Rosas del Desierto Poema 1

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De mucho dormir viven mis musas

en las partes blandas de mi cuerpo

se acurrucan sin pelear, sin épicas

batallas de mares o llanuras.

 

Ellas aman cada rincón gatuno

dieciséis horas sobre veinticuatro

y destilan sus voces en mi sangre.

 

De mucho mucho domingo eterno viven

toman el descanso de Dios como bandera

y en las ocho que restan ya no sabe qué hacer

dónde nadar, volar o hacer trabajos.

 

Acaso salen a reposarse en verdes

hojas del jardín o en el sensual oleaje

bien lejos mar adentro donde gozan

sobre espaldas de color de vino.

 

A veces se hacen duras en mis uñas

aunque siempre lentas o en mis dientes

o delicadamente escupen sangre.

 

Pero siempre, siempre, amor,

están llamándote.

 

 

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