Usinar

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(Episodio del Mahabharata. Siglo XII AC versionado por el poeta español Juan Valera)

Perseguida la tímida paloma
por un buitre, volaba, y en el seno
del monarca Usinar halló refugio.
-Siempre fuiste, señor, entre los reyes
dechado de justicia, dijo el buitre:
¿Por qué en mi daño la justicia olvidas?
Mi prescrito alimento no me robes.
Me aflige el hambre. Tu deber no cumples
si mi comida en tu poder retienes.
-¡Oh poderoso buitre! De ti huyendo
trémula vino la paloma, en busca
de que yo fuese amparo de su vida.
¿Cómo no entiendes que el deber más alto
es para mí salvar de su enemigo
a quien vino en mi seno a refugiarse
y puso en mi lealtad su confianza?
La vaca asesinar, madre del mundo,
y matar a un brahmán y al refugiado
en angustia dejar y en abandono,
tres hechos son iguales en la culpa.
-El alimento todo lo sostiene;
tomándole, la fiera crece y vive;
y si es duro y terrible que le tome,
sin él no puede sostener la vida.
Esta fuerza vital me abandonara,
hundiéndome en el reino de la muerte,
no bien yo repugnase mi alimento;
y, yo expirando, luego morirían
mi dulce esposa y mis hijuelos caros.
Ve, pues, cómo si amparas la paloma,
a inevitable muerte nos condenas.
Lucha un deber con otro. Habiendo lucha,
no hay deber verdadero. Sólo cuando
no impiden un deber otros deberes,
el deber es real. Si se combaten,
siempre el deber mayor cumplir importa
Rey, el deber mayor conoce y cumple.
-¡Sabio y hermoso tu discurso ha sido!
¡Bien del deber penetras la doctrina!
De las aves el rey, eres acaso,
el ínclito Suparn, que nadie ignora.
Pero ¿cómo ser lícito pretendes
al refugiado abandonar? Escoge
Para ti de mis campos lo que gustes:
búfalos, toros, ciervos, jabalíes.
Di si algo más para comer te falta,
y haré que en el momento lo presenten.
-Yo de toros y búfalos no vivo;
ni jabalíes ni venado quiero.
El alimento que el Criador me ha dado
es la paloma. Dame la paloma.
La paloma nació con el eterno
destino de que el buitre la devore.
-¡Oh pájaro soberbio! Yo la tierra
te doy de los Sivires: cuanto anheles
te doy; mas la paloma no me pidas
que a ponerse llegó bajo mi amparo.
-Ulsinar, rey del mundo, pues que amas
a la paloma tanto, da por ella
tu propia carne, en peso equivalente.
-¡Oh buitre! Fácil es lo que propones.
Pondré mi propia carne en la balanza.
El rey, sin vacilar, cortó un pedazo
de su carne; pesóla, y al pesarla,
halló que más pesaba la paloma.
Volvió a cortar más carne de su cuerpo,
y siempre la balanza se inclinaba
de la paloma al mayor peso. Entonces
con la sangrienta y destrozada carne,
se puso en la balanza Usinar mismo.
-Indra soy, rey del cielo, dijo el buitre,
y la paloma es Aquí, dios del fuego.
A probar tu virtud hemos bajado
hasta la tierra, ¡oh príncipe piadoso!
Al cortar tú la carne de tu cuerpo
has conquistado en el extenso mundo
eterna fama y clara nombradía;
y hablarán en tu encomio los mortales
mientras dure el asiento que en el cielo
te preparan los dioses. Así dijo
Indra, y al cielo se elevó glorioso.
También por su virtud Usinar justo
el cielo conquistó, y en pos de Indra
subió luciente a la eternal morada.

(Versión de Juan Valera)

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