en el recreo tuve que ir a rescatarlo porque se estaba agarrando a piñas con cinco pibes; porque Aníbal, ese tipo travieso, incisivo, que va a la guerra, que se mete al agua, en invierno, en verano, con Fernando que es un amigo en común; es un tipo bravo, que va al frente, va a la guerra ¿y qué hace? Juega de wing derecho, yo siempre jugué al medio, ¿qué hacía yo? Corría, tocaba para atrás, ordenaba el juego, a veces hacía algún gol, pero yo siempre jugué distribuyendo, repartiendo, un jugador de medio campo para arriba, el flaco siempre jugaba en la punta y encaraba, tipo encarador, gambeteador, se desmarcaba, un tipo muy hábil para desmarcarse. Hay un amigo en común que dice que “Aníbal anda en su navegar”. Yo creo que esto del fútbol es una linda metáfora de su lugar en la cancha. Mucho de su poemario es muy incisivo, muy travieso, un pibe que trae las suyas… Dejó esta cuestión del fútbol como cierre que lo que me parece que es evidente, parece que hace goles y que escribe algunas cosas, eso se los dejo a los muchachos de Pura Garra, vamos a ver de qué se trata.

Mariel Galarza

Anibal me propuso hacer la tapa del libro, y me dijo: leé los poemas y fijate qué te pasa. Así que fue un gesto de mucha libertad, y no es común que eso ocurra. Así fue, leí los poemas y surgió esta propuesta de tapa. Así que estoy muy agradecida y contenta por haber participado en esto.

Pura Garra

Juano Betrocco

Lo que dijo el hermano fue una revelación para nosotros: que eras wing derecho, por ahí por las limitaciones de la cancha, porque en una cancha de cinco no hay wines, y solamente hay un delantero, que es él, le asignamos el número 9 (le entregan una camiseta de regalo, con la inscripción: el Poeta).

Esta camiseta tiene que ver con el nombre, esta camiseta ) ganamos en un primer torneo comercial que jugamos, y la elección tuvo que ver con la falta de otros atributos futbolísticos del equipo (risas. Podría haberse llamado “Sólo Garra”, pero decidimos que bautizarlo Pura Garra.

Manuel Zaldivar

Nosotros, de la invitación de Aníbal –ellos, yo tenía que venir igual (risas)- decidimos leer algunos de los poemas que más nos han gustado, que tal vez se entiendan poco, sobre todo porque faltan alguno de los grandes actores, por ejemplo El pelado, figura recurrente de la cosa viril, varonil, áspera, protestona, hinchabolas –ya que no está digámoslo-. Faltan varios pero llegamos a completar un equipo incluso con algún suplente. Elegimos los poemas más representativos. Quiero aclarar también que, como digo Gustavo, algunos se dedican a trabajar y otros al arte (risas), el trabajo de hacer informes de los partidos, con puntuaciones y comentarios, corrió por mi cuenta. La poesía corre por cuenta de los artistas, que elevan el nivel de todos (risas). Así que sin más preámbulos, pasamos a la lectura.

Manuel:

Lunes 26 de marzo

Primeramente elogio a todo el grupo:
¡No hay tormenta que pare esta pelota!
Después está el partido: la derrota
O el triunfo, la amistad y el juego: un lujo.

Un gen Beltrocco en cada equipo: el rudo
Y el delicado, y cuando el arte explota
El campo es un billar, la bocha flota
Y los contrarios quedan hechos nudo.

Así que, Juano: a veces sos Pan Triste
Esta vez una orquesta dirigiste:
Ale dos huevos, Pali-Adrián dos torres,

Naza fluído, el viejo que la pone
Todavía… Mariano, Mati, Rodri,
Carlitos, Manu… ¿Para dónde corren?

Juano:

Quería decir que cuando nosotros empezamos a jugar a la pelota dijimos: el partido dura muy poco, es una horita por semana, y la forma de extenderlo que tuvimos fue con el trabajo de Manu, que al otro día publique los puntajes, las peleas, después de compartía en el facebook. Cuando Anibal le aportó la poesía lo que a la mayoría nos pasó es que ahí estaba el alma de lo que había pasado, él supo siempre conseguir el extracto, y cuando leíamos la poesía decíamos “este fue el partido que jugamos”, y ya en algún momento se convirtió en más importante que el puntaje, ver si aparecíamos en la poesía.

Lunes 2 de abril

Memorable partido, bien jugado
con tiki tiki y por momentos lujos
hasta Manu hizo tacos y dibujos
y siempre vacilante el resultado.

Aunque soy perdedor envenenado
no me enrosco a la hora de los puntos
en la cancha se ven potros y burros
¿el partido moral quedó empatado?

Basta de verso, en realidad asumo
que soy un perdedor envenenado
y como no tengo resto, estoy cansado,

¿por qué no hacemos la revancha al truco?
Que hubiera un ganador fue un disparate
con Euge entero hubiera sido empate.

Lee Facundo:

Lunes 16 de abril

El claro azar o las secretas leyes
Que rigen este enigma, la pelota,
Quisieron que otra vez fuera derrota
Mi paso por el Arco de la Muerte.

Nos faltó fútbol, no tuvimos suerte,
Ale quedó del lado de la sombra
Los de adelante, un tridente sin forma,
Y Aníbal le pegaba con los dientes.

Facundo Suárez tuvo mala noche
Dicen que no volvió de Bariloche:
El que volvió, el que hace todo mal

Es, reencarnado, don Facundo Cabral
Vendió botines y compro guitarra

Anda perdido, lánguido, con barba…
¿Te olvidaste que sos de Pura Garra?

Lee Alejandro:

Lunes 7 de mayo

Por no jugar tres veces sucesivas
Juano, gran capitán, me ha sancionado
Llamándome Maraca, dulce estado
Que todo el grupo tiene en alta estima.

En “Pura Garra” hay mucho masculino
Hace bien un poeta, un poco de arte
¿acaso el ránking lírico no es parte
De un corazón sensible, femenino?

En mi defensa alego que vosotros
Os reunís en las noches tormentosas
A jugar a las cartas, beber copas
En un hotel de nombre primoroso.

Esto es como “Secreto en la montaña”
Lleváis maracas en lugar de garras.

Juano:

Esto tiene una explicación. Nosotros nos juntamos a comer de vez en cuando en el Hotel Maracas…

Lee Santiago:

Lunes 19 de marzo

Limando con rigor la ecuaciones
salió un partido por demás parejo
un golazo al final del poeta viejo
dio el triunfo a los de rosa… Maricones

pero aferrados a sus convicciones:
se colgaron del arco y del Alejo
que a puro huevo se jugó el pellejo
y hasta trajo las manos… Emociones

abundaron en un partido raro:
¡en dos equipos un sólo Beltrocco!
embarazado y con babero rosa

corriendo loco atrás de la pelota
quizás soñando que ya falta poco…
Este poema es para “el papá pelado”.

Gabriel toca poema musicalizado por él, con acompañamiento de Manuel en bongó:

Lunes 19 de agosto

El perdedor se queda sin puntaje

individual: jugaron regular

y se merecen globalmente un seis.

Y encima hubo dos casos de hospital.

(En la tribuna se escuchó el reclamo:

¡Asado/ asado/ en casa de Santiago!).

Los ganadores, una cuenta breve,

con un puntaje claro y generoso:

a Pali, Euge y Eze les doy ocho

y a Santi, Gaby y Mario un justo nueve.

(El clamor insistió, y se hizo inmenso:

¡Asado/ tremendo/ en quincho de Brunengo!)

Esta hinchada interrumpe mi soneto

¿Vale más la vil carne que mis versos?

Voy a citar a Borges, el maestro:

La noche tuvo juego y tuvo cielo,

la calidez que el mes de agosto enciende

“y la luna, que siempre nos sorprende”.

(La barra brava, indócil al poema,

Intestina, animal, voraz, inculta,

Siguió bramando con su canto airado:

¡Asado/ asado/ en casa de Santiago!)

Juano:

La cuestión del hospital es a veces ponemos la pierna un poquito fuerte. Varias veces fuimos al hospital, y el poeta se nos asustó y dijo: yo por este año ya no vengo más. Y este poema fue para el último partido.

Lunes  11 de junio

Con el poema doce me despido

del Fijo de los Lunes y su barra

me paso a yoga, a natación, a voley,

y al banco ocasional de Pura Garra.

El partido de ayer fue casi típico:

una batalla donde los hermanos

el primo, el padre, el hijo y los amigos,

se matan y aman con amor genuino.

Me voy contento del trato recibido

del buen juego, la marca y el lirismo.

De haber brindado goles y gambetas

y chivado pechera y camisetas.

Fue un honor revistar de titular

sin haber dado parte al hospital.

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